La falta de planificación, intensificará la falta de agua en Mendoza

Lo aseguró la profesora Elena Abraham del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas. Además afirmó que en los sectores urbanos "el pronóstico no es muy favorable". Apuntó a la aprobación de legislaciones pendientes y al buen uso del recurso en las casas.

Un estudio de hídrico presentado recientemente por las Gerencias y el Consejo de Asociaciones e Inspecciones de Cauce del Río Mendoza puso en carpeta nuevamente el problema de uso y racionalización del agua en la provincia.

Los resultados arrojaron datos que alertan a toda la población sobre los cambios que puede sufrir la economía y la vida en Mendoza de no tomarse las medidas preventivas necesarias.

En una nota diario Los Andes anticipó la falta de agua para el agro mendocino en no más de cinco años, la ausencia de políticas para el cegamiento de pozos y que la falta de cultura de los ciudadanos en el uso del recurso es preocupante.

MDZ consultó a la profesora Elena Abraham, vicedirectora del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA) para ampliar los motivos de esta problemática y los alcances que puede tener en la vida de los mendocinos.

La profesional indicó la falta de la Ley de Usos del Suelo, el poco respeto a las legislaciones vigentes sobre tratamiento de residuos y falta de previsión en construcciones urbanas como vértices a tener en cuenta. Aseguró que hoy, no sólo hay que hablar de falta de agua sino de “llevarla a esas zonas en las que no hay. Lugares desde donde la gente se va para asentarse en otras con mayores posibilidades de crecimiento”.

Agregó, además, que la falta de agua en zonas urbanas es un problema que se hará real en el futuro sino se toman medidas concretas. Cómo afectará al sector de la construcción y cómo pueden ayudar los ciudadanos.

- En general, ¿la sociedad sigue pensando que la falta de agua es un problema a futuro y que no ocurre actualmente?

- Estoy segura que ese es el verdadero problema, que no terminamos de tomar conciencia de que es un hecho real que sucede actualmente porque no terminamos de tener la percepción de todos los usuarios. Nosotros vivimos en zonas del oasis donde todas nuestras necesidades están ampliamente cubiertas por el sistema, pero si nos situamos en la visión de quienes viven fuera de esa zona sería distinto. Si hiciéramos eso nos daríamos cuenta que es un problema actual para muchos pobladores y con estas perspectivas realmente van a ver mucho más deterioradas sus posibilidades de crecimiento.

- ¿Qué zonas son las más afectadas?

-Las zonas que antes de la creación del oasis tenían recursos y que ahora no los tienen, concretamente el desierto, las zonas no irrigadas de todos los departamentos que forman el Norte, Centro y Sur de Mendoza. Justamente estos territorios no regados de la provincia conforman el 97% del total.

- ¿Qué ocurre con la gente que vive en esas zonas?

-  Lo más común es que la gente, al no tener respuestas, busquen otras formas de vivir, por eso pasa que las poblaciones emigran, se van. Así surgen los problemas en las zonas peri urbanas, en los cinturones periféricos de la provincia donde hay ciudadanos que intentan generar nuevas estratégicas porque han dejado sus sistemas de producción en la zona rural.

- ¿Qué medidas debe tomar el Estado?

- Poner a la vista de toda la sociedad este problema y un mecanismo fundamental es la aprobación de la Ley de Usos del Suelo, pero también pensar en qué va a pasar con el día después de la aprobación. Es necesario volver operativa esta ley, tengo confianza porque se ha iniciado un proceso serio gracias a que la secretaría de Medio Ambiente ha presentado el proyecto que realizó la Universidad Nacional de Cuyo. Como todo proceso, se corren riesgos debido a los intereses que se persiguen desde cada ámbito, lo más serio es tratar de ir resolviendo los conflictos. Enfocándolo de esta manera se va a poder mejorar el uso del agua. Es importantísimo brindar posibilidades de desarrollo, que haya procesos de capacitación y de crear infraestructura.

- Es decir que no hablamos solamente de evitar el agotamiento de este recurso sino de llevarlo a quienes no lo poseen.

- Ese es el punto clave, lograr una mayor inserción de este recurso con un sentido de identidad social y de mayor eficiencia en el recurso porque lo que derrochamos en el oasis serviría para desarrollar montones de emprendimientos en las zonas no regadas.

- ¿Qué porcentaje de agua se derrocha en esa zona?

- A través del índice de deficiencia del riego hablamos de un 30% o 40%. También hay que ver lo que ocurre con las redes de distribución del agua potable donde gran parte del recurso se pierde porque son obsoletas las redes.

-¿Y los usuarios que culpa tienen en esto?

- Fundamentalmente creer que el recurso es inagotable, hay que trabajar en el ahorro del agua, a través de todas las medidas cotidianas, pero pensándolo no como un sacrificio que hace uno sino como un aporte para los que no lo tienen. Sin embargo, esto sería mucho más efectivo si estuviera respaldado por una política más amplia de redistribución del recurso.

- Se dijo que en cinco años faltará agua para el sector agrícola de Mendoza, ¿corren el mismo riesgo los centros urbanos?

- Las zonas urbanas crecen explosivamente, la población también crece y el recurso del agua no se inventa, es lo que hay y estas investigaciones dicen que está disminuyendo, si bien no de forma dramática el uso ineficiente hace que tengamos menos acceso a él. Todo tiene que ver con no abordar el problema desde un punto sistémico, el tema de la contaminación en los cauces tiene que ver con la falta de aplicación de leyes de embalaje. Somos irracionales en esto y en otras cosas también.

-  Entonces, la falta de agua en zonas urbanas no es un problema ahora, ¿pero en el futuro sí?

- Exactamente, si no se toman medidas, el pronóstico para zonas urbanas no es muy favorable y puede faltar el agua.

- En la provincia se está construyendo mucho,  de difundirse más estos datos, ¿se frenaría el auge de este sector?

-  No creo que se frene la construcción, pero sí se condicionaría a que esa urbanización estuviera adaptada a las condiciones de nuestro medio junto con el uso de energías no convencionales y una mejor utilización del agua. Desde la consolidación del oasis hubo poca prevención. Desde que se construyen las grandes obras hídricas y no se cumplen con las medidas de ventilación porque son complejas y muchas otras legislaciones que evitan el buen uso del recurso hay poca prevención.
Opiniones (3)
19 de agosto de 2017 | 20:33
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19 de agosto de 2017 | 20:33
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  1. Y otra punta de iceberg en relación a la falta de una política al respecto, por ausencia de una Política de Estado, a causa de la falencia total de POLÍTICOS...---...
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  2. Si se dejara de "tirar" el agua en las zonas urbanas, si OSM cumpliera con su plan de obras, si se estudiara el nivel del recurso antes de permitir una obra yo creo que se dejaría de perder el 40% del agua. Uno de los problemas es la falta de solidaridad de la población. No se respeta el horario y el método de limpieza de veredas y riego de jardines, no se piensa en el cuidado, sólo en el uso. ¿Alguien sabe por qué no se usan los medidores que pagamos entre todos y se los roban a diario? El gobierno, ya sea municipal o provincial, aquí tampoco cumple con su deber de prevenir y castigar a la empresa y el usuario en el uso del recurso. ¿Uarán algo de lo que tienen que hacer alguna vez?
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  3. y las asambleas por el agua pura, autoconvocados, asambleistas y todos los mujhaidines verdes, ¿dónde están? ah....cierto, solo pelean contra la megaminería extranjera. Porque las bodegas multinacionales captadoras de mano de obra infantil, trabajo en negro, riego a manto, los fertilizantes agrícolas, etc. no les interesan, porque no hay cómo extorsionarlos. Por favor....aparezcan y disimulen un poquito.
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