Orphan Black: no es ciencia ficción, es feminismo

Acaba de terminar, pero todos los episodios están en Netflix. Es la contracara a tantas series de superhéroes marcados y de moral perfecta

Orphan Black, la serie que terminó la semana pasada tras cinco temporadas, es un gran ejemplo de cómo usar a la ciencia ficción como un vehículo para contar una historia inspiradora. Capítulo a capítulo, este show sobre clones fue mutando hasta convertirse en un panegírico de feminismo e igualdad.

Es de origen canadiense y está protagonizada por Tatiana Maslany en el rol de varias mujeres idénticas que se rebelan ante sus creadores. Se estrenó en 2013 y se puede ver completa en Netflix. Además de tener excelentes actuaciones y contar con una gran producción, es muy entretenida. Para ser ciencia ficción, hay mucho de real en ella.

La novela sigue a Sarah Manning (Maslany), una joven marginada y huérfana cuya vida cambia el día que, saliendo de un tren, es testigo del suicidio de Elizabeth Childs, una mujer exactamente igual a ella. Sarah le roba la identidad, el novio y la cuenta bancaria, pero sus problemas se multiplican cuando descubre que Sarah es solo una de cientos de clones de ella misma.

A medida que pasan las temporadas, la protagonista va reclutando a sus "hermanas" y arremete contra los científicos que la "crearon". A diferencia de lo que uno espera, esta hermandad -formada por mujeres de vidas comunes y corrientes- sale victoriosa y todas recuperan su libertad, demostrando que cuando las mujeres trabajan en equipo, pueden lograr lo que sea.

Es interesante ver como se abordaron desde el principio la ética en el mundo de la ciencia y la experimentación en seres humanos. Más de una escena es escalofriante de solo imaginar que algo así pudiera estar pasando en la vida real, en algún lugar del planeta.

Uno de los puntos más atractivos es la frescura que aporta al concepto de género. En un mundo audiovisual dominado por héroes masculinos al estilo de Tom Cruise o Will Smith, es divertido ver a la protagonista darle terribles palizas a los machos que quieren experimentar con su ADN.

Asimismo, hay un sinnúmero de referencias a la comunidad LGBT, el aborto legal, las drogas recreativas y el sexo libre de la mano de geniales personajes que viven sin prestarle atención a los dogmas de las sociedades occidentales.

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20 de octubre de 2017 | 14:05
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