Mendocinos por el mundo: la "gran" luna de miel

No te pierdas este relato de unos recién casados que están recorriendo el mundo!!

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La escena no es digna de un cuadro (si se pudiera explicar con palabras no pintaría, supo decir un impresionista), pero no por eso es menos bella. A nuestro alrededor el caos es costumbre, las bocinas se multiplican, los olores se entremezclan, las palmeras se funden al unísono y la niebla envuelve edificios victorianos mientras en el parque oval los ciudadanos juegan cricket.

Una ciudad dentro de una selva y viceversa. Un choque de culturas. Un país que supo ser imperio y también parte de otro. 1947. El sol jamás se pone. Yacen frente a nosotros dos platos de curry, dos tazones de arroz, dos piezas de naan, una botella de agua y dos batidos de fruta en gruesos vasos de vidrio, sobre los que se lee el nombre de la metrópoli: Mumbai.

Pero para remontarse a los comienzos de nuestra humilde epopeya (no somos Stevenson en los mares del sur), hay que escapar de esta hermosa y caótica urbe donde se rodó Slumdog Millionaire y remontarse al 5 de Octubre, día en que abandonamos Mendoza ya que, antes de llegar a la India, atravesamos los Alpes en auto, visitamos mezquitas en Constantinopla, realizamos el "ring road" (autopista que envuelve a Islandia) y dimos con la aurora boreal.

También tomamos un ferry a Helsinki desde Tallin, visitamos los tres estados bálticos y sus diferentes capitales, dormimos en casa de un sacerdote anglicano en Dubai, degustamos la fabulosa cocina armenia, vislumbramos el inmenso monte Kazbegi y conocimos, en el remoto Azerbaiyán, una montaña de fuego y un templo zoroastriano.

Dicen que para viajar se necesitan dos cosas: dinero y tiempo. La primera, más allá del necesario pasaje para cruzar el Atlántico, solo proporciona confort y es prescindible -bicocas y gente generosas abundan-. La segunda, la sustancia de la que estamos hechos (dixit Borges), la relativa, es tan real como ilusoria -disculpen, el Indostán me torna escéptico-, y si se quiere, siempre se podrá disponer de él.

Por ahora no hay mucho más para contar. Simplemente agregar que dentro de poco festejaremos nuestro primer aniversario de casados en Kathmandu, que de momento nos dirigimos en un ferry a la isla elephanta y que, si bien no visitaremos las marquesas a la manera de Paul Gauguin, durante los próximos 6 meses continuaremos descubriendo culturas y explorando distintos rincones del planeta que intentaremos retratar con nuestra cámara.

Gracias Luis!!

Si queres contarnos tu historia de viajes escribí a mdztrip@mdzol.com

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16 de enero de 2018 | 23:56
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