Mendocinos por el mundo: un viaje al Medio Oriente

Una nueva historia que nos cuenta cosas muy interesantes acerca del Medio Oriente, un choque de culturas y un viaje de reencuentros.

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Matías Morcos es un joven enólogo, hacedor de vinos de autor, apasionado por su profesión y por Mendoza. Este año hizo un viaje muy especial para él, desde el punto de vista profesional y personal: visitó la tierra de sus antepasados: Líbano. Quedó maravillado por la vida del lugar, donde se entraman culturas y religiones. Se encontró por primera vez con su familia paterna, los descendientes de aquéllos que se quedaron cuando sus bisabuelos partieron para radicarse en Mendoza. Ellos lo recibieron con la hospitalidad propia de una cultura donde los lazos familiares son los más importantes, y se veneran y cultivan.

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Sin embargo, el viaje surgió por negocios. Su familia mantiene siempre relación con la comunidad libanesa y con el embajador en Argentina, Antonio Andari, quien formuló la invitación formal para que Matías participara del CONGRESO DE LA DIÁSPORA LIBANESA que se desarrolló en Beirut, entre el 4 y el 6 de mayo de este año. Allí tuvo oportunidad de escuchar al presidente libanés, y a numerosos empresarios, banqueros y hombres de negocios que desarrollan sus actividades por todo el planeta, pero que mantienen un vínculo entrañable con su tierra de origen, y que sin duda son la mayor riqueza de este país. La mayoría de los banqueros de medio oriente son libaneses; así como también una gran cantidad de expertos en comercio distribuidos por todo el mundo. Son expertos en negocios, el libanés, como descendiente de fenicio que es, ama el arte de hacer negocios y amistades.

Visitó varios lugares interesantes, como la ciudad de Beirut, impactante por su diversidad, donde se centraliza prácticamente toda la actividad comercial y cultural del país; Biblos, ciudad de la que queda un castillo fundado por los fenicios aproximadamente en el año 5000 ac.; Jeita Grotto: gruta natural con gigantescas estalactitas y estalagmitas, finalista de la competencia de las 7 maravillas naturales del mundo; Beqaa Valley, valle a tener en cuenta para el turista mendocino debido a que es el sitio donde se encuentran la mayor parte de las 40 bodegas del Líbano; y Harissa, una virgen ubicada en la cima de una montaña, visita obligada para la comunidad cristiana, a la que se accede en teleférico, y que ofrece una de las vistas más hermosas de este país.

Matías afirma que cualquier descendiente sirio/libanés sabe que se podría escribir un libro sobre la comida en Medio Oriente, sin lugar a dudas de las mejores del mundo, caracterizada por llevar como estandarte el uso de las especias en todas las comidas. Sin embargo, a la hora de recomendar, se atreve a afirmar que es imperdible probar el kibbeh nayyeh, el café blanc du líbano y el knefe de desayuno.

Evaluando la experiencia general, considera que lo más impactante y a su vez bello es ver cómo conviven las culturas, entre cristianos (católicos y ortodoxos) y musulmanes (suniitas, chiitas y drusos). Entre ellos en Líbano no hay diferencia alguna, todos son libaneses y se apoyan mutuamente como país. Otra cosa impactante es la cantidad de fumadores de ARGUILE/SHISHA. Al momento de sentarse en un restaurant la gente los renta y aproximadamente el 80 % de los presentes disfruta de su cena con el artefacto en su mano.

¿Qué problemas puede encontrar el viajero mendocino que se atreva a esta experiencia? 

El lenguaje. La primera lengua es el árabe y la segunda, hablada por la mayoría de la población, el francés. Están preparados para recibir turismo en inglés, además toda la juventud del país ya lo habla, pero la complicación surge si uno se quiere adentrar en el país y comunicarse con la gente de edad ya que sólo hablan francés y árabe.

Lo inesperado: el desorden. Se podría decir que el Líbano es un país desordenado, y se refleja en dos puntos importantes en la vida de cualquier ciudadano. En primer lugar, la puntualidad: es común en Líbano llegar 1 hora tarde a reuniones pre acordadas, el libanés es dueño de su propio tiempo. Segundo el tráfico: prácticamente no hay normativas establecidas en cuanto a cómo se debe manejar en el país, hecho que desencadena un tráfico feroz, tanto que se puede tener 1 hora de demora en una distancia de 10 km.

Si alguien está buscando conocer Medio Oriente es sin duda el país para comenzar la visita, porque es el único con un régimen democrático en la zona y no tiene gobierno musulmán, de manera que se puede, por ejemplo, tomar alcohol, y sobre todo encontrar igualdad entre mujeres y hombres. Además, cuenta con una riqueza histórica inigualable y paisajes hermosos. Otro punto a favor es el pequeño tamaño del país de manera que se puede atravesar de norte a sur en 4 hs. en auto.

En definitiva, visitar el Líbano será una excelente idea para cualquier viajero que busque un destino interesante y novedoso!

 Muchas gracias Matías por contarnos tu experiencia... 

Y si vos todavía no lo hiciste ¿Qué estás esperando? escribinos a mdztrip@mdzol.com y te contamos todo! 

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19 de octubre de 2017 | 07:15
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