Un mendocino en Nueva York

Una nueva historia de mendocinos por el mundo, esta vez un viaje a Nueva York.

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 Hola mi nombre es Mariano, desde chico lo único que pensaba era en viajar, aunque ahora de grande me cuesta asimilar el miedo a los aviones, tomo coraje igual y salgo a recorrer el mundo. He estado gracias a la vida en muchos lugares, pero había uno en mi lista de pendientes: New York City, para el argentino es un poco difícil viajar a Estados Unidos ya que primero se debe realizar el trámite de la visa. Esto implica estar dos días en Buenos Aires, uno para la toma de huellas y fotos y al día siguiente en la embajada, yo lo realicé y obtuve mi visa.

Empecé a planificar la llegada a la ciudad protagonista en tantas películas, series, publicidades y más. No sé si era una deuda pendiente, pero llevarla a cabo me llevo 36 años, cuando el año pasado viaje por primera vez. La adrenalina me superaba, quería llegar a toda costa y lo más rápido posible. El vuelo que tomé tenía una escala en Santiago de Chile y luego non-stop hasta New York, y el vuelo al aeropuerto JFK, se me hizo eterno.

Ya cuando estábamos volando sobre la costa de Estados Unidos más precisamente cerca de Philadelphia, el avión comienza a descender. La verdad que es un poco complicado Nueva York en el mes de mayo, porque aunque sea primavera todavía hacer mucho frío, luego el avión se colocó en forma tal que nos dejó ver la gran manzana a los afortunados que íbamos de ese lado de las ventanillas, algo que me impactó muchísimo... no se podía creer lo bonita que se ve desde arriba, una vez que el avión aterriza comienza la carrera para llegar a la isla y esta todo tan perfectamente señalizado que no hay forma de perderse o no llegar, luego de tomar el "air train" que te lleva a Jamaica Station y de ahí a la gran manzana.

Cuando llegué a Bryantt Park, justo al lado de la Biblioteca de NYC, levanté la vista y me encontré con enormes edificios, aquellos que los mendocinos si no vamos a Buenos Aires no podemos ni imaginarlos.

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Es una ciudad que no para de sorprenderte por su gran inmensidad.

Recomiendo caminar el puente de Brooklyn y llegar al otro lado cuando está bajando el sol y desde Dumbo Park, comenzar a ver cuándo la ciudad se empieza a iluminar y crear esas formas en el horizonte que son indescriptibles, podes comprar una botella de vino y sentarte y ver ese espectáculo cuando al final el Empire State colorea todo el Horizonte con su cúpula de diferentes colores.

Poder sentir que estas en el lugar que debías estar, a mí me costó 36 años llegar a él, pero el tiempo valió la pena, cuando me volvía a Mendoza, leí una frase que quiero compartirla con ustedes porque me gustó mucho:

No se viaja para escapar de la vida... se viaja para que la vida no se nos escape

Vamos a casa.

Muchas gracias Mariano por compartir tu experiencia. Si vos todavía no lo hiciste, escribinos a mdztrip.mdzol.com y contale al mundo tu historia de viaje. 

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15 de diciembre de 2017 | 07:31
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