Personajes típicos que atienden un kiosko

El Dr. Bomur nos deja una nota sobre estos personajes tan entrañables que son los kiosqueros.

¿Quién no ha ido a un kiosko? Es algo a lo que todo el mundo recurre y no le toma mucha importancia, porque sabemos que en el microcentro mendocino, podemos encontrar de a pares por cuadra. Luego de mi grata experiencia como distribuidor de golosinas, pude rescatar este informe, en el cuál detallo los distintos tipos que existen detrás de una caramelera.

El choto cancherito:

El choto tiene gorrita, collarcitos de playa, remeras escote en V y un pico dulce en la boca. Atiende como bailando electrónica y salvo a las dos o tres guachitas floggers que les gusta, el resto de la humanidad lo detesta. El choto se hace el galán, te habla con el chupetincito en la boca y pone electrónica de fondo. ¡Qué me bailas a las 8 de la matina!

El dueño joven:

El pibito es más amable que aprendiz de cura. Se nota que el kiosco es de él, porque desde que entra un pobre tipo hasta que sale no lo deja de halagar. Se aprende el nombre de todos los habitúes y es cordial y formal, regala cosas y da siempre el vuelto justo. Incluso entre el saludo de bienvenida y la despedida hay un espacio largo y denso: "buenos días querida señora, ¿como le va? Dígame, madre, que es lo que se quiere llevar? Bueno bueno, chau chau que tenga buen día señora, ¡suerte!, la esperamos doña, vuelva pronto, valla con Dios, mey de fors vi güit yu, te quiero mucho ¡rojaiju!"... es impresionante lo pesado que cae, pero siempre le terminas comprando porque te parece buena gente.

El dueño viejo:

El tipo ha hecho guita con el kiosco, no se puede negar, pero poner un paso dentro es como pisar el mismísimo infierno. Cuando le falla algún empleado y le toca atender el tipo es un ortazo. Ahí esta el bigote atrás del mostrador mirándote con cara de "mátame de un tiro por favor". Llegas y es más seco que poto de muñeco. "¿Que queré' che?" te dice cuando entras y como saludo de despedida te tira un puñado de monedas y un billete de dos pesos hecho percha.

El garca:

El garca está bien adiestrado. Se te come todos los vueltos y como sos una paja que no te da para caminar media cuadra más hasta el próximo kiosco, te la bancás. El loco todo tu vuelto te lo tumba en caramelitos (casi siempre los alka amarillos que no se los vende ni a los viejos del pami), o en chicles bazooka. Y si no el típico y ultra olvidable y cuestionable "te quedo debiendo 75". Primero... es imposible demostrar la veracidad de la deuda 10 minutos después y segundo, dudo que exista alguien en el mundo que le halla ido a reclamar los 75.

El torpe:

Se llevaba lengua hasta julio todos los años de secundaria y como para no enfrentarse más a los números es estudiante de portugués. El torpe se tilda al momento se sacar cuentas o dar vueltos. Te cobra mal, te hacer perder tiempo y te pone loco. Se pone nervioso y se le caen las monedas entre los caramelos, te cobra dos veces lo mismo o confunde monedas de un peso con la de dos o las de 25 con las de 50 por darte rápido el vuelto. Es una odisea si le pedís dos productos cuyo precio termine en 5. Se le complica mal la cuestión y no hay calculadora que le venga bien. Es una agonía el trabajo en el kiosco, lo estresa mal, pero lo hace porque necesita pagarse la facu.

El engatuzador:

Por más que te preguntes que concha hace un tipo tan talentoso trabajando en un kiosco no le vas a encontrar respuestas. El loco es un excelente vendedor, si vas por chocolates, te terminas trayendo un vodka con cuatro speed. Si vas por puchos, te terminas trayendo una mach 3 y 4 packs de pilas bic. El otro día fuiste por unas oreo y te endoso una bolsa de 5 kilos de maní y tres petacas de blue curaçao. El engatuzador es tentador, te envuelve como una boa y te hace gastar de más. ¿Como no esta en Fravega o Garbarino quemándole la cabeza a los giles? El engatuzador probablemente sea comisionista.

La rica:

El dueño es vivo, ha puesto una mina bien rica a atender justo al lado de un club de fobal. Vas a comprar y comprar una y otra vez cuanta porquería se te ocurra por el solo hecho de poder verla. La rica cobra como el orto (peor que el torpe), pero a vos te chupa un codo, todo sea por el placer que te da verla, como un mini orgasmo. La rica no caza una, no diferencia unos marlboro de una caja de tic tac, pero vos le tenes toda la paciencia del mundo, porque estas esperando ese sagrado momento en el que se da vuelta para mirarle la espalda o que se agache a buscar algo abajo para mirarle el escote. Sos pajero, pero vale la pena.

El músico:

El imbécil tiene una radio de fondo y está todo el día cantando. Atiende tarareando a Sabina y no te habla, solo tararea a los Redondos mientras le pedís cosas. No sabes si te contesta o si habla solo, porque en realidad esta tarareando a Serrat. El músico te pone como loco, porque no sabes si te da bola o no, es como un ente, como un parlante con patas que atiende un negocio. Y como un parlante, te satura y te descoca la capocha.

El gordo buena onda:

El éxito de un kiosco (te lo dice un fututo kiosquero millonario) radica en que un gordo buena onda lo atienda, mientras más gordo y pelado (o peludo) sea, mejor. Ese gordo copado, que sabe de caramelos y chocolates ya que su panza es el mejor signo de sabiduría, es lo mejor de lo mejor. El gordo es groso, te hace reír y está rozagante, eso es signo de la calidad saludable de las golosinas que se venden dentro. El gordo te aconseja sobre calidad y sabor y es un experto al explicarte las diferencias entre un tofi y un cofler. El gordo además fuma, así que si no hay derby, te manda unos virgina Slim y vos chocha de la vida. El gordo te ha convencido de ponerle coca zero en vez de común al fernet y vos ya tenés una foto del gordo entre tus ídolos, ahí entre Luis Islas y Neck.

El explotado:

Al flaco lo tienen desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde. El pibe vende, hace café, saca fotocopias, atiende el teléfono, trata con proveedores, llama a los preventistas, lleva los stocks, las ventas y para colmo el dueño le hace ir a pagar las boletas de la luz, gas y el teléfono. El loco está más en negro que puta de cabaret. Le pagan la obra social C.D.E. (Colgate de Esta) y le dan vacaciones... 5 días al año y se las tiene que tomar entre el 1 y el 10 de mayo. Lo mejor de todo es su sueldo, $1,95 la hora, lo que hace la importante suma de $700 al mes, eso si... trabaja domingos y feriados también, no es cuestión...

Opiniones (3)
18 de noviembre de 2017 | 01:42
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18 de noviembre de 2017 | 01:42
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  1. Al Kioskero Consha-e-su-maire que te da vueltos con caramelos - saquitos de Te - Calditos - y demás mierrrrrdas ( que el mismo kioskero pone un valor arbitrario), había que juntar por un tiempo todos esas mierrrrdas y la próxima compra se lo garpás con toda esa mierrrrda....y le decís "Ahora te pago con esto, que en su oportunidad me garcaste, en vez de darme la guita de vuelto como correspondía!.....agarrás lo que compraste y saalis del kiosko.....sin correr....porque hiciste justicia y le "pagaste con la misma MONEDA".....Van a así a aprender estas mierrrrrrdas!!!!
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  2. espectacular lo suyo BOMUR, como siempre. Te dejo porque tengo que hacer un trámite en C.D.E.
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  3. "vaya con dios" mendoburro!!
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