Caso Turini: los perros no reaccionaron porque el homicida era conocido

La madre y el hermano de la abogada Hebe Turini, asesinada en agosto del 2005, coincidieron en que quien mató a la mujer era alguien que conocía la disposición de las cosas en la casa y que tenían la confianza de los 4 perros de Turini. Es que el homicida pudo, incluso, atar a un rottweiler sin que este reaccionara ni lo atacara. Además, la madre sostuvo que nunca le cayó bien el casero -hoy imputado-.

Hace tres años y poco más de dos meses, el cuerpo sin vida de la abogada Hebe Turini era encontrado sin vida en el interior de su casa, en el chalet Rincón Suizo, ubicado en el límite entre Luján y Las Heras. Con el ex casero de la mujer, Marcos Moreno –imputado por muerte en ocasión de robo-, Héctor Coria y su sobrino, Cristian Coria –imputados por encumbramiento agravado- en el banquillo de los acusados, comenzó ayer el juicio por aquel resonante hecho.

Durante la jornada inicial, la madre y el hermano de la víctima declararon ante el tribunal de la Quinta Cámara del Crimen y coincidieron al destacar que quien ingresó la madrugada del 28 de agosto del 2005 a la casa y asesinó a Hebe era alguien conocido, ya que los cuatro perros de la mujer no reaccionaron ni ladraron. Incluso, de acuerdo a lo relatado –y reafirmando lo declarado durante la instrucción- el asesino pudo controlar a uno de ellos, un rottweiler adulto, a quien logró encerrar en una lavandería y atarlo con la correa a una argolla sin que el perro siquiera haya opuesto resistencia.

Sergio Turini, hermano de la abogada, también destacó que cuando llegó a la mañana siguiente al chalet encontró los dos portones del predio abiertos de par en par, resaltando que los candados no habían sido violentados sino que el delincuente tenía las llaves en su poder. En tanto, su madre destacó que nunca confió en Moreno y que no le pareció bien que lo haya contratado. “Fue por la intuición que tenemos todas las madres”, destacó la mujer.

El debate se reiniciará mañana viernes a las 8.30.

Los testimonios
La primera en comparecer ante el tribunal fue la madre de la abogada, Eve Binora Denti de Turini. Enérgica y con mucho dolor, ante la toma de juramento del presidente del tribunal –Gonzalo Guiñazú-, la mujer respondió: “¡Juro por Dios y por mi hija, que nos dé claridad!”.

Entre lo más sobresaliente de la declaración de la mujer, se destacó el énfasis que ella puso a la hora de resaltar que siempre desconfió de Moreno, incluso el mismo día en que su hija lo contrató –estaban juntas-. “Le dije que no lo quería (a Moreno), y ella me contestó que si yo estaba buscando que ella contratara un investigador privado para que lo estudiara antes”, destacó Binora Denti, agregando que nunca fue a visitar a Hebe mientras Moreno trabajaba con ella y que le insistió en que desista de contratarlo, pero su hija le contestó que era una “mala onda”.

“(Moreno) Trabajó 20 días con Hebe y se fue porque extrañaba mucho a su hija. Él le había preguntado a mi hija si podía llevarse a la nena con él durante la semana, a vivir con ellos, pero ella le había dicho que no porque era muy peligroso. Como él insistió, ella le dijo que ya lo iban a ver más adelante”, destacó la mujer, resaltando que ella desconocía el detalle de que Moreno había sido despedido por el esposo de Turini, el suizo Kurt Mädder, algo que se supo durante la investigación.

“Nunca me agradó y yo no quería que lo tomara. Ella me decía que era desconfiada, pero era intuición. Cuando le hablaba a Moreno, ni siquiera me miraba a los ojos”, sostuvo la mujer, y agregó: “Ella creía que podía llevarse el mundo por delante, que era más fuerte que nadie… Creía…”, continuó entre lágrimas, y luego agregó: “Ante un hecho de estas características (alguien que ingresara a su casa para robarle), seguro ella se habría resistido. Era de ofrecer trompadas, aunque fuera mujer. Seguro que se resistió esa noche”.

La mujer también contó cómo tomó conocimiento de la muerte de su hija ese domingo por la mañana. “A las 7.40, la policía vino a mi casa y me dijo que habían encontrado el auto de mi hija, que ella misma había denunciado como robado a las 3. Yo les di las indicaciones básicas para llegar a donde ella vivía, porque era muy difícil y hasta a mí misma me costaba llegar. Pero no me dijeron donde habían encontrado el auto ni me dieron más detalles”, sostuvo la mujer, quien luego agregó que ella creía que los uniformados le dijeron que su hija había denunciado el auto como robado para “atenuar” la noticia.

Siguiendo con su relato, la mujer indicó que Hebe vivía sola ya que Mädder sólo venía al país dos veces al año y no se quedaba más de 15 días. Por esta razón, Binora Denti destacó que su hija siempre contrataba caseros y que éstos vivían en una casucha ubicada en el chalet de lunes a viernes, mientras que los fines de semana se iban a sus casas. “(Hebe) Vivía sola, pero venía a la ciudad todos los días porque trabajaba en tribunales. El único día que se quedaba allí era el sábado, si hubiesen querido ir a robar y nada más, tenían 6 días de la semana”, siguió la mujer.

Los perros y la relación con Kurt
Uno de los detalles más importantes del episodio está relacionado con los perros que vivían con Hebe en el predio. Es que la reacción de los canes –que no atacaron al intruso- evidencian que quien ingresó esa noche de agosto del 2005 y asesinó a la mujer para poder robarle algunas pertenencias, era del entorno, o al menos los canes lo habían reconocido.    

Esa mañana, cuando los uniformados llegaron al chalet encontraron a Ringo –un rottweiler- atado en la lavandería, quien no se veía alterado. “Hebe no lo ataba nunca al Ringo, y ese día estaba atado. Además era malo, si pasaba algún desconocido empezaba a ladrar y se le iba la sangre a los ojos”, explicó la mujer.

En la misma sintonía, el hermano de la víctima destacó que al perro “no podría haberlo atado una persona desconocida, ya que era malo”. Incluso, cuando los uniformados llegaron al lugar para el procedimiento, tuvieron que pedirle a él mismo que pase a desatarlo.

Con respecto al botín sustraído, ambos coincidieron en que se trataba de dos notebooks, una impresora, cámaras fotográficas, habanos y alhajas que llevaba la mujer, así como también otras joyas de valor que no tenía puestas, pero que guardaba en la casa.

En tanto, ambos aclararon que la relación entre ellos y el esposo de Hebe era fría. Es que, mientras que la madre de la abogada no sabe de él desde hace 3 años, el hermano sostuvo que con él cortó cualquier comunicación hace un año. Ambos destacaron que no saben donde se encuentra el hombre en este momento, aunque recordaron que trabajaba para la Justicia suiza.
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