El cuarto mundo: ricos en países pobres, y viceversa

Según Credit Suisse, la riqueza aumentará el 31% los próximos cinco años, a razón de un 5,5% anual.

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La globalización ha mundializado la riqueza y también la pobreza. Es por eso que hoy podemos estar paseando por un barrio de chabolas en la ciudad de Lagos (Nigeria) y cruzarnos con un Ferrari, o caminando por el Paseo de Gracia en Barcelona rodeados de turistas que compran bolsos de miles de euros en tiendas custodiadas por personas sin hogar. Ya no podemos hablar de países ricos y países pobres: hay personas con más o menos recursos económicos en todo el mundo. Es por eso que deberíamos superar la división entre el primer y el tercer mundo: actualmente vivimos en el cuarto mundo.

Hasta el año 2008, el crecimiento económico mundial era de dos dígitos. Ese año estalló una crisis financiera que tuvo fuertes repercusiones en la economía y el bienestar de los habitantes de los países del conocido como primer mundo. Desde 2008 hemos podido presenciar o saber de situaciones como la descrita por Pelayo Martín en marzo de 2013:

"Humo proveniente de las estufas de quienes ya no pueden pagar la factura de la luz. Coches negros con los cristales tintados llegan de cuando en cuando a las barriadas de inmigrantes para atropellarlos, incluso ante la complaciente mirada de la policía. Todas las posibilidades de encontrar trabajo se reducen a empleos por horas, a esporádicas reparaciones a domicilio, a cobrar en especias... Son más que habituales los saqueos de los supermercados. A los hospitales llegan cuadros solo vistos en antiguos libros de medicina como un hombre con el 90% de su cuerpo corroído por la sarna".

Aunque parezca increíble, estas palabras describían la situación de un país europeo y supuestamente desarrollado: Grecia. Hace un tiempo que no está en las portadas de los diarios o abriendo los informativos, pero es más que probable que el contexto actual sea el mismo que hace cuatro años, ya que Grecia es el único país, junto a Brasil, donde el precio de la vivienda ha disminuido más del 5%. Este dato podría parecer positivo, pero es un reflejo de un menor poder adquisitivo de sus habitantes.

Hoy podemos decir que la economía se está recuperando teniendo en cuenta que el PIB mundial crece un 3% anual. Según Credit Suisse, la riqueza aumentará el 31% los próximos cinco años, a razón de un 5,5% anual. De todas formas, el PIB no avanza a la misma velocidad que aumenta la población mundial, lo que hace que la riqueza -que incluye activos financieros, activos no financieros y deuda- tenga que repartirse entre más personas. Igualmente, si nos fijamos en las situaciones particulares de cada país o ciudad, el crecimiento económico no lo perciben igual todas las personas, ya que la crisis de 2008 fue determinante para consolidar un proceso de polarización de la riqueza. Los desequilibrios económicos aumentan a un ritmo más acelerado del que sigue el crecimiento económico. ¿Se debe esto a que los que dominan la economía mundial tienen un plan para poseer más riqueza año tras año?

Dinero llama dinero

No es necesario ir hasta Grecia, Nigeria o Bangladés para observar el reparto cada vez más inequitativo de la riqueza. En Barcelona, en 2007 había seis barrios de un total de 73 en riesgo de pobreza -por debajo del 60% de la media de la renta familiar disponible (RFD)-, mientras que siete barrios superaban en un 40% la media de ingresos de la ciudad. En 2014, diecisiete barrios estaban en una situación crítica y diez tenían una media de ingresos claramente superior a la media. Por lo tanto, durante ese período de siete años se incrementaron los barrios en riesgo de pobreza y también aquellos con un índice de RFD por encima del 140%. Se demuestra así que la crisis ha aumentado las diferencias económicas entre barrios de una misma ciudad en un país supuestamente desarrollado, diferencias que tienen efectos y pueden ser la causa de una menor esperanza de vida, niveles formativos más bajos o índices de paro más elevados.

Para ampliar: "Características de los barrios de Barcelona", Consejo Económico y Social de Barcelona, 2016

Es evidente que la riqueza de un territorio no debería medirse fijándonos solo en el PIB. En el caso de Barcelona, por ejemplo, el PIB crece trimestre a trimestre, pero el reparto es cada vez más desigual. Por este motivo, la división en percentiles de la riqueza a escala mundial es una forma para acercarse a su distribución real. Así, se puede observar que la riqueza a manos del primer percentil creció del 45,5% en 2008 al 49,8% en 2016, no muy lejos del 50,8% que se calcula actualmente. En otras palabras, 33 millones de personas -menos del 1% de la población adulta total- posee la mitad de la riqueza mundial; la otra mitad está repartida entre más del 99% de la población.

Clic aquí para leer el estudio completo realizado por El Orden Mundial a cargo de Gemma Roquet.

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24 de agosto de 2017 | 06:00
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