¿Cuántos tipos de bici de ruta hay?

En los últimos años, la oferta de bicicletas ha crecido notablemente buscando un mayor ajuste entre las necesidades del usuario y su máquina.

 Las páginas de los catálogos de las marcas de bicicletas de ruta han ganado muchas páginas en la última década. Ahora podemos identificar unos tipos de bicis de las que apenas unos años atrás teníamos noticias en esos mismos catálogos. Gran fondo, semiaero, racing, gravel, ciclocross, contrareeloj... La oferta destinada al ciclista de carretera se ha incrementado casi al nivel que hizo años atrás la disciplina del mountain bike. En este texto explicamos, en líneas generales, algunas de sus principales características y cómo distinguirlas.

COMPETICIÓN

Dentro de la familia de bicis de competición o racing podemos distinguir claramente al menos dos tipos: las semiaero y las escaladoras (o bici convencional). En esta línea podríamos inscribir también las bicis para ciclocross y para contrarreloj, ya que son diseños destinados básicamente a la competición.

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- Aero: Es quizás el tipo de bicicletas más reciente. Simplificando un poco, podemos decir que sus cuadros son un híbrido entre la bici de contrarreloj (el diseño más aerodinámico posible) y la bici convencional de carretera. Se trata de buscar el mayor compromiso entre una postura relativamente llevadera y el máximo rendimiento aerodinámico. Por tanto, la ligereza no es una prioridad en estos cuadros, pero sí el lograr arañar algunos vatios y segundos en la resistencia al viento. Suelen ser bicis de tubos voluminosos, de perfil en forma de gota de agua y con los componentes muy integrados (cables, dirección, potencia, caja de pedalier, puentes de freno...). El paso de rueda trasero suele ser muy ajustado al tubo vertical y muchos modelos esconden los puentes de freno bajo la caja de pedalier y la horquilla. La postura semiaero de estos cuadros las hacen adecuadas para la práctica del triatlón, ya que con el uso de unos acoples se adquiere una posición cercana a las típicas cabras. Suelen ser bicis muy rígidas y que tratan de compensar esa rigidez con una parte trasera algo más cómoda. El terreno en el que mejor rinden estas bicicletas es el llano, las bajadas no muy técnicas y las subidas cortas y tendidas.

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 Escaladora: Podríamos hablar de la bici convencional para ciclismo de carretera. La llamamos escaladora, porque muchas marcas aprovechan este modelo, racing por antonomasia, para dar el do de pecho en cuanto a rendimiento, rigidez y ligereza. Suelen ser los cuadros y montajes más ligeros de la gama, y por eso se explotan como bicis escaladoras. De hecho, los equipos del World Tour las emplean principalmente en etapas de montaña. Obviamente, la geometría es clásicamente de competición, con ángulos agresivos, pipa baja, vainas cortas y tubo horizontal más bien largo. Aquí la ligereza sí que es una prioridad, por lo que se suele usar el carbono de mayor ratio rigidez-peso. Los tubos de este tipo de bicis son más finos, convencionales y redondeados, de ahí su aspecto de bici clásica. Es el tipo de bici preferido en mercados como el español y el italiano, donde el uso de la bici de carretera tiene un carácter eminentemente deportivo y muy asociado a la ligereza.

GRAN FONDO

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Las podríamos llamar también bicis de cicloturismo o ciclodeporte. Sin embargo, dada la confusión que ofrece el término cicloturismo (a pesar de que se usa habitualmente), nosotros preferimos denominarlas bicis gran fondo. También es una oferta que lleva en el mercado quizás unos diez años y que poco a poco ha ido ganando adeptos. En mercados como el francés, británico y alemán, nos consta que sus ventas han crecido mucho en los últimos años. 

El discurso del marketing de las marcas hace incontables equilibrios con estas bicis: son más cómodas pero también están preparadas para la competición. Suponemos también que por eso prácticamente todos los equipos del World Tour compiten en algunas pruebas con estos modelos gran fondo; para remarcar que no son únicamente bicis para globeros. La idea de estas bicis es ofrecer un cuadro con un nivel de rigidez alto, pero que ceda algunos aspectos en pos de la comodidad. Por tanto, la geometría es menos agresiva (pipa más alta, tubo horizontal más corto, vainas algo más largas, punto de flexión en la tija...); el tipo de carbono suele ser algo menos rígido y el paso de rueda algo más ancho para alojar cubiertas de 25 o 28C.

En realidad, estamos ante el tipo de bici que prácticamente todo el mundo que no se dedique a la competición debería usar. Pero en nuestro deporte, la imitación de los profesionales nos lleva a querer igualarnos con ellos en casi todo. De hecho, algunas marcas no importaban sus modelos GF a nuestro mercado porque decían que "no se vendían". Sin embargo, en los últimos dos o tres años hemos notado una mayor aceptación de las gran fondo. El público las ve como bicis adecuadas y más razonables para un uso deportivo. Unas bicis que permiten soportar mejor la fatiga de las largas pedaladas gracias a su posición más cómoda y menos forzada. Además, es un tipo de bici al que, por ejemplo, la introducción de los frenos de disco le va muy bien.

GRAVEL

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Seguro que los más puristas se quejarán , pero por simplificar podríamos decir que una bici gravel es un híbrido entre una bici de ciclocross y una de gran fondo. Es decir, sería un modelo de ciclocross pero que no está pensado para la competición, sino para las largas distancias y terrenos sin asfaltar y de poco nivel técnico. Esos mismos puristas seguro que también se echarían las manos a la cabeza si decimos que es el tipo de bici que más recientemente se ha incorporado en los catálogos de las grandes marcas, ya que nos dirán que hace muchos años que existen en catálogo de marcas cien por cien made in USA.

En todo caso, sí que podríamos asegurar que hace solo un par de años casi ninguno de nosotros sabía que había un tipo de ciclismo denominado gravel. En origen, estas bicis estaban pensadas sobre todo para viajar, aunque hay marcas que las presentan como bicis con las que practicar un tipo de ciclocross más libre y fuera de circuito. En todo caso, son cuadros con un paso de rueda muy amplio (aceptan cubiertas de hasta 40-42 mm), siempre con frenos de disco, una pipa alta y un ángulo de dirección muy relajado. También deberían estar preparadas para montar alforjas. El típico manillar gravel no lo vemos imprescindible, pero sí el clásico de carretera. Es una bici polivalente por antonomasia, ya que en función del tipo de cubiertas que montemos podremos pedalear tanto por asfalto como por caminos más o menos complicados. Estamos, obviamente, ante el tipo de bici más cercana al MTB de todas la que comentamos aquí.

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Fuente: A rueda

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16 de diciembre de 2017 | 12:48
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