El clima permitió la recuperación de los cultivos

El aumento del calor y las lluvias registradas en gran parte de la región agrícola revirtieron la complicada situación de algunos cultivos, en especial del trigo. La mejora hace pensar en mayores rendimientos a los esperados para 2007/08.

El aumento de la temperatura y las lluvias registradas en gran parte de la región agrícola revirtieron en la última semana la complicada situación de algunos cultivos, en especial el trigo, e hicieron posible una fuerte recuperación que permitiría pensar en mayores rendimientos a los esperados para esta campaña 2007/08, estimaron representantes tanto del sector público como del privado.

"Mayores temperaturas y recargas abundantes revirtieron en la ultima semana el riguroso ambiente frío y seco que caracterizaba al actual invierno", afirmó la Bolsa de Cereales, que destacó que "los cultivos evidenciaban una notable recuperación en su crecimiento y condición, propiciando mejoras al rendimiento potencial".

Por su parte, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA), señaló que las lluvias registradas durante la semana "resultaron muy beneficiosas" para el trigo, lo que "sumado a las altas temperaturas de los últimos días, han producido un desarrollo vegetal importante".

De acuerdo con el relevamiento de la Bolsa de Cereales, al 14 de septiembre, los cultivos de trigo "buenos/muy buenos" sumaban 65% del área implantada; los "regulares", 27%; los "pobres", sólo 7%; y los "muy pobres", apenas 1%.

Esta situación contrastaba con la campaña pasada, cuando por la sequía en una gran franja del oeste agrícola (Córdoba- La Pampa- sectores del oeste de Buenos Aires), los cultivos "buenos/muy buenos" representaban 55%; los "regulares", 15%; y los "pobres", 30%.

"Al considerar la evolución favorable que tendrían y aún con las salvedades por no haber transitado el período clave más importante para el rinde, el conjunto de cultivos nacionales recobró importantes posibilidades de lograr rindes buenos a muy buenos", resaltó la entidad cerealera en su Panorama Agrícola Semanal.

Solo el norte del país y el muy castigado extremo sur bonaerense por la sequía perfilan una "caída segura" en los rendimientos, que sólo podría ser compensada por los mayores rindes, concluyó el trabajo.

En el caso del girasol, consignó la Bolsa de Cereales, la siembra alcanza a 10% de las 2,6 millones de hectáreas totales estimadas, con un retraso de 5,9 puntos respecto de a igual fecha del año anterior, debido a las escasas precipitaciones registradas en las provincias de Chaco y Santiago del Estero.

Para la SAGPyA, las labores de implantación continúan retrasadas en 5 puntos con respecto a similar fecha de la campaña precedente; y el progreso se sitúa en el 10 % de la superficie destinada al cultivo a nivel país.

"Al límite de la fecha de siembra, las lluvias pronosticadas para este fin de semana marcarán un punto de inflexión; y de no producirse obligarían un recorte al área norteña inicialmente prevista", advirtió la entidad cerealera.

Sin embargo, resaltó, el efecto "expansión por precio" (desde el 20 de abril las cotizaciones en el mercado de futuros (MATba) tuvieron un aumento en la relación de precios Girasol/Maíz del 60% y del 31% para el caso Girasol/Soja) podría "reforzar la tendencia a aumentar las áreas dedicadas a la oleaginosa".

Pese a esto, el clima y la humedad de los suelos seguirán siendo los factores determinantes para la superficie sembrada ya que "un pulso húmedo en el corto plazo podría disparar las siembras con lo cual la extensión cultivada nacional podría superar el incremento del 9% estimado hasta la fecha".

Por otra parte, pese a postergar las siembras en algunas regiones, las recientes lluvias abren la posibilidad de que comience masivamente y recupere el terreno perdido la siembra de maíz, demorada en 1,2 puntos con respecto a similar fecha de 2006.

No obstante, aunque la proyección a nivel nacional se mantiene en 3,27 millones de hectáreas, 14% superior a la temporada anterior, la escasez de insumos (fertilizantes nitrogenados y herbicidas) obligaron a productores no tradicionales a desistir la siembra del cereal.

Además, la mejora en los precios relativos de la soja y el girasol inclinaron la balanza hacia éstos en detrimento del área maicera, particularmente en las regiones periféricas de la núcleo o líder.

A esto se suman la demora en las siembras, el temor a heladas tardías y el incremento en el costo de producción (por el aumento en los insumos básicos y el gas oil), se preocupó el trabajo de la entidad cerealera.
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19 de septiembre de 2017 | 22:39
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