N. Munilla

Bibliotecas escolares mendocinas: problemas, proyectos y desafíos

Centros de conocimiento cultural y social de las escuelas, estos establecimientos afrontan, en líneas generales, nuevos horizontes. Lo que hace y propone el Gobierno provincial.

Las bibliotecas escolares desempeñan un rol fundamental dentro de las escuelas como parte del proceso educativo, brindando a los estudiantes y docentes diversas herramientas que no sólo los formarán como lectores, sino que además posibilitan un acceso igualitario a la cultura e influyen en su desarrollo personal y su vinculación social. En Mendoza se han creado cientos de bibliotecas escolares en establecimientos educativos de todos los niveles, públicos y privados, pero en los últimos años la desidia de las autoridades y la falta de políticas públicas orientadas al desarrollo de estos centros ralentizaron su crecimiento, ocasionando desigualdades y falta de oportunidades.

Después de mucho tiempo, el mes pasado se llevó a cabo en la provincia un encuentro regional de bibliotecarios escolares, organizado por la Dirección General de Escuelas (DGE) y la Secretaría de Cultura, en el cual quedó de manifiesto la enorme necesidad de avanzar en el desarrollo de las bibliotecas escolares orientado a la creación de una red provincial de bibliotecas, la inclusión de tecnología, y el mejoramiento y la transformación de los bibliotecarios y personal a cargo para una mejor gestión de los recursos y usuarios.

Si bien desde la DGE destacan que el panorama general ha empezado a mejorar, aún queda mucho por trabajar. Existe en el ámbito del Ministerio de Educación el Programa de Bibliotecas Escolares y Especializadas de la República Argentina (BERA), que trabaja en el apoyo, la asistencia y coordinación de las actividades de esas instituciones, pero Mendoza estuvo bastante tiempo desconectada de esa propuesta. La directora de Planificación de la Calidad Educativa, María Julia Amadeo, dijo a MDZ que cada gestión de gobierno provincial, al finalizar su mandato, debe cerrar su participación en el programa BERA y rendir cuentas de lo que hizo en su periodo de actividad. "Cuando me hice cargo de la Dirección encontré los biblioratos y las máquinas vacías y sin personal, sin saber lo que había pasado en los últimos ocho años", explicó. 

Su labor consistió, entonces, en reunir información sobre las bibliotecas escolares de la provincia. Una vez obtenidos los datos, la coordinadora de bibliotecas Mónica Chaab sistematizó esa información. De allí surgió una curiosa singularidad: mientras que todas las escuelas secundarias cuentan con su propia biblioteca (es decir, un espacio propio destinado a ese fin), buena parte de las primarias y los CENS y CEJBA no poseen bibliotecas escolares. Otro dato interesante era que en los establecimientos de enseñanza media había una modesta proporción de bibliotecarios profesionales a cargo, mientras que en las de Nivel Inicial casi todos los encargados eran docentes en cambio de funciones.

"Las escuelas primarias son donde más nos vamos a volcar, porque sabemos que todas tienen libros enviados por el Ministerio de Educación, pero muchas no cuentan con bibliotecas", explicó Amadeo, y enfatizó en que hay establecimientos dispuestos a crear un espacio acorde: "Piden pocas cosas, como armarios y estanterías, no se necesitan una gran inversión". Chaab, por su parte, añadió que "allí impera el concepto de la 'biblioteca al aula': aquella que tiene la maestra en un armarito dentro del curso", aunque reconoció que "hay algunas primarias que tienen bibliotecas con docentes en cambio de funciones y con proyectos interesantes".

Los principales problemas que Amadeo se encontró al inicio de su gestión fueron "la falta de información; el hecho de que los bibliotecarios estuvieran desmembrados y no en red; y la pérdida del contacto con Nación y el uso del Aguapey (software de gestión integral de bibliotecas)".    

En el Encuentro Regional de Cuyo 'Érase una vez una biblioteca... Encuentro de bibliotecarios, tiempos de transformación', que se realizó el 13 de octubre y reunió a más de un centenar de bibliotecarios mendocinos, quedó expuesta la necesidad de crear una red de bibliotecas en la provincia. En ese sentido, Amadeo señaló que "lo importante es que nosotros pensamos que las escuelas tienen que enseñarle a las escuelas, es decir, deben reotralimentarse en base a sus experiencias". Esta iniciativa, que comenzó para las bibliotecas escolares, fue magnética: bibliotecas públicas, populares y especializadas quieren sumarse a la red, lo que sin dudas contribuiría a un rico, activo y fructífero intercambio entre todas esas instituciones.

"Esta debe ser una red única que sostenga la especialización de cada biblioteca, para que el usuario se sienta identificado al encontrar el lugar donde puede seguir estudiando o tomando conocimiento. Hay muchos proyectos y gente que quiere mostrarse, y se pueden acompañar y orientar. Eso es lo que hará la red ", manifestó Chaab, a lo que Amadeo sumó: "Los recursos del Estado son pocos pero si los unimos, sumamos mucho".

Capacitaciones

Uno de los pilares fundamentales de esa red, y que se expresó en el encuentro regional, es la capacitación de los bibliotecarios y docentes a cargo. La directora del Plan de Lectura y Escritura Mendoza, Silvina Del Pópolo, indicó que "la idea es iniciar una serie de capacitaciones para los que están con cargo en secundaria y quienes sean encargados de bibliotecas escolares que necesiten capacitación en técnica y promoción de lectura". 

El puntapié inicial será el 29 de noviembre en la Biblioteca Municipal Manuel A. Sáenz, de Las Heras, donde comenzarán las capacitaciones para los encargados de bibliotecas en todos los niveles educativos de ese departamento.

Hay mucha necesidad de refundar el rol de bibliotecario escolar en la provincia, dado que se impone el concepto de 'biblioteca abierta'. Según Chaab "el bibliotecario tiene que salir, porque ahora la tecnología lo puso en una vidriera. No solo debe abrirse a su comunidad, sino a todo lo que pueda conectar, más allá de su tradicional función de lazo del conocimiento". Para Del Pópolo, la tendencia de esa apertura y colaboración interbibliotecaria está marcada por los usuarios, en este caso, los alumnos: "Los chicos funcionan un poco así, consultando en distintas bibliotecas; entonces si el usuario está haciendo ese recorrido, es esperable que los bibliotecarios y docentes apoyen eso".

Además de la red, la DGE comenzó a implementar el 'acompañamiento situado', que consiste en la asistencia al bibliotecario y/o encargado en su lugar de trabajo, es decir, la biblioteca. Esto se está aplicando actualmente en los institutos superiores y se extenderá todas las escuelas, tanto estatales como privadas, en el transcurso del próximo año.

Por otro lado, sobre el uso de nuevas tecnologías en las bibliotecas escolares, las funcionarias manifestaron que están siendo incorporadas paulatinamente. En esa línea, las escuelas que sean capacitadas serán incluidas en el registro de la Biblioteca Nacional de Maestros y recibirán el software Aguapey, así pueden digitalizar sus colecciones, para lo cual deberán utilizar al menos una computadora que, aseguran, cada institución debe tener. 

Con esas herramientas, las bibliotecas escolares podrán acceder a otros sitios web con libros digitalizados e incluso tendrán la oportunidad de sumar sus propios ejemplares y, complementariamente, conectarse con otros centros similares.

¿Profesionales y docentes en cambio de funciones?

Uno de los reclamos con más peso sobre las bibliotecas escolares (y en general) ha sido la falta de bibliotecarios profesionales como encargados de esos centros, ya sea por la escasa (o nula) vacancia y apertura de cargos, o porque éstos son cubiertos con docentes en cambio de funciones. Como si fuera una reacción en cadena, esta situación provoca que haya poca oferta académica para estudiar bibliotecología en Mendoza: actualmente solo es brindada por una institución terciaria privada, dado que hace unos años cerró la carrera de Licenciatura en Documentación que se dictaba en la Universidad Nacional de Cuyo.

Los bibliotecarios profesionales consideran, también, que la falta de cargos en las escuelas hace que no exista una concientización real sobre el valor del libro, la lectura y la biblioteca en el ámbito educativo. A su vez, genera cierto 'vacío' y 'desconocimiento' en el personal educativo a la hora de tratar con los materiales literarios de los establecimientos, por lo que pueden desperdiciar o subutilizar esos recursos.

Por otro lado, y sin desestimar las tareas de quienes no cuentan con un título superior, los profesionales señalan que ellos están altamente capacitados y formados en las tareas y responsabilidades que deben desempeñar los encargados de las bibliotecas. De hecho esgrimen que la cobertura con docentes en cambio de funciones termina siendo un 'parche' usado por las autoridades que, en definitiva, no termina de solucionar los problemas. Y tampoco cumple con la Ley Nacional 26.917 (sancionada en 2013).

En contrapartida, proponen una 'convivencia' práctica entre ambos perfiles: profesionales a cargo de las bibliotecas escolares y docentes que se desempeñen como 'auxiliares', un modelo que ya se implementa en algunas escuelas mendocinas y en otras provincias.

Desde la DGE se reconoció este panorama, pero aclararon que hubo avances. Mónica Chaab explicó que "en el 2015 se hizo una apertura de cargos para bibliotecas escolares, donde entraron quienes poseían un Título A, es decir, bibliotecarios".

Actualmente, el 70% de los encargados de las bibliotecas escolares de establecimientos de Nivel Medio (secundarios) son bibliotecarios profesionales, mientras que el resto son docentes en funciones o están vacantes. En las primarias, por el contrario, la mayoría son maestros.

Sobre la posibilidad de abrir nuevos cargos, especialmente en las escuelas primarias donde se proyectan bibliotecas escolares, Amadeo enfatizó: "El gobernador (Alfredo Cornejo) fue muy claro al señalar que debemos utilizar los recursos que ya tenemos en el Estado, especialmente los ociosos, por lo que tenemos que buscar a los docentes en cambio de funciones y ayudarlos a que se perfilen en el rol de bibliotecario, instruyéndolos en cuestiones técnicas de bibliotecas y ayudándolos a convertirlos en promotores de la lectura".

Del Pópolo acotó que las incorporaciones de docentes como encargados "han generado un grupo de bibliotecas muy vitales", por lo que "vale la pena" apostar en ellos dado que "quizás haya más de un docente en cambio de funciones en cada escuela y pueden tomarlo como un trabajo en equipo". "Teniendo esa capacidad de personal, no es para nada complicado asignar una tarea", indicó.

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