Una nueva norma condena el trabajo infantil en todo el territorio nacional

La ley elevó de 14 a 16 años la edad mínima de admisión al empleo adolescente.  Sin embargo, la nueva norma aclara que "no podrán desarrollar tareas peligrosas o insalubres, como así tampoco realizar horas extras, en el marco de una jornada laboral reducida de seis horas diarias, manteniendo la equidad remunerativa".

Una nueva ley eleva de 14 a 16 años la edad mínima permitida para que comiencen a trabajar los adolescentes, al tiempo que prohibe por primera vez explícitamente el trabajo infantil, una de las formas más recurrentes de vulneración de los derechos de los niños.
  
Así, la Ley 26.390 modifica el nombre del capítulo VIII de la Ley de Contrato de Trabajo: ahora se llama De la Prohibición del Trabajo Infantil y la Protección del Trabajo Adolescente, en lugar de Del Trabajo de los Menores.
  
La normativa prohibe todo tipo de actividad laboral, sea remunerativa o no, en los chicos menores de 16 años.
  
Ocurre que la ley elevó de 14 a 16 años la edad mínima de admisión al empleo adolescente, pero aclara que "no podrán desarrollar tareas peligrosas o insalubres, ni tampoco realizar horas extras, en el marco de una jornada laboral reducida de seis horas diarias, manteniendo la equidad remunerativa".
  
Antes, contempla una etapa transitoria, por lo que hasta mayo de 2010 la edad mínima será de 15 años. Después de esa fecha, quedará establecida finalmente en 16.  

Publicada en el boletín oficial el 24 de junio último, la ley fue elaborada en una primera etapa por la diputada Fabiola  Bianco, pero luego, cuando obtuvo media sanción, fue reformulada por un grupo de expertos y destacados en el tema quienes fueron convocados por la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti), dependiente de la cartera laboral.
  
Otro de los aspectos centrales de la nueva legislación refiere a las llamadas empresas familiares.
  
"Serán autorizados a trabajar con sus padres los chicos de entre 14 y 16 años, pero sólo si lo hacen en el marco de una actividad propia. Es decir, si la empresa familiar no integra el grupo económico, es proveedora o contratista de otra empresa", explicó a Noticias Argentinas María Pilar Rey Méndez, presidenta de la Conaeti.
  
Además, los chicos de esas edades podrán desempeñarse en empresas cuyo titular sea su padre, madre o tutor por no más de 3 horas diarias, siempre que no se trate de tareas penosas, peligrosas o insalubres y cumplan con la asistencia escolar.
  
Para Rey Méndez, este aspecto es "trascendental" a fin de combatir el "fraude laboral".
  
"Es una norma antifraude, puesto que es muy común en las empresas, sobre todo agrícolas, utilizar el mecanismo de dar pequeñas parcelas a algunos trabajadores, minifundios, para hacerlo pasar como tercerización. Y así se desligan del trabajo infantil, dado que en esa actividad trabajan también los chicos para aumentar la producción, aunque sólo cobra el padre", comentó la funcionaria.
  
Para que se aplique la nueva legislación, se implementarán inspecciones de trabajo que prevean "las funciones conducentes al cumplimiento de dicha prohibición", según consta en el documento de ley aprobado.
  
El monitoreo estará a cargo de cada una de las oficinas de fiscalización del trabajo, que dependen de las provincias. De todas formas, como las mismas están bajo la órbita del Ministerio de Trabajo de la Nación, recibirán capacitación sobre la nueva  ley a fin de hacerla cumplir, aseguró la titular de la Coaneti.
  
Consultados en torno a la nueva ley, desde la organización social Red Gesol -que impulsa una iniciativa contra este flagelo en la localidad bonaerense de Hurlinghan- destacaron como "un logro" la aprobación de la norma, aunque pusieron especial énfasis en advertir sobre la edad mínima requerida para ingresar al mercado laboral.
  
En ese sentido, Alicia Abbruzzese, integrante de la Red y co-coordinadora del proyecto contra el trabajo infantil Barrilete Blanco, señaló que la posibilidad de que los chicos comiencen a trabajar desde los 16 años "sigue contradiciendo la  obligatoriedad de la escuela secundaria".
  
Dicho de otra forma, "los jóvenes en situación de riesgo, al poder trabajar, tienen más posibilidades de descuidar el estudio, cuando ya varias jurisdicciones tienen al ciclo medio como obligatorio, por lo que los chicos deben permanecer en la escuela hasta los 18 años".
  
Además -dijo- "no hay un criterio unificado respecto de la mayoría de edad".
  
Por su parte, Nora Schulman, directora del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn) coincidió con Abbruzzese en sus afirmaciones, pero agregó que la nueva ley no contempla "la  mirada de derechos de todas las normas y convenios internacionales, en especial la nueva Ley Nacional de Infancia".
  
"Esta ley no expresa que el trabajo infantil es una violación a los derechos de los niños. La norma debería enfatizar esto, al tiempo que tendría que hacer una referencia directa a las normas, al menos argentinas, que protegen los derechos de los chicos", sostuvo la especialista.
  
Además, para controlar su cumplimiento, "tendrían que trabajar mancomunadamente las oficinas de inspección del trabajo con los
sistemas de protección locales, si no será imposible combatir el trabajo a destajo, que afecta especialmente a las zonas rurales",
resumió Schulman.
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