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La discriminación, un mal enquistado en el fútbol argentino

Los cánticos hirientes, los insultos o las agresiones racistas durante los partidos en las distintas categorías domésticas son parte de un muestrario más amplio del mal comportamiento general de los hinchas en las canchas.

La discriminación parece haberse convertido en un flagelo ya enquistado en el fútbol nacional, aprovechando cierta pasividad de las autoridades para combatirlo.

Pese al revuelo mediático que generó, el incidente entre el presidente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Raúl Ulloa, y el árbitro Saúl Laverni es apenas un eslabón más de una larga cadena de episodios de discriminación que se producen a diario en el fútbol argentino.


Mientras en otros país donde este deporte también es pasión de multitudes, como en España, se han tomado medidas al respecto e iniciado campañas para evitar o repudiar agravios de esta naturaleza, en la Argentina muchos los consideran tristemente como parte del "folclore" del fútbol.

Entonces se bastardean meros gentilicios, como "boliviano" o "paraguayo", en cánticos cuyo objetivo es menospreciar a hinchas rivales, lastimar su orgullo y hacerlos sentir "distintos" de quienes tienen enfrente.

Los simpatizantes de Boca, uno de los clubes más populares del país, suelen ser blanco recurrente de esta clase de "chanzas" que sólo parecen llamar la atención a quienes consideran que aquel que discrimina, en realidad, se está discriminando a sí mismo y degradando su condición humana.

En abril de 2005 el defensor Leandro Desábato, por entonces en Quilmes, fue llevado preso en Brasil luego de un presunto insulto racista de su parte hacia el delantero del Sao Paulo Grafite en un partido por la Copa Libertadores.

Sin embargo, aquel episodio generó un aluvión de bromas y chistes y una mínima dosis de reflexión y autocrítica en el fútbol argentino que sirviera para prevenir, a modo de ejemplo, el contrapunto Ulloa-Laverni.

Agraviar con cánticos racistas a los hinchas de Atlanta, por la vinculación del club con la comunidad judía, tildar de "villeros" o de "negros" a oponentes de turno e insultar por el placer mismo que agredir al otro son parte de una lastimosa realidad en los estadios de este país.

Mientras tanto, Ulloa aseguró que Laverni lo discriminó al llamarlo "boliviano" y luego tuvo que salir a pedir disculpas, quizá porque recapacitó y se dio cuenta que al fin y al cabo ser boliviano no parece ser tan malo como dicen.
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3 de Diciembre de 2016|08:37
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