Deportes

Ballesteros, aquejado por un tumor cerebral

El genial golfista español, ex número uno del mundo durante 61 semanas, anunció públicamente la enfermedad que lo aqueja y que considera como uno de los mayores retos de su vida.

Es el mayor obstáculo de su vida, nada comparable a los bunkers que sabía eludir como pocos en sus años de gloria. Pero Severiano Ballesteros, fiel a su estilo, ya anticipó hoy que va a luchar para ganarle la partida al tumor cerebral que le detectaron los médicos.

"Durante toda mi carrera he sido uno de los mejores salvando obstáculos en los campos de golf. Y ahora quiero ser el mejor afrontando el partido más difícil de mi vida, con todas mis fuerzas", dijo el mítico ex golfista al reconocer públicamente la enfermedad que lo afecta.

Ballesteros, de 51 años, es uno de esos escasos elegidos capaces de torcer la vida deportiva de un país, uno de esos cuatro o cinco nombres fundamentales que cambiaron la historia y el peso mundial del deporte español.

Pero lo suyo fue más allá, porque su sorprendente éxito en el Abierto Británico de 1979 y al año siguiente en Augusta le granjearon una influencia en todo el planeta. Tanto, que cambió la historia de su deporte.

"No sólo cambió el juego -escribió "The Observer" en 2007 en un artículo de homenaje por su cumpleaños número 50-; su papel en la resurrección de la Copa Ryder y la gran influencia de su presencia y sus éxitos llevaron a otros golfistas europeos a creer que ellos también eran capaces de competir con éxito en Estados Unidos".

"Ballesteros tiene serio derecho a ser considerado el golfista de mayor talento natural que haya jugado este deporte", aseguró en su momento "The Sydney Morning Herald", que recuerda al español jugando alguna vez nueve hoyos en La Manga para terminar uno bajo par. Con un detalle importante: "Seve" había hecho el recorrido de rodillas.

El golf profesional es pasado para él desde julio de 2007, cuando se convenció definitivamente de que no podía volver a lanzar la pelota con la maestría que lo hizo en su juventud.

"En los '80, para jugadores potentes como Ballesteros el búnker era una irrelevancia. Hoy lo sigue siendo, porque ni siquiera llega a él", escribió con cierta crueldad "The Observer" acerca de la trampa de arena ubicada a mitad de camino del hoyo 1 en el Augusta National, un búnker que marca las diferencias entre el Ballesteros de antes y el de hoy.

Porque el golf moderno y el tiempo no perdonaron ni siquiera a una gloria como "Seve", que en abril de 2007 se despidió de los links del National Golf de Augusta con una tarjeta de 80 golpes. Sumados a los 86 de la primera vuelta terminó último, 96 entre 96 participantes.

Indigno final para un genio del golf moderno al que los dolores de espalda arruinaron el tramo final de una carrera en la que conquistó cinco "Majors" y un total de 50 torneos en el circuito europeo.

Número uno del mundo durante 61 semanas, fue el primer jugador de la Europa continental en incorporarse al equipo de la Copa Ryder. La decadencia llegó definitiva en la última década: su último título fue el Abierto de España de 1995, y el último corte clasificatorio que logró superar se remonta a 2003.

"Mi victoria es haber vuelto", alegaba Ballesteros en 2007, cuando aún soñaba con mantenerse en el circuito.

Pero todo le estaba saliendo mal. En marzo del año pasado murió Fátima, su novia de 29 años, en un accidente de tráfico. Separado hace dos años de Carmen Botín, hija de un poderoso banquero, Ballesteros estaba rehaciendo su vida, y creía que también su golf.

Sus dos Masters y tres Abiertos Británicos le dieron un aura de ganador, tan sólida como su carácter no precisamente afable, que lo llevó a ser más ídolo en el mundo anglosajón que en España.

El proyecto de jugar en el circuito de veteranos fracasó, debió cerrar su empresa de construcción de campos de golf y se ganó nuevos enemigos con la publicación, este año, de su autobiografía.

"El golfista más creativo que he visto", dijo de "Seve" alguna vez Tiger Woods, actual número uno del mundo. Una creatividad imprescindible para un hombre que surgió de un entorno muy humilde, se hizo "caddie" en el exclusivo club de golf de Pedreña -una pequeña villa al sur de Santander- y, gracias al hierro tres que le regaló su hermano, amó al golf como pocos.

Volver a Augusta ya no es la meta. El propio Ballesteros dejó implícito en los días de su 50 cumpleaños que hay otros logros tan o más importantes, logros que pasan por sus tres hijos: "Sólo quiero que mi familia sea feliz y que tenga buena salud. Acompañar a mis hijos y ayudarles a que sigan mejorando y lleguen a lo más alto. Quizá un día pueda llevarles yo la bolsa en el Masters".
Opiniones (0)
10 de Diciembre de 2016|15:55
1
ERROR
10 de Diciembre de 2016|15:55
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic