Mendocinos por el mundo: un viaje que cambió su vida

Esta es la historia de un intercambio estudiantil que comenzó con incertidumbres pero que dió un giro inesperado a su vida. ¡Imperdible!

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 Soy Georgina Barbadillo Incerti, tengo 24 años, soy de San Rafael Mendoza, vivo en Córdoba capital hace siete años, me gusta escuchar música, y salir a correr, estoy en el último año de la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba y me presento a los fines de contarles mi experiencia por el mundo.

Desde chiquita siempre llamó mi atención ver qué había del otro lado, ver qué había más allá. Y hace cuatro años empecé de manera muy comprometida -a mi criterio- el mejor trabajo; difícil, extenso pero el más interesante y gratificante que podría haber adquirido: el trabajo de descubrir quién era, qué quería y cuáles eran mis intereses.

Entre tanto caos, pensé en esos momentos en los cuales más libre y feliz me sentí: de chiquita con mi papá camionero y mi mamá de acompañante, iba yo, disfrutando por semanas, los buenos momentos recorriendo nuestra querida Argentina. Pasados los años, viajando por Bolivia y Perú en compañía de dos de mis amigas. Ese encuentro de sentimientos y emociones que implica viajar por otros países, compartir culturas diferentes y enriquecer los saberes propios. Puse entonces toda mi energía en lograr lo que me había propuesto desde el primer año de la carrera: ser seleccionada para un intercambio universitario, al menos por seis meses.

Mi destino elegido fue Córdoba, España. La verdad es que no sabía mucho de esa ciudad que me esperaba, y con muchas expectativas positivas viajé el 5 de febrero de 2016. Gracias al gran movimiento intercultural en Europa, fomentado y sostenido por la UE eran aproximadamente 400 Erasmus de distintas partes del mundo con quienes la pequeñez de la hermosa ciudad de Córdoba, pudimos compartir los eventos festivos típicos de la Comunidad Autónoma de Andalucía: "Las Cruces", "La Cata de Vino", "Los Patios" y para coronar "la Feria", realmente el mes de mayo le pertenece a Córdoba.

Empecé la facultad y cada fin de semana fue una oportunidad para aprovechar las cortas distancias, aparte de las múltiples ofertas de medios de transporte (Bus, Blablacar, y las imperdibles ofertas de Ryanaer). De este modo, se facilitaba la posibilidad de conocer más lugares de una manera más económica; por ejemplo, tuve la suerte de conocer la Comunidad de Andalucía, con su gente amable, alegre y su divertido acento "andalú", las fallas de Valencia, la imponente capital de Madrid, la multicultural y completa ciudad de Barcelona. También, fuera de España, viajé a Lisboa (la colorida capital de Portugal) y a Marruecos, país en el cual me distancié un poco del imponente estilo europeo y citadino, para conocer una parte del Desierto del Sahara en el medio de transporte local: Los camellos. Acompañados de una cultura gastronómica totalmente ajena a la ya conocida; sin hablar de los paisajes, el lenguaje y la gente.

Llego el mes de junio, el fin del objetivo académico así que, con más confianza, hice mi mochila para salir a encontrarme con los tres meses del encantador verano europeo. El primer tramo estaba bastante planificado gracias a la ayuda de "Goeuro" (Buscador y comparador, de medios de transporte. Un mes: 10 países, pasajes de bus, costo total euros 130), y cuando dije transporte económico realmente lo es, el primer pasaje de Barcelona a París lo conseguí a "UN" Euro ($ 18 pesos argentinos, Megabus).

Todo empezó con un "casual" encuentro, que finalizó con una invitación a Ahmedabad India de parte de una familia que viajaba en el mismo bus destino a Paris.

Con tres amigos más empezamos el tour en la "Ciudad del amor": Paris. Ciudad enorme y encantadora. Desde el primer destino aprovechamos los "Free Walking Tour" lo que nos permitió al llegar a cada ciudad, tener un panorama general acerca de los datos culturales más importantes, las atracciones, restaurantes de comida típica, etc. De este modo, pudimos organizar el resto de los días aprovechando el tiempo al máximo. Partimos a Londres, luego Ámsterdam, empezando a hacernos vibrar las estructuras. Bruselas, Brujas, Colonia, Frankfurt, Munich, sorprendiéndonos con el English Garden (Uno de los parques urbanos más grandes del mundo, con una parte nudista) y Berlín transmitiéndonos toda su carga histórica.

Después seguimos por Varsovia, Cracovia en las cuales no teníamos expectativas y se ganaron las 5 estrellas, o como también se dice: ¡Bueno, ¡Bonito, y Muy barato! Tuvimos la posibilidad de vivir la fuerte experiencia de Auschwitz (Campo de concentración y exterminio de la Alemania Nazi entre 1940 y 1945). Dejando Polonia, pasamos a Praga una ciudad que me enamoró por su combinación bohemia con la "perfección" europea hacen de su arquitectura belleza por donde se mire. Y finalmente Viena, donde partimos cada uno con su rumbo. El mío estaba en Venecia con mi hermana a la espera, lista para pasar veinte (20) días en Italia; Milán, Génova, Santa Margarita, Porto Fino, Pisa, Florencia, Roma y Nápoles, en este último lugar vivimos al mejor estilo italiano con la hermosa familia de mi gran amiga napolitana, quienes nos recibieron de la mejor manera, sobra decir que tuvimos el placer de disfrutar la verdadera cocina italiana en manos de una increíble cocinera.

Llegamos a la ciudad separada en Buda y Pest con sus contrastes encantadores, para pasar por Bratislava, volver a Praga y seguir a Zurich, la Ciudad del lujo, donde esta vez de verdad teníamos transporte gratis, así que tomamos una bici y nos fuimos a descubrirla. Seguimos rumbo, destino a Palma de Mayorca, donde por "amigo de un amigo" llegamos a una casa que sería difícil de dejar para todo el que la visitara, con 3 mendocinos y un Marroquí, así fue que 5 días se transformaron en 15, y las clases en Córdoba se hicieron llamar.

PRAGA

Empezó un nuevo intercambio, nuestro ciclo lectivo coincide con el año calendario lo que no sucede en Europa, por lo que llegue a la querida Córdoba nuevamente un día antes de empezar las clases, el 15 de Septiembre, sabiendo que tendría nuevos compañeros de facultad, nuevos amigos, nuevos Erasmus, y un nuevo hogar; "La casa de los Locos". Lo que no sabía era que esta casa tricontinental se iba a tratar de lo mejor de esta segunda experiencia, la que fui tan afortunada de compartirla con dos italianas, un turco y un azerbaiyano como anfitriones ya que aparte de nuestros amigos españoles siempre presentes, recibimos visitas especiales de todos lados. Fue una compañía que se quedo con una parte de mí, y hoy en día me hace pensar que estando en lugares del mundo tan lejanos, teniendo culturas tan distintas y siendo tan diferentes, a la vez somos todos iguales, y con mucho por aprender uno del otro, que es lo que hace especial y enriquecedor a cada momento compartido.

Finalmente me quedaba una invitación pendiente, un lugar que hacía tiempo llamaba mi atención, y que sentía que tenía mucho para brindarme. Después de haber recolectado herramientas en este largo proceso sumado a la necesidad de elegir un lugar especial que me desafiara, el 25 de diciembre, con el objetivo académico cumplido, emprendí mi viaje a la India. La organización fue un poco más complicada, pero "Cleartrip" (sitio web oficial de la india para pasajes de tren) y "Hostelworld" (buscador de hostales), fueron una gran ayuda. Había escuchado hablar acerca de India, también leído en internet, y buscado información en los distintos blogs, porque esta vez tenía miedo de ir a un lugar culturalmente tan diferente, en el que contaría solo conmigo, con un inglés básico para poder darme a entender que sentía la necesidad de ir un poco más preparada. (India tiene como lengua oficial hindi e inglés, y otros 22 idiomas reconocidos con carácter cooficial en los 27 estados que la conforman) Sin tener en cuenta que todo tipo de "conocimiento" el primer día no sería suficiente. Llegue a "New Delhi", la capital, tome el metro desde el aeropuerto hasta "Paharganj", pensando... ¡Qué gente exagerada! En todo el vagón íbamos tres chicas, un silencio absoluto, todo impecable. Salí de la estación, y no tenía idea lo que me esperaba. Sentí que el mundo se me venía encima, demasiada información para procesar, era un desbordamiento interno, sentí mucho miedo; millones de personas caminando en todas las direcciones, la mitad de ellos ofreciéndome hospedaje y "tuc-tuc" (Bici o moto con un carro atrás; medio más utilizado para transportarse) sin medio segundo de desistimiento, aturdida por las bocinas interminables tarde una ahora en ubicarme, hasta que entre el smog del amanecer logre diferenciar una "Avenida principal", y rogando que ese no fuera el camino, el mapa indicaba que era la dirección correcta. Percibí que las estructuras estaban a punto de derrumbarse, de un lado un carro con siete niños vestidos con sus uniformes escolares llevados por un delgado hombre en bicicleta, del otro una vaca (Animal sagrado en la India) marchando con toda su tranquilidad, basura a mansalva en ambos lados de las calles, olores fuertes y desconocidos. Finalmente, una pequeña callecita de un metro de ancho con baños "públicos" en su comienzo me llamaba para llegar al hostel que había contratado, donde al entrar me presente al recepcionista rompiendo en llanto, y él respondió amablemente con una botella de agua como acogedora bienvenida. La habitación se entregaba al medio día, tratando de asimilar el contraste de la escala en Moscú con sus grados bajo cero, su extravagante y colorida catedral de la plaza roja, de hacia solo seis horas y el caos que acababa de presenciar, me dormí en la recepción. No tenía mucha intensión de salir del hostal, tantos planes y me sentía paralizada, quería volverme a mi casa. Al cabo de unas horas llegaron tres simpáticas compañeras de habitación, de Taiwan, me invitaron a cenar y a dar un vistazo. La verdad no pude identificar el plato que había pedido, pero fue un buen momento, entre tanto empecé a darme cuenta que por mis estructuras estaba asociando lo que percibía a una situación de peligro y sin pegar un ojo durante esa noche, decidí que al día siguiente iba a salir a explorar eso que me esperaba. Con el paso de los días pude concluir que realmente era una falsa asociación a lo ya conocido y toda India era así, la falta de condiciones higiénicas se hacía notar, precarias estructuras, ruidos, "desorden", era con lo que iba a tener que aprender a convivir, pero no había peligro. 

Pasaron tres días y llegue a Amedahabad, al hogar de quienes iban a ser mi segunda familia en India. Ellos por su religión creen que a sus invitados deben tratarlos como dioses, y así fue como me hicieron sentir. Para empezar Jinal, su pequeña hija y yo, nos fuimos a dar un paseo en moto, sin semáforos, orden, ni protección, para presentarme toda su familia quienes me recibieron con amabilidad y admiración infinita. Jinal me cocino las mejores comidas típicas (ellos como la mayoría de la población india son vegetarianos y hasta el día de hoy, la comida india es mi preferida), fui con su familia a Akshardam (templo religioso) donde compartí un día de su culto, muy conmovedor. Llego nuestro año nuevo, el cual no coincide con el de ellos que es en octubre, y en otro gesto de hacerme sentir como en casa me llevaron a la tienda y me obsequiaron ropa hindú, no encontraba palabras para agradecerles, sinceramente me sentí una más de ellos. Los tres días se transformaron en 6 y se me hacía muy difícil dejarlos, pero sabía que tenía que seguir, y que me iba tranquila de que las ganas de volvernos a ver se hacían sentir, así que tome el "sleeper class" (clase económica de tren, con cuchetas) para seguir conociendo el norte de un país inigualable. El próximo destino fue Udaipur la ciudad de los siete lagos con su tan preciada paz, luego Jaipur; vuelta al caos, pero esta vez color rosa. Agra ciudad donde se encuentra una de las siete maravillas del mundo moderno, el Taj Mahal la obra movilizada por amor más grande y hermosa antes vista, finalmente Varanassi mostrando la espiritualidad en su máxima expresión, lo cual era imposible no aprovecharlo para despedirme de India con el "Karma" limpio, dándome un baño en el Ganges.

FAMILIA QUE ME RECIBIO EN INDIA 2

India fue una experiencia única, como la que ofrece cada lugar, pero para mí, fue una de las mejores. Aprendí, me replanteé mis estructuras, despertó en mi eso que había ido a buscar, valoración propia pero lo más lindo es que me hizo "sentir". Cada día era muy intenso.

También pude presenciar algo que debo recalcar a nivel sociedad, y es que la gente tiene algo muy valioso, digno de conocer e imitar, es "rica interiormente", en el éxito, en el fracaso, en la "pobreza" o en la riqueza, nada exterior importa, permanecen tranquilos sabiendo que su tesoro básico no es afectado por las circunstancias externas, es ajeno a lo material, lo superficial. Sus costumbres en un principio a veces nos pueden parecer extrañas e incluso molestar, porque simplemente conocemos otras, pero la gente de india tiene una mirada profunda, tiene espiritualidad, tiene como prioridad algo que muchas veces nos olvidamos, valores.

Mi despedida de India fue en Colcata de donde salió mi avión para seguir 12 días por Tailandia. Llegue a la capital, Bangkok. Me dirigí al norte Chaing mai donde afortunadamente tuve el placer de alimentar hermosos y gigantes elefantes. Luego el sur Krabi, para llegar a las playas e islas paradisiacas de Koh Phi Phi, y alrededores. Compartí con otros tantos Sudamericanos que también se encontraban en busca de unas exóticas vacaciones. Finalmente termine en Kuala Lumpur capital de Malasia, sorprendiéndome con gigantes y admirables parques en medio de una enorme ciudad repleta de imponentes edificios, para emprender la vuelta, el 5 de febrero a mí querida Argentina.

Espero desde mi humilde experiencia y con esta resumida nota poder transmitirles un poco de esa energía necesaria para despertar las ganas de empezar a vivir plenamente, no en modo automático y respondiendo a exigencias, estereotipos e imposiciones entre las que nos hemos creado y adoptado, que cada día nos limitan y nos reprimen un poco más. Esas que a su vez son el impulso que nos hace salir de nuestra zona de confort. Vivir plenamente, sin dependencias, autodescubriendose como personas, como ser, aceptándose y valorándose de tal modo que cuando respondan a ¿quiénes son? puedan hacerlo sin limitarse a lo que hacen. Adoptar como prioridad eso que a mi criterio paso a ser esencial en la vida, eso que una vez conseguido hace que el resto fluya de la mejor manera, "amor a uno mismo".

Por otro lado espero poder trasmitir que no hay otro límite que el que nos creamos nosotros mismos, que donde hay ganas de viajar, debe concretarse, todo aquel que se lo propone, lo logra. Hombre, mujer, joven, anciano, sólo, o acompañado. Dejemos las etiquetas, es cuestión de armar una mochila y emprender el viaje...

Agradezco infinitamente a mis padres, que con su esfuerzo me permitieron vivir esta experiencia, a toda mi familia, la gente hermosa que fue parte de este viaje y la Universidad Nacional de Córdoba. 

Mendocinos por el mundo: escribinos a mdztrip@mdzol.com y participa! 

Opiniones (1)
18 de noviembre de 2017 | 22:33
2
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18 de noviembre de 2017 | 22:33
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  1. Qué linda historia y qué lindo haber conocido todos esos lugares con su gente y su cultura...
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