Profetas en su tierra

Los Enanitos Verdes tocaron una vez más en Mendoza delante de un auditorio repleto de los seguidores de siempre y de muchos adolescentes y niños. La banda mendocina tocó sus clásicos y algunos temas de su último disco “Pescado original”. Hubo varios bises y mucha emoción en este tan esperado recital. Las fotos del público, en esta nota.

La cita comenzó a las 22 en punto, con los más jóvenes sobre el escenario. “Cobalto”, la banda en la que uno de los hijos de Staiti es baterista, presentó sus temas ante una multitud de más de 2.000 personas, que completaron el auditorio Ángel Bustelo.

Media hora más tarde, fueron ingresando uno a uno Marciano Cantero (bajo y voz), Felipe Staiti (guitarra y voz) y Daniel Píccolo (batería). Esta vez, con el nóvel de la banda, Juan Pablo Staiti, quien acompañó muy bien con la segunda guitarra. “¡Buenas noches! ¿Cómo están?”, saludó Marciano, al tiempo que empezaron a sonar los acordes de “Amigos”. “Nosotros recorremos muchas ciudades del mundo, pero muy pocas cosas producen tanto placer como venir a tocar a Mendoza”, dijo el vocalista, para dejar en claro que cuando los Enanos tocan acá, se remueven sus emociones y sus recuerdos más queridos.


Un Marciano dolorido pero feliz -caminaba lento cada vez que volvía al escenario-, erguido y estoico soportó su lumbalgia. Y, reflexivo, habló varias veces con el público entre canción y canción. “Quiero brindar por Charly, por Spinetta, por toda la gente talentosa que hay en Argentina, y por Jimmy Hendrix, porque a Felipe lo conocí por intermedio de su música”, expresó alzando su vaso.

Los éxitos de siempre como “No me verás”, ”Amores lejanos”, “La muralla verde”, “Guitarra blanca”, “Por el resto”, "Te vi en un tren", "Lamento boliviano", "Mi primer día sin tí", “Tus viejas cartas”, “Eterna soledad”, “El extraño de pelo largo”, entre otros, se fueron sucediendo a lo largo de las casi dos horas que estuvieron los Enanos sobre el escenario del Bustelo.

Cuando llegó el momento de “Luz de día”, Marciano invitó a un grupo de chicas a subirse al escenario para cantar. Las adolescentes gritaron sin éxito ante el micrófono puesto en el centro de la escena. Estaba apagado. Algunas de ellas aprovecharon para acercarse a los micrófonos de Staiti y de Cantero, y hasta se tomaron fotos con sus celulares.

De su último disco tocaron seis canciones, pero fue con “Mariposas” que los púberes enloquecieron y siguieron la letra a la perfección.

El público mendocino -como siempre- estuvo apocado al principio, pero poco a poco se fue soltando. La simpatía de Cantero, la emoción al escuchar esos temas “históricos” de la banda, y las versiones más rockeras de algunas de esas canciones, hicieron que adultos y jóvenes se emocionaran por igual, bailaran, saltaran y se acercaran al escenario, dejando un poco de lado la timidez.

"¡Me gustaría estar mucho más tiempo en Mendoza con los duendes del vino!", dijo Marciano en una de sus reflexiones. Ojalá que ese deseo se haga realidad y vengan más seguido a tocar a su tierra, ya que no sólo remueven sus emociones y recuerdos, sino los de los miles de mendocinos que los siguen desde hace 30 años.

 

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