Evolución, con el mismo espíritu del primer día

Recordamos el primer llanto de nacimiento de esta criatura que ha venido evolucionando con la ayuda de todos. Los valores que promovimos en 2007 son los mismos que enarbolamos y seguimos reclamando ahora.

 Cuando un niño nace, lo primero que asegura quien lo recibe es que largue el llanto. Con él, la criatura despeja sus vías respiratorias y le grita al mundo su existencia. En su primer minuto de vida, un 9 de agosto de 2007, el primer diario nativo digital de Mendoza, MDZ Online, dio su propio grito: una nota editorial sencillamente titulado "Reflexiones sobre Mendoza" en la que dejó asentado que el interés de este emprendimiento que empezaba a hacerse su lugar en la provincia y el país tenía un compromiso fundamental con el desarrollo del lugar en el que nacía.

Críticos pero propositivos, frontales y con opinión, pero pluralistas, MDZ inició un recorrido para el cual tuvo que abrir sus propios caminos. Intentamos -y algunas veces lo conseguimos- romper techos autoimpuestos por los mendocinos: podemos más. Al cabo de 10 años, podemos decir que junto a sus lectores primeros y luego, con la incorporación de MDZ Radio, con sus oyentes también, cinchamos hacia adelante y luchamos contra la abulia, la parsimonia y la chatura. No siempre ganamos, pero eso no nos frustró ni nos frustra aun ahora, sino que resulta un aliciente para seguir adelante.

Informamos, entretenemos, abrimos debates, generamos opiniones, fomentamos nuevas agendas vinculadas al futuro y, con ello, en estos años hemos conseguido que se supere el silencio del que eran objeto numerosas cuestiones en una Mendoza en la que, en el pasado, se negociaba hasta la verdad por falta de voces disonantes o desatadas de compromisos que las anclara a una permanente distracción sobre lo importante.

No hemos estado exentos a la posibilidad de errores, pero creemos aprender de ellos día tras día, al renovar el compromiso de ser mucho más que un medio de comunicación: para algunos, somos su red social de noticias, su canal de opinión, su instrumento para el conocimiento, su compañía en momentos de ocio o su oportunidad para acceder a más oportunidades.

Sobre Mendoza, dijimos en aquel momento de nacimiento unas cuantas cosas sobre lo que pretendemos para Mendoza, la mayoría de las cuales están vigentes. Por ello, más allá de la labor informativa, desarrollamos los seminarios "Pensando Mendoza" y "Desafío Mendoza", en los que las principales figuras locales, pero también del país y del exterior trajeron sus propuestas, las exhibieron y las discutieron en forma abierta con todos los que hacemos MDZ, los lectores y sus equipos periodísticos.

Valga en este aniversario, entonces, recordar aquellas "Reflexiones sobre Mendoza" para chequear abiertamente en qué acertamos y en qué no, pero también (y fundamentalmente) qué cosas nos quedan pendientes:

Mendoza -se ha dicho muchas veces y de diferentes maneras- es una esperanza plantada en el desierto. Es el testimonio de una voluntad inteligente, de un esfuerzo feroz y de una fe en el futuro, que se supera a sí misma después de cada terremoto, manga de piedra, aluvión o viento zonda. A los que vivimos aquí, nos gusta y la queremos. Los que la visitan, se impresionan hasta el grado de la sorpresa. Sin embargo, no por ello debemos permitirnos celebraciones narcisistas de la mendocinidad. Esta especie de pecado, es visitado por nosotros con bastante frecuencia.

Ahora bien, si buscamos ejercer nuestra capacidad de autocrítica, coincidiremos en que hay otras cosas que decir y deben decirse y otras cosas que escuchar y deben escucharse.

Desde hace mucho tiempo, Mendoza viene perdiendo posiciones en el país y en el mundo. Los cambios se han sucedido a un ritmo difícil de imaginar y fueron más rápidos que nuestra capacidad de respuesta. En nuestra provincia, pasan menos cosas importantes y las que pasan son menos importantes. En definitiva, pasan menos cosas que las que deberían pasar.

La economía mendocina no progresa significativamente; de hecho, su avance ha sido lento. En el ranking de crecimiento económico de los últimos 35 años, Mendoza ocupa uno de los sitios más bajos de la Argentina. Incluso, suele aparecer rezagada detrás de San Luis, de San Juan y de La Rioja. En los últimos 27 años el PBI per cápita de la provincia aumentó más o menos igual que el nacional -que creció muy poco, menos del 20%-. No obstante, en 20 de esos 27 años, el indicador mendocino creció menos que el total nacional. Ahora, si tomamos como referencia el progreso de otros países, el retraso es abismal. Desde 1980, en términos de PBI por persona, China creció un 750%, Corea, 331%, Irlanda, 188%, y Chile, 116%. ¿Cuánto creció Mendoza? Apenas un 18%.

La situación económica internacional es excepcionalmente favorable para países como Argentina.

El fenómeno del deterioro de los términos del intercambio parece haberse revertido. Hace tiempo, los productos primarios que exportan las economías, como la de nuestro país, tienen precios remunerativos que abren un horizonte de oportunidades de crecimiento y progreso. Si las aprovechamos, podremos recuperar posiciones perdidas y convertirnos en una región moderna, próspera y sin pobreza.

Sin embargo, no es esta la situación que vivimos los mendocinos. Nuestra producción, como en toda zona desértica, está condicionada a los productos con alto valor agregado, como los alimentos derivados de la frutihorticultura y el vino.

Nuestros commodities, minería y petróleo, soportan suerte dispar. Las nuevas licitaciones de áreas petroleras secundarias, pueden arrojar una luz de esperanza, mientras que la minería se encuentra insólitamente paralizada.

En el plano turístico, sin ser explotadas debidamente, Mendoza ofrece ventajas comparativas como el Cerro Aconcagua, el turismo aventura, el esquí y la cultura del vino. Los bodegueros provinciales nos han dado muchas pistas acerca del modo en que debemos trabajar: innovaron, invirtieron y asumieron consabidos riesgos para vincular fuertemente al vino con el turismo y ofrecer toda una gama de productos y servicios que son de interés y agrado para visitantes de todo el mundo. Por ello, una efectiva política turística debería tener en cuenta este proceso, mejorar profundamente todos los servicios , convertir a cada mendocino en un anfitrión amable, implementar los caminos del vino agregando arte, gastronomía, música y ocuparse de que los precios internacionales que imponemos a los turistas no terminen perjudicando a nuestros propios ciudadanos.

Por lo expuesto, es claro que Mendoza necesita un Plan Estratégico que articule, de modo inteligente y audaz, las iniciativas e innovaciones individuales, que ordene prioridades y que proponga objetivos, metas ambiciosas, que efectivamente se concreten para los próximos diez a quince años.

En primer lugar, este marco impone un esfuerzo notable por mejorar las instituciones provinciales. La calidad institucional es un activo de valor incalculable para generar inversiones y crecimiento económico. Las buenas instituciones son imprescindibles, sobre todo, para nuestras propias vidas y la de nuestras familias.

Una justicia independiente, rápida y eficaz, con jueces competentes y valorados socialmente, es un componente esencial de la democracia que Mendoza necesita. Esa justicia nos debe brindar la tranquilidad de saber que nuestros derechos serán respetados. Nuestros conflictos particulares deben ser resueltos en un marco racional y legítimo, sin violencia, sin arbitrariedad y sin prepotencia.

Por lo mismo, es compromiso de todos rescatar del desprestigio a nuestras Cámaras Legislativas. Hacen falta legisladores capacitados y representativos. Mendocinos destacados por sus virtudes, competencia profesional, compromiso y trabajo para la sociedad. Los ciudadanos tenemos que conocer a nuestros diputados y senadores, saber qué han hecho, qué hacen y qué defienden. No sólo para controlarlos sino también para apoyarlos.

Los partidos políticos deben convertirse en organizaciones modernas, capaces de cumplir las funciones que la Constitución Nacional les asigna. Deben aportar conocimiento y planificación, formar dirigentes y funcionarios y generar y encauzar los debates centrales de nuestra provincia. Al mismo tiempo, tienen que convertirse en un canal donde los jóvenes vuelvan a sentir ganas de participar en la construcción del destino común.

Del Poder Ejecutivo esperamos liderazgo, eficacia y transparencia. Con las nuevas tecnologías -cada vez más eficientes y baratas- y buenos recursos humanos -que los hay, pero dispersos-, muy bien remunerados, acorde a sus responsabilidades, se podría dar el salto de calidad que coloque a nuestra administración pública en sintonía con las necesidades sociales y con los niveles de excelencia del mundo.

La educación es un capítulo de excepcional importancia.

Sin educación, las brechas con el mundo se agigantan. Una educación de calidad, amplia, inclusiva y sin conflictos sectoriales que la paralicen, es instrumento fundamental de desarrollo económico y de integración social.

Formar parte de la sociedad del conocimiento, amerita un esfuerzo enorme, con recursos suficientes, convicción e inteligencia. Las oportunidades que se abren son incalculables.

A modo de ejemplo, en Mendoza hay nueve universidades, un número muy importante para una provincia como la nuestra. Superando el círculo vicioso del conformismo, los bajos salarios, la escasa investigación y la baja exigencia, se puede constituir un cluster educativo capaz de competir nacional e internacionalmente.

Tema central es la reinserción de Mendoza en el mundo.

La globalización, la innovación tecnológica y los cambios sociales exhiben una velocidad que nos supera. No obstante, gran parte de lo que ocurre está a nuestro alcance.

Hay ejemplos referenciales de países y regiones que, en sólo 20 años, crecieron rápidamente. Partieron como economías pobres, explotando sus recursos naturales de manera ineficiente y hasta dañina, pero cambiaron a tiempo. Agregaron valor a su producción e invirtieron y desarrollaron tecnología. Así, se convirtieron en regiones de crecimiento y progreso sostenidos, con altos salarios y protagonismo mundial.

Las claves del éxito han sido no dar las espaldas al mundo, una fuerte inversión en recursos humanos, la perseverancia de las políticas y la vocación de premiar el talento, el esfuerzo y la creatividad. Esto no debería resultarnos ajeno: profesionales, artistas, empresarios, mendocinas y mendocinos ya transitaron este camino y son un ejemplo de todo aquello que debemos asumir como pueblo.

Muchos parecen haberse acostumbrado al abanico doloroso que la exclusión social despliega. La dignidad y calidad de vida de nuestros comprovincianos, más que una cuenta pendiente, parece una cuenta alojada en libreta del olvido.

Ese olvido nos está haciendo creer que es una utopía, en sentido negativo, la conquista social de un cierto y sostenido nivel de seguridad para todos los mendocinos, encerrados y en libertad. En términos más crudos, ese olvido nos amenaza con la futilidad de la democracia, pues ésta es inviable sin un mínimo de seguridad para el ejercicio de nuestros derechos. Sin horizonte nos vamos volviendo escépticos, indiferentes, aislados, percibiendo a las instituciones del orden como lejanas, y a cualquier ciudadano como potencial enemigo. Esta esquizofrenia social, generada básicamente por el miedo, nos inhabilita como ciudadanos comprometidos para enhebrar los lazos de solidaridad con los vecinos e interactuar con las comisarías y los fiscales de barrio y las autoridades municipales, para recuperar con creatividad los espacios públicos comunes.

Ese miedo nos convierte en presa fácil de los vendedores de ilusiones, disfrazados de cualquier color político, que utilizan el dolor ajeno en interés propio, mediante clichés y frases vacías acompañadas de una impostura paternal mediáticamente estudiada. La contracara del miedo es la razón, y es ésta la que nos permite visualizar la esperanza de ese estándar de convivencia pacífica alcanzado por otras regiones del mundo. Es posible disminuir la inseguridad a niveles democráticamente tolerables con un consenso político maduro entre gobierno y oposición, con un plan de seguridad enriquecido con los aportes de universidades y organizaciones no gubernamentales, con métodos de trabajo, investigación e inteligencia que respondan a la realidad delictiva de Mendoza, la cual debe ser técnicamente medida y cuantificada, a través de anuales encuestas de victimización que nos permiten comparar nuestros índices con los de las principales ciudades del mundo, que no sólo informan sobre el modo y la dinámica de lo que en realidad está ocurriendo, sino que además proveen al gobierno un inestimable conocimiento sobre el parecer y comportamiento de la población en relación con la violencia y las autoridades encargadas de dar respuesta.

Del mismo modo que no debemos permitir que se criminalice la pobreza, es necesario no estigmatizar a la juventud como simple territorio de los excesos. Sin embargo, consecuencia de nuestra inacción, generaciones enteras de hijos de esta tierra se entregan a prácticas autodestructivas. La falta de alternativas para ejercitar hábitos de vida saludables, acerca a nuestros hijos a las adicciones, donde quedan atrapados. Es nuestro urgente cometido, entonces, procurarles oportunidades para que elijan desarrollarse en plenitud.

Hemos elegido comenzar a comunicarnos a través de este breve análisis. Dejamos de lado, algunos puntos esenciales de nuestro quehacer ciudadano que se encuentran malheridos: medio ambiente, deporte, reforma política, derechos humanos, rutas, suelos, salud pública y privada, transporte, vivienda, acceso a la cultura y tantos otros.

Sólo por hoy, los dejamos de lado. No hemos dicho todo lo que teníamos para decir. En realidad, apenas hemos comenzado a hacerlo. A tal fin, hoy nace MDZ On Line, una herramienta moderna, democrática, interactiva y sumamente innovadora. Vamos a decir cosas y queremos que vos digás las tuyas. Por eso, entre muchas alternativas, elegimos un eslogan simple, directo: queremos comunicarnos. Queremos acompañar a nuestros lectores y aprender de ellos. Queremos hacer periodismo en conjunto, construir realidad con todas las manos disponibles y mostrarle al mundo quiénes somos.

Queremos hacer de MDZ On Line nuestra actitud ante la vida.

 

 

Opiniones (2)
10 de diciembre de 2017 | 21:40
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10 de diciembre de 2017 | 21:40
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  1. Feliz cumple!!!!! a la Radio que escucha, al Diario que expresa: todos los pensamientos y las voces de los mendocinos!!!!
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  2. Feliz cumple!!!!! a la Radio que escucha, al Diario que expresa: todos los pensamientos y las voces de los mendocinos!!!!
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