Un adolescente de 15 años, que vive en un barrio humilde, encontró en la calle una billetera con la mencionada suma. Quien la había perdido había vendido una casa y un auto para operar a su hija en Buenos Aires.
El sábado pasado sucedió otro hecho de honestidad en Mendoza, en este caso fue en Rivadavia cuando un chico de 15 años le devolvió a un hombre su billetera en la que tenía $60.000. Este dinero provenía de la venta de una propiedad y de un vehículo porque debía operar a su hija en Buenos Aires.
Juan Pablo Rodríguez vive en una precaria casa de adobe en el barrio Los Campamentos de Rivadavia. Allí vive con sus cinco hermanos, su madre, Delia, y su padre, Roberto, quien está sin trabajo desde hace diez días.
El sábado salió de su vivienda para ir a disputar un partido de fútbol con sus amigos en el Club Argentino de ese departamento. Para llegar hasta ese lugar tomó la calle La Florida.
Iba caminando por el costado de la calle cuando encontró en su camino una billetera; al levantarla y abrirla observó que estaba llena de billetes de $100, quizá vio muy pocos en su vida pero el sábado tuvo entre sus manos una cantidad que sólo habrá visto en las películas.
Se quedó casi parado, sorprendido porque el hallazgo. Pero a una cuadra observó que un hombre venía caminando, observando la banquina. Al toparse con el adolescente le preguntó si no había encontrado una billetera.
Los 600 billetes de cien pesos podrían haber tentado a cualquiera, pero no a Juan Pablo que de inmediato le dijo al desesperado hombre que su búsqueda había finalizado; “Acá tengo la billetera”, le dijo.
El hombre comenzó a agradecerle y le contó que ese dinero lo tenía porque su hija debía ser operada en Buenos Aires y lo había juntado porque vendió su casa y un vehículo.
Le agradeció de todas las maneras posibles y le pidió disculpas por no darle una recompensa debido a que el dinero tenía ya un destino importante: la salud de su hija.
Luego Juan Pablo fue a jugar su partido de fútbol y cuando regresó a su cada le contó lo sucedido a su familia, pero nunca supo de cuánto dinero se trataba.
La suma se conoció porque quien sería la esposa del hombre que perdió la billetera fue quien se comunicó a los medios de comunicación para que se conozca el hecho y para que sirva como ejemplo.
Juan Pablo Rodríguez vive en una precaria casa de adobe en el barrio Los Campamentos de Rivadavia. Allí vive con sus cinco hermanos, su madre, Delia, y su padre, Roberto, quien está sin trabajo desde hace diez días.
El sábado salió de su vivienda para ir a disputar un partido de fútbol con sus amigos en el Club Argentino de ese departamento. Para llegar hasta ese lugar tomó la calle La Florida.
Iba caminando por el costado de la calle cuando encontró en su camino una billetera; al levantarla y abrirla observó que estaba llena de billetes de $100, quizá vio muy pocos en su vida pero el sábado tuvo entre sus manos una cantidad que sólo habrá visto en las películas.
Se quedó casi parado, sorprendido porque el hallazgo. Pero a una cuadra observó que un hombre venía caminando, observando la banquina. Al toparse con el adolescente le preguntó si no había encontrado una billetera.
Los 600 billetes de cien pesos podrían haber tentado a cualquiera, pero no a Juan Pablo que de inmediato le dijo al desesperado hombre que su búsqueda había finalizado; “Acá tengo la billetera”, le dijo.
El hombre comenzó a agradecerle y le contó que ese dinero lo tenía porque su hija debía ser operada en Buenos Aires y lo había juntado porque vendió su casa y un vehículo.
Le agradeció de todas las maneras posibles y le pidió disculpas por no darle una recompensa debido a que el dinero tenía ya un destino importante: la salud de su hija.
Luego Juan Pablo fue a jugar su partido de fútbol y cuando regresó a su cada le contó lo sucedido a su familia, pero nunca supo de cuánto dinero se trataba.
La suma se conoció porque quien sería la esposa del hombre que perdió la billetera fue quien se comunicó a los medios de comunicación para que se conozca el hecho y para que sirva como ejemplo.
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