La cantidad de 'gadgets' que necesito cada vez que hago ejercicio

Empecé a correr porque era un deporte sencillo y económico. Al final ha resultado ser toda una inversión en tecnología.

Elegí correr cuando me mudé a la ciudad donde los corredores mandan: Boston. En serio, los autos en la calle se paran para dejarte pasar si vas corriendo. Este deporte tenía dos grandes ventajas: no necesitaba anotarme a un gimnasio ya que es una actividad que se puede hacer al aire libre y lo único que necesitas en realidad es un par de zapatillas. O eso es lo que yo creía.

Este domingo participo en el medio maratón de San Francisco, mi tercera competición de estas características. Llevo unos cinco años corriendo y han cambiado muchas cosas desde que empecé. Sobre todo en cuanto a inversión financiera se refiere. Para empezar están las zapatillas, que no me duran ni un año. Soy fiel a las Free RN de Nike. El problema es que debo tener cinco pares de ellas en el armario. Señor Nike: ¿para cuándo voy a poder cambiar solo las suelas de unas zapatillas que están casi nuevas en lugar de tener que reemplazarlas por completo para evitar lesiones?

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La tecnología de Nike también me gusta en cuestión de ropa de correr. Saben dónde poner bolsillos para que pueda meter la tarjeta de crédito, las llaves del coche o el carnet de conducir. Y no se olvidan de las cremalleras. Su ropa es cómoda y sus materiales están pensados para el sudor y el movimiento. Y en realidad nunca dejan de innovar. Me intriga mucho este sujetador deportivo que acaban de desarrollar.

Pero la inversión de verdad empieza en el lado digital o electrónico de la tecnología. Primero está esa cuenta Premium a Spotify, mi compañero inseparable cada vez que salgo a correr. Debería escribir sólo sobre los problemas que tengo para confeccionar listas de música que me mantengan motivada y no me cansen demasiado. Si alguien tiene sugerencias de temas para hacer ejercicio, las acepto.

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Para escuchar la música ahora tengo unos BeatsX inalámbricos que se han portado bastante bien excepto en esos días que el viento de la bahía de San Francisco decide soplar con intensidad propia de unawindy city (ciudad ventosa) de las de verdad.

Luego está mi Fitbit Surge. Imprescindible por dos motivos: me permite ver el ritmo que llevo y la distancia recorrida en todo momento (algo especialmente importante para una carrera larga en la que no quiero ir más rápido de lo necesario al principio) y se conecta con mi cuenta de Strava, una red social para gente activa que sabe mucho más de mí que Twitter o Facebook combinados.

Naturalmente todo esta colección de cacharros tecnológicos no son sólo una inversión económica y también requiere un poco de mantenimiento. De modo que este sábado por la noche, en preparación para la carrera del día siguiente, tendré tres cacharros cargando para asegurarme de que estén listos a primera hora del día siguiente: mi teléfono inteligente, mis auriculares inalámbricos y mi pulsera de actividad.

Pero no, no echo de menos los días en los que irse a correr simplemente implicaba ponerse un par de zapatillas viejas.

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Opiniones (1)
23 de octubre de 2017 | 03:13
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23 de octubre de 2017 | 03:13
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  1. Necesito y quiero son dos cosas distintas... Necesitas zapatillas... Un pantalón cómodo, remera y nada más. Todo lo extra son chiches innecesarios, donde el único que gana es quien los vende.
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