Corrida bancaria en el prestigioso sistema financiero inglés

La crisis del banco inglés Northern Rock pone en peligro la confianza en una plaza considerada, tradicionalmente, como muy segura. Hoy, se discute si semajante banco será vendido o liquidado. La visión del tema desde Mendoza.

El sistema financiero británico siempre gozó de prestigio. Sin llegar a los extremos de Suiza, Londres fue siempre la capital financiera del mundo y sus bancos han gozado de amplia confianza y de una solidez permanente gracias a un modelo de gestión, básicamente, conservador y eficiente.

Pero los sistemas no son perfectos y suelen mostrar fisuras, sobre todo en el actual contexto global, donde algunas enfermedades se contagian a velocidades notables.

Esto parece ser lo que ha generado el problema de Northern Rock, un banco inglés con sede en Newcastle y que tenía 1,5 millones de clientes. Los bancos ingleses, como éste, hacen negocios basados en una fortaleza propia de este país y es el ahorro de las personas. En Inglaterra la tasa de ahorro es equivalente al 150% de su PBI y no necesitan recurrir a ningún tipo de apalancamiento para conformar carteras prestables.

Ante la crisis del sector hipotecario en Estados Unidos,  los problemas surgidos en bancos franceses y alemanes, muchos ahorristas, también conservadores, decidieron también rescatar sus ahorros por precaución en los bancos ingleses y esto generó un problema serio de liquidez.

La primera consecuencia, de a que se tuvo conocimiento, era que la mayoría de las entidades financieras había decidido no pagar este año los beneficios extraordinarios que, como participación en las ganancias, pagaban a sus ejecutivos. Aunque el tema pareciera risible, el monto total de estos beneficios pagados a los ejecutivos ingleses ronda los 10.000 millones de dólares, que los beneficiarios suelen dedicar a inversiones inmobiliarias y España había sido uno de los destinos preferidos en los últimos tiempos.
Pero el drenaje se mantuvo firme y perjudicó, sobre todo a bancos dedicados al crédito inmobiliario y Nothern Rock fue la primera víctima.

Ya el viernes la entidad tuvo que ser asistida en 4.000 millones de euros por los fondos de asistencia del Banco de Inglaterra y la difusión de esta asistencia aceleró la corrida. La entidad debió soportar, entre viernes y sábado el retiro de 2.000 millones de euros, mientras sus acciones perdían un 31% en la bolsa londinense el viernes y hoy lunes perdían otro 34%.

Hoy se discute si el banco será vendido o será liquidado, vendiéndose sus activos. Entre otros negocios, el banco tiene 800.000 hipotecas. Pero el problema en silencio es otro más grave: la posibilidad de que la corrida se extienda a otras entidades.

Como en cualquier lugar del mundo, los ahorristas, ante situaciones como éstas responden con pánico tratando de resguardar sus ahorros. El peligro de contagio existe y no solo en Inglaterra sino que podría extenderse a otros países, lo que pone los nervios de punta a las autoridades monetarias de todo el mundo.
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21 de agosto de 2017 | 12:32
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