El espíritu de Roberto Bolaño

Aunque se trata de una novela que no termina de definirse, "El espíritu de la ciencia-ficción" condensa toda la esencia del universo creado por el escritor chileno en sus obras posteriores.

Aunque pasaron trece años de su muerte, Roberto Bolaño sigue siendo uno de los principales focos de atención en la literatura de lengua española. Y la reciente novela póstuma del escritor chileno, El espíritu de la ciencia-ficción (Alfaguara), confirma ese estatus. Acabada en 1984, esta obra representa una suerte de inicio en la evolución de sus textos, como un laboratorio donde germinaron esas historias que elevaron sus trabajos posteriores. El punto inicial, el estallido cósmico que desplegó un universo complejo y multifacético, haciendo una analogía con el título de la novela.

El espiritu de la ciencia ficcion libro

La novela se compone de tres líneas narrativas. Una de ellas tiene como narrador a Remo Morán, un joven escritor chileno que vive, junto a su amigo Jan Schrella, en la azotea de un edificio en México DF en la década de los setenta, es asiduo de talleres literarios, escribe reseñas e intenta encontrar un lugar en el vasto mundo literario mientras descubre los caminos de la madurez, el sexo y el amor juvenil, rodeado de poetas y escritores de todos los grados y texturas posibles. 

Otra línea es trazada por Schrella (alias Roberto Bolaño, curiosamente) mediante las cartas que envía a sus escritores de ciencia-ficción favoritos, como Fritz Leiber, Robert Silverberg y Ursula K. Le Guin. Estas misivas oscilan entre la lucidez y el descalabro de un adolescente que casi no sale de su apestosa buhardilla y se la pasa leyendo libros del género, con visiones oníricas descolocadas y extravagantes.

Finalmente, la tercera línea es un diálogo sin pausas, y por momentos divertidamente desopilante, entre un escritor galardonado y una periodista inquisitiva durante una fiesta, en la cual el no identificable literato narra la trama de una novela que tiene como escenario una presunta Universidad Desconocida, que deriva en la Academia de la Patata y termina con una representación fantasmagórica del general alemán nazi Heinz Guderian en una de sus batallas en el frente ruso en búsqueda de la toma de Moscú.

Es indiscutible la influencia que El espíritu de la ciencia-ficción, con fecha de elaboración en 1984, ejerció sobre la aclamada Los detectives salvajes: desde los personajes principales hasta muchos de los escenarios mexicanos, pasando por algunos actores secundarios y ciertos capítulos, (como la investigación sobre la proliferación explosiva de revistas literarias en el DF) y una predisposición a la narración multicoral. Otras novelas, como Estrella distante (1996), Amuleto (1999), y El Tercer Reich (2010, escrita en 1987), como así varios de los cuentos de Bolaño, también encuentran algún origen primitivo en esta obra, que además explica, en cierto modo, la afición del chileno en mantener ciertos hilos conductores entre todas sus publicaciones.

Mención aparte merece el último fragmento del libro, Manifiesto mexicano, también incluido, con leves variaciones, en la recopilación de poemas La Universidad Desconocida que Bolaño diagramó en 1993 pero recién fue publicado en 2007. En Manifiesto mexicano, Remo y su novia Laura exploran el inmenso y erótico universo de los baños públicos del DF, en los cuales el joven encuentra la llave a la sexualidad y los placeres pasionales, tanto en sus beneficios como peligros e inquietudes. Se trata de uno de los pasajes más logrados de la novela, con una narración compacta y madura, que no teme al uso de metaforismos y la transmutación de los diálogos.

Tal como menciona el ensayista y crítico mexicano Christopher Domínguez Michael en el prólogo de la novela, además de ser una novela de iniciación literaria, El espíritu... es una obra de "iniciación sexual y amorosa", la cual muestra "los dolores, las dificultades, las angustias del joven varón ante lo que Henry Miller llamaba con exactitud 'el mundo del sexo'".

(Domínguez Michael no dejó pasar la oportunidad de recordar las críticas contra la obra de Bolaño que "ya no se oyen" ni tienen "demasiado crédito" como las "voces estridentes de quienes se sintieron desplazados por la irrupción del genial escritor" o "los que adjudican la posteridad de Bolaño a una siniestra operación del mercado editorial"; e incluso tilda de "flojera mental" a quienes "necesitaron 'vender' a Bolaño como un poeta maldito o un enganchado a las drogas") 

El espíritu... es una de esas obras póstumas que están para levantar polvaredas: para algunos se trata de una novela visiblemente lograda aunque no sea brillante, con amplios retazos de buena literatura, personajes atractivos, escenarios exquisitamente interpretados, y la creatividad de Bolaño en su máxima expresión; para otros, en cambio, es simplemente un laboratorio experimental, una suerte de "híbrido" que no terminó de cuajar por decisión de su creador, que posiblemente prefirió tomar las mejores características de esa novela para elaborar otras piezas mejoradas y cuyos resultados pudo ver en vida o no. Pero los bocetos y manuscritos del escritor trasandino publicados al final del libro revelan algo más superador: la esencia y el espíritu de Bolaño impreso en esas letras y frases, la energía que comenzaba a condensarse en torno a un mundo nuevo y maravilloso que hoy podemos disfrutar.

Nicolás Munilla


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8 de Diciembre de 2016|21:33
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