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Bajo la lupa: Riquelme no pudo ser la manija del equipo

Como el resto del equipo, Riquelme tuvo ante Uruguay un partido discreto. Apareció a cuentagotas en ambos tiempos, pero su participación no fue determinante en el juego.

El mediocampista del seleccionado argentino tuvo un pobre desempeño en la tarde de hoy, en la victoria ante la selección de Uruguay por 2 a 1. Tanto fue así, que el técnico Alfio Basile optó por reemplazarlo por primera vez en su proceso de conducción en el combinado nacional.

Su primera participación en el juego hizo ilusionar a más de uno. Avance  por el frente izquierdo del ataque argentino, rebote en el árbitro y muy atento a la jugada colocó un centro muy preciso al segundo palo para que el ingreso de Lionel Messi por ese sector decretara la apertura del marcador.

Aunque en cuenta gotas, en los minutos siguientes mostró su capacidad para soportar marcas con el balón en los pies. Un desborde por derecha que lo encontró enfrentando doble marcación dentro del área y recurrió a un sutil toque de taco para habilitar a Messi.

A medida que avanzaba el tiempo, empezó a caer en las habituales lagunas que lo llevan a jugar el balón constantemente hacia atrás comprometiendo a sus compañeros.

Lo hizo primero con Mascherano, justo después de una jugada en la que volante de contención salió sensiblemente lastimado, y después con Demichelis, cuando el marcador central había despejado el balón y se encontraba ajustando la línea defensiva con sus compañeros de zaga. En ambas situaciones, la veloz reacción de los receptores no permitió que la situación se complicara.

Riquelme tuvo la posibilidad de ejecutar dos tiros libres en la primera mitad del partido. El primero de ellos al minuto 30, desde el sector derecho del ataque y cuando todos los jugadores argentinos esperaban un envío directo sobre el área uruguaya, optó por tocar hacia un costado a Zanetti y pedirle la devolución para recién ahí elevar la pelota al área uruguaya. Este ir y venir provocó que los posibles cabeceadores quedaran en posición adelantada.

El segundo tiro libre fue un cobro directo que remató hacia las manos del arquero rival, que sin mayores complicaciones contuvo el balón.

La segunda mitad lo mostró un poco más conectado con el equipo. Arrastró marcas, soportó embates rivales estoicamente con el balón en los pies y propició la participación de un ausente Lionel Messi abriendo juego por el costado derecho.

Pero otra vez fue sólo por algunos minutos, cumplidos los quince minutos de juego dejó su posición sobre el centro del mediocampo y se inclinó sobre la izquierda para tratar de combinarse con Tévez y Cambiasso, dos de los hombres más activos en ataque.

Tal intención no dio frutos y promediando el complemento, minuto 26, el técnico Basile decidió sustituirlo por Cristian Ledesma.
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