El balance de fin de año

¿El balance de fin de año suma o resta? ¿Qué cambia el primer día de año nuevo?

Junto con las evaluaciones de desempeño que suelen realizar las organizaciones a estas alturas del año, que nos obliga a realizar una mirada hacia atrás y observar lo que pudimos alcanzar en el ámbito de nuestros objetivos laborales y lo que quedó pendiente, aparece también un balance que va más allá de la dimensión laboral.  Aparecen otras dimensiones como los proyectos, las ideas, los viajes, los cambios de casa, etc. Y nos damos cuenta que todas y cada una de las dimensiones (autoestima, emocional, espiritual, salud, racional, social, comunicación, estética y laboral) son importantes para armonizar y poder en conjunto, hacer realidad las metas que durante tiempo se han postergado.

Sin embargo, mientras que para muchos a esta altura del año es importante hacer ese balance, plantearse qué cosas se hicieron hasta acá y que cosas nos gustarían para el próximo año, para algunos se trata de una tradición y para otros es un elemento que acrecienta al caos de diciembre, que se suma al cansancio acumulado, a las compras de navidad y a la necesidad de programar las fiestas. Entre medio se encuentran los que prefieren ser y estar, dejando que la vida los sorprenda.

La psicóloga social Silvana Rubellin entiende que estás fechas están teñidas por los mandatos: "Los deseos para el año que se inicia, la alegría forzada, los encuentros con familiares a los que casi nunca vemos, las presiones familiares (que te cases, que puedas quedar embarazada, que consigas pareja). Y esa sensación de apuro, de que hay que terminar (lo que sea), antes de que suene la sirena. Puede ser que sea esto lo que a algunas personas les produce angustia, muchas cosas que uno hace porque hay que hacerlas y no por elección". Del mismo modo, la psicóloga Gisela Holc cuenta que "es muy frecuente que al cansancio se le sume la culpa y la autocrítica severa por lo que no se pudo alcanzar". Por eso, la mejor manera de llevar a cabo ese balance quizás sea a partir de la idea de un nuevo comienzo y no de un final inevitable.

Para pensar el futuro y volver a encontrarse con uno mismo, los especialistas aconsejan distintas técnicas que permiten proyectar con mayor tranquilidad y a conciencia. Mientras se respira un aire de renovación, no hay que olvidar que también se pueden afianzar los logros, continuar con el trabajo que se viene realizando. Así mismo, es recomendable apostar a un proyecto sensato con objetivos claros, acordes con nuestra biografía y realidad, y es necesario tener tolerancia a los errores cometidos.

Hay distintas técnicas y metodologías que pueden utilizarse para ser de esta reflexión algo realmente profundo, reparador y que nos permita focalizarnos en nuestras metas que muchas veces quedan desdibujadas por nuestras ocupaciones cotidianas.

Los consejos comienzan desde tomarse un rato libre de distracciones y anotar en una hoja con diferentes cuadrantes qué cosas no tengo más, qué personas no están más, qué fui, qué tengo y soy, qué cosas quiero para el futuro y con qué personas quiero estar rodeado.

Respondernos a preguntas como: ¿cuáles han sido los hitos del año?, ¿cuáles han sido los momentos más felices?, ¿cuáles han sido las situaciones más difíciles y como las sobrellevamos?, ¿qué aprendimos?, ¿cuál ha sido tu mayor éxito profesional/personal de este año?, ¿qué y quien se ha vuelto importante para ti este año?, ¿qué sensaciones de las vividas en el 2016 quieres mantener el próximo año?

Hasta metodologías más desarrolladas como la que aplicó Christina Wallace (colaboradora del portal Forbes) que convirtió un recurso digital para gestionar el rendimiento de una empresa en una tabla para orientar los objetivos personales del año divididos entre las categorías que quieres priorizar. Partiendo de la herramienta Balanced Scorecard que consiste en un marco semiestructurado para monitorear los objetivos de una empresa a nivel financiero y no financiero y que además que sirve para establecer la agenda de un negocio (Robert Kaplan y David Norton), Christina desarrolló el Personal Balanced Scorecard, el sistema responde a un enfoque estratégico para determinar prioridades en cuatro áreas: carrera profesional, aspectos personales, estado financiero y salud. Se escriben en una planilla de Excel que apela a los colores diferenciados y a la organización espacial para establecer objetivos generales que se cumplen a partir de objetivos específicos. Además, se utilizan las celdas contiguas para expresar de qué manera se alcanzó una meta o qué cambios se deberían realizar para conseguirla. Wallace aclara que lo más importante es la elección de los aspectos (o categorías) en los que te quieres enfocar en el próximo año y tomar las medidas necesarias para que puedan lograrse el próximo año y estés conforme con las decisiones tomadas.

Por otro lado y casi en contraposición, hay algunos expertos que aconsejan relajarse, quitarle a esta época la carga de la evaluación y recordar a los que no están con amor y alegría, aprovechar este momento para conectarnos emocionalmente con los que queremos y tomar en cuenta que termina un año, no termina la vida y, al otro día todo sigue igual. Inclusive recomiendan no hacer balances y dejarlos para las empresas ya que como personas podemos tener muchos momentos de reflexión que pueden o no coincidir con el fin de año.

Mientras tanto, más allá de que hagamos o no un balance, un nuevo año comienza trayendo seguramente consigo nuevos desafíos y oportunidades.



Opiniones (1)
17 de octubre de 2017 | 19:15
2
ERROR
17 de octubre de 2017 | 19:15
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. "...más allá de que hagamos o no un balance, un nuevo año comienza trayendo seguramente consigo nuevos desafíos y oportunidades..." seeeee los desafíos serán como llegar a fin de mes y las oportunidades, pregúntenle a los ciento de miles de compatriotas despedidos, los dejo, el humo me está asfixiando 
    1