Caso de las gemelas misioneras: “Es un asunto que atrae y horroriza”

Así lo definió el psicólogo mendocino Rubén Gusberti, profesor en tres universidades locales.

El ventilado caso de las gemelas misioneras que ha agitado a la población masculina nacional, con tendencias heterosexuales, ha atraído la atención por tener como eje central a la sexualidad humana.

Así lo ha determinado el psicólogo mendocino, Rubén Gusberti, quien sobre el caso aclaró que por una parte no se puede emitir un diagnóstico sobre las personas involucradas “porque no se observa padecimiento” y “porque el caso debe ser analizado bajo el tamiz de la sexualidad y no de la sexología”.

El profesional de la psicología local, con fuerte conocimientos sobre la escuela psicoanalítica fundada por Sigmud Freud, quien se desempeña en tres universidades mendocinas, ha expresado sobre la difundida experiencia de las gemelas y el remisero: “Acá hay motivos, no causas”, comparando el fenómeno del trío con lo que se puede observar en una pareja de homosexuales.

“Ellos se muestran monolíticos. Como si no les importara nada y nos transforman a todos en vouyeristas. Algo similar ha hecho a través de los medios Roberto Piazza, dándose besos delante de las cámaras”, explicó Gusberti.

En tanto, el profesional ha explicado que al asunto hay que analizarlo considerando “temas diferentes, porque por un lado hay que ver lo que nos ocurre a quienes observamos todo esto, algo que hay que separarlo de lo que está ocurriendo del otro lado”, dijo. Y agregó: “Del otro lado tenemos al novio que ocupa el lugar de alguien que supo hacer lo que dos mujeres quieren. Por el otro lado tenemos a las mujeres que tienen cada una a un hombre y a una mujer. Es decir, que todo esto a la subjetivación de cada uno de sus tres actores en esta relación pareciera que tiene todo. Transmiten esa sensación, de que nada falta y que entonces así la felicidad está asegurada. Esto sin dudas es engañoso”, analizó Gusberti.

Asimismo, advirtió que para hacer un diagnóstico “a cualquiera” el arte de la psicología y de la psiquiatría requiere que alguien solicite una consulta. “Luego de que alguien realiza una consulta, a partir de esa solicitud y de un motivo por el cual consulta se pueda arribar a un diagnóstico”, señaló haciendo hincapié en el diagnóstico que un psiquiatra y un psicólogo hicieron sobre la personalidad de Julio Cobos sin haberlo consultado siquiera y que fue publicado por otro medio local.

“Políticamente no me interesa ese punto y lo que hicieron los colegas en ese sentido no se hace eso. No se puede hacer un diagnóstico de una persona a partir de impresiones periodísticas. Se arriesgaron con eso porque si él –por Cobos- les hace un planeo es embromado, porque caen en la falta ética de hacer público un diagnóstico”, expresó, vinculando directamente el asunto al derecho que toda persona tiene respecto a que exista el secreto profesional.

En ese sentido, aconsejó que no sea conveniente “nunca” realizar un diagnóstico “psicopatológico” o hablar de alguien “sin haber cumplido los pasos previos que se requieren para la elaboración de un diagnóstico, como que exista el pedido de una entrevista, el motivo de una consulta y a partir de allí que se elabore un diagnóstico”, criticó.

Sin embargo, sobre el caso de las gemelas modelos de Misiones y el novio común, el licenciado advirtió sobre un problema más. “En este caso particular a mi me llama algo mucho la atención porque la psicopatología despliega sus categorías nombrando a las dolencias que a veces sufre la gente. Depresión, esquizofrenia, trastornos de conducta, son las categorías. Y la psicopatología las despliega solamente cuando hay padecimiento mental. De lo contrario queda anulado el espíritu con el que nació la psicopatología y en este triángulo no hay padecimiento mental”, analizó.

Siguiendo esa línea de pensamiento consideró lo que se dice cuando se trata de analizar a un matrimonio gay. “Es más o menos parecido a los matrimonios gay. Qué psicopatología vamos a aplicar si no hay padecimiento. Porque la psicopatología entra en escena cuando alguien manifiesta sufrir como es en el caso de la violencia familiar”, remarcó aclarando que en el caso de las gemelas “no cabría diagnóstico”.

Aunque en el caso del remisero, Gusberti arriesgó que cabría la figura de una “perversión, aunque es también bastante incierto esto último por la manera en la que presentaron el caso por es bien periodístico y busca un impacto comercial espantoso”, dijo, llegando a especular que  este último pensamiento podría haber sido “el verdadero objetivo”.

Ahondando en este concepto, además manifestó que “esto provoca un impacto tan grande en todos nosotros, que mayormente somos neuróticos, como dice la teoría, que nos transforma a todos en vouyer, porque esto provoca atracción también, porque se disparan fantasías donde se arma lo que cada uno cree que pasa”, estimó.

Por eso es que consideró que hay que separar lo que “nos pasa a todos los que nos enteramos de esto de lo que está pasando allí, no es lo que a mi me parece que pasa sino qué creo que puede estar ocurriendo a partir de hacer un buen diagnóstico, donde hay que escuchar a cada una de ellas y también a él”, añadió.

Asimismo el profesional remarcó que en este caso lo que está en juego es la sexualidad humana, “siempre problemática, siempre compleja, no es universalizable o sea que no vale para todos y es muy personal y muy dependiente de variables personales, culturales y familiares”, dijo en relación a la aceptación que hubo de parte de los familiares.

Para Gusberti, a la hora de tratar de analizar el mediático caso del trío sexual, “es clave analizar las historias de cada uno de los tres sujetos, las que permitirían entender lo que cada uno llegó a ser el que es”. Y afirmó: “Esto no es un problema orgánico. Esto no es sexología, es sexualidad, que son dos cosas diferentes, no es un problema médico, los cuerpos van a estar bien, los sistemas nerviosos centrales van a estar bien, si les hacen tomografías a los tres los tres van a dar normales, esto es un problema de historias, de sujeto, de cómo se ha ido vivificando la vida de cada uno de los tres”, repitió. Por lo cual el psicólogo no se animó a sostener que “esto es anormal o normal, yo diría que es atípico”, expresó. Siempre considerando que cuando se habla de normal se está refiriendo a la mayoría no que a se está sano o enfermo.

Con la mirada puesta en el futuro, Gusberti, se adelantó en el tiempo afirmando que “el pronóstico es reservado”. Esto lo sostuvo diciendo que “algún día las cosas pueden ser que no funcionen tal como ellos las han previsto”.

“¿Qué sucedería si una de las dos se quede embarazada y la otra no. Ahí qué pasa. Eso ya no lo podrá manejar la voluntad. Van a cortar el bebé por la mitad?”, se preguntó.

En ese caso hipotético, el licenciado en psicología local supuso que se “va a armar un lío, porque una tendrá algo que la otra no tiene, y esta es la historia embromada que hay acá y en la posible psicopatología están incluidos sus padres de las dos chicas, quienes no han transmitido ninguna diferencia”, acotó.

En ese punto, admitió que “si es loco el hecho de que ambas digan que son una, de creer y afirmar que no son dos y sí que son una”, advirtió, agregando que “esto desafía todos los saberes”.

Además reflexionó que esto “al mismo tiempo atrae y horroriza”, tras lo cual alertó que por el caso “puede aparecer un loco y le pegue un palo a los tres”, dijo sobre un potencial fanático.
Opiniones (5)
16 de agosto de 2017 | 19:51
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16 de agosto de 2017 | 19:51
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  1. ...que al menos exista algún colega y profesional de la salud mental, interesado en COMPRENDER al prójimo en lugar de querer jugar a Dios y juzgar a los demás... Gracias profesor Gusberti!
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  2. Creo que el Sr. Rubén Gusberti se equivoca respecto de que no es posible hacer diagnótico si las personas no consultan. Las personas con trastornos de personalidad como la narcisista, la antisocial o la sádica, entre otras, no consultan espontáneamente y si lo hacen es obligados por las circunstancias o la ley. Imaginen consultando a Robledo Puch o al tipo en Austria que violó y secuestró a su propia hija por no sé cuantos años. Es improbable, no? Los políticos, como otras personalidades públicas, están expuestos al análisis por parte del público, profesional o no, como parte de las reglas del juego. De otro modo sería "asumirlos como normales", cuando en la mayoría de los casos nada está más lejos de la verdad. Estaría mucho mejor nuestra dmocracia si se les pudiese exigir un certificado de Salud Mental.-
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  3. ...EN SU LIVING,TANTA GENTE Q CUENTA INTIMIDADES.LAS DOS OPINIONES,QUE ME ANTECEDEN.SON LA CLARA MUESTRA,Q LA GENTE,TIENE SERIOS PROBLEMAS,PARA TENER CRITERIO PROPIO Y DISCERMIENTO,POR ESO TRATAN DE MAESTRO A UN CAFIOLO Y APLAUDEN A DOS ATORRANTAS,ASQUEROSAS.ME DAN ASCO!!!
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  4. No se puede creer
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  5. A los ojos de la ciencia el remisero puede ser un perverso, pero a los ojos de los hombres de la calle y viendo a las gemelas en fotos y por tv el remisero es sencillamente....."un maestro"!!!!!
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