Carta de amor al running

En el dia de los enamorados, un corredor apasionado, le dedica unas sentidas palabras, a su amor.

 Tee escribo esta carta a esa amor adolescente, que comenzó como quien no quiere la cosa como siempre sucede. Eras el desvelo de los que por radio escuchábamos a Muñoz en su Oral Deportiva .

Y casi como sin quiera la cosa empezaste a cautivarme, conseguí mis primeras zapatillas: Adidas de tornillos e ir a la pista, que era como ir a un encuentro de amigos. Ahi, las eternas 33 vueltas para lograr los 10.000 metros y luego hacer después de una elongación pasadas de 100 metros.

Nuestro amor siguió fuerte y se consolidó. Te acordas en mis primeras Fiestas Mayas, una mediamaratón que unía Plaza de Mayo con Parque de Lomas, por una adoquinada Pavón, pasando por la puertas de los boliches al que íbamos de jóvemes. Nos vimos las veces por allí mientras cortaba la cinta Juan Pablo Juárez y metíamos un glorioso tiempo de 1 h 27 minutos.

Pero después llegó el tremendo desafío de los 42 k, yendo y puentes, la Costanera ida y vuelta. Era la época, te acordás de. agua en bolsita cada diez, una media naranja cada quince y una esponja en los 21 k. Nada más. Rubén Aguier triunfaba y uno después de sufrir con enormemente metía 3 h y media y se llevaba una remera que decía "yo corrí la maratón de Buenos Airs" que lucíamos con orgullo.

Fueron cuatro 42k con lluviay con dolores, otras con alegrías de acompañar y marcar un fabuloso 2 h 48 m siendo guía de un no vidente.

AMO CORRER 70

Pasó el tiempo y la vida, el trabajo y los hijos, hicieron que nos distanciáramos casi para siempre, pero la vida siempre da revancha si uno intenta ser feliz, tener salud y hacer lo que ama. Por eso volvimos a vernos ya pasados los 40, y comprobamos que estaba todo cambiado como es la vida misma. Tuve que acomodarme a vos, las nuevas técnologías y los sponsos, a un calendario eterno, pero empezamos.

Mientras el stress destruía mi vida, me rescaste en la San Silvestre en Buenos Aires en el 2011. Pero esta vez no iba a perderte y empecé a ser prolijo y asi llegó con lágrimas el primer 21 k. Pero faltaba la gran prueba de amor: la maratón. Y fueron tres, con la misma sensación de ver nacer a tu hijo, esos momentos que nunca olvidarás en tu vida.

Hoy lo nuestro es una relación es de amor maduro, nos vemos cuando podemos y nos divertimos en hacer eso que nos da felicidad. Como una letanía uno recuerda, aquello que se tatúa en el alma: siempre se vuelve al primer amor, siempre.

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18 de diciembre de 2017 | 16:26
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