Otro ajuste de cuentas por drogas: un muerto y dos heridos

Un muerto y dos heridos fue el saldo de un confuso tiroteo registrado hoy en cercanías de la villa 1.11.14, en el barrio porteño de Bajo Flores, presuntamente vinculado con el tráfico de drogas en ese asentamiento del sur de la Ciudad de Buenos Aires, informaron fuentes policiales.

Según los voceros consultados por Noticias Argentinas, el episodio se produjo en la esquina de las calles Bonorino y Malvinas Argentinas, a pocas cuadras del cementerio de Flores, donde un joven de 23 años falleció al recibir un tiro en el pecho.

También en ese lugar, dos sujetos que circulaban en motocicleta se tirotearon con otros que estaban en la esquina de la manzana 20 de la mencionada villa y resultaron heridos en el glúteo, por lo que debieron ser trasladados al hospital Piñeyro.

Este hecho se suma al ocurrido el martes en el interior de la villa 21, donde cinco personas murieron y otras dos resultaron con graves heridas, al enfrentarse dos bandas por una disputa territorial en la venta de drogas.

A pesar de que hoy los primeros trascendidos indicaron que se trataba de un intento de robo, las fuentes consultadas desmintieron que el hecho haya tenido como protagonistas a efectivos de la Policía Federal y lo vincularon directamente con la comercialización de drogas.

La principal hipótesis de los investigadores de la comisaría 38, con jurisdicción en el lugar, habla de que la víctima era un chico conocido en el barrio porque siempre pedía ayuda económica a los vecinos.

Asimismo, trascendió que tenía problemas con un grupo de jóvenes de la villa que se encuentra frente a la 1.11.14, denominada Rivadavia.

Esta tarde, mientras el muchacho de 23 años estaba caminando por la calle Bonorino, fue sorprendido por sus enemigos que le dispararon un balazo en el pecho, que le provocó la muerte.

Siguiendo la misma línea de la hipótesis, se estima que al escuchar los disparos, un grupo de "dealers" -vendedores de droga- salió a ver qué pasaba y baleó a los dos motoqueros, pensando que supuestamente pretendían "mejicanear" -robar- la sustancia prohibida.

Los peritos Científicos de la Policía Federal contabilizaron 18 vainas servidas que quedaron tendidas en la esquina de la villa que ganó su fama por manejar el principal camino de la droga en la Ciudad de Buenos Aires.

Los vecinos contaron que cuando vivía allí Marcos Estrada González, el peruano detenido por considerarlo el mayor narco de la Capital Federal, todo estaba "controlado".

Hoy, el control de la venta de drogas todavía no tiene dueño y la pelea se recrudece día a día, con tiroteos inesperados y muerte que podrían evitarse.

Así pasó también el pasado martes en la villa 21 de Barracas, donde ganar el expendio de estupefacientes parecer tener un destino de vida o muerte.
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18 de agosto de 2017 | 22:57
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