Cómo manejar de noche sin morir en el intento

En las rutas y autopistas de Argentina el riesgo de sufrir un accidente de tránsito se triplica entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana. Consejos para evitar accidentes.

El Centro de Experimentación en Seguridad Vial, el CESVI, acaba de dar a conocer una información que motiva la alerta: en las rutas y autopistas de nuestro país el riesgo de sufrir un accidente de tránsito se triplica entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana. 

Aquí algunas recomendaciones para los que eligen conducir de noche y así evitar los congestionamientos de autos o bien para ganarle horas a los merecidos días de descanso. Entre las ventajas que tiene esta decisión, se encuentra el hecho de que circulan mucho menos vehículos, sin embargo también tiene sus desventajas.

El hecho que algunos conductores se vean tentados, por ejemplo, a pisar el acelerador para llegar a destino más rápido incrementa la posibilidad de sufrir algún tipo de riesgo. A esto se le suma que la visión nocturna es menor, por lo que el control de las variables externas disminuye notablemente. El Centro de Experimentación y Seguridad Vial corrobora estas afirmaciones al señalar que dos de los factores que determinan que manejar en horario nocturno sea mucho más peligroso son la velocidad y la disminución de la visibilidad.

Cuatro consejos para tener más que en cuenta:

1. Disminuir la velocidad. Aunque la ruta esté totalmente vacía y despejada, no hay que olvidar que no tenemos la visibilidad suficiente como para hacer una maniobra a tiempo, por lo que, en lugar de ir más rápido, es recomendable sacar el pie del acelerador. El exceso de velocidad puede ser mortal.

2. Prestar muchísima atención y tener máxima concentración. De noche, la visibilidad disminuye considerablemente. Es exactamente la que te dan las luces de adelante (aproximadamente 35 metros). Perdés la visión periférica y, por lo tanto, tenés menos posibilidades de ver con anticipación cualquier objeto que esté sobre el camino o al costado de la calzada.

3. Dormir bien antes de emprender el viaje y tomar descansos frecuentes si el trayecto es muy largo. Cuando se conduce de noche, el cuerpo es sometido a una rutina anormal. La fatiga y el sueño son los peores enemigos en un viaje nocturno. Los síntomas son: pesadez y parpadeo constante de ojos, sensación de brazos y pies dormidos, zumbidos en los oídos y necesidad de moverse. Por eso, hay que hacerle caso al cuerpo y parar a descansar ante la primera alerta que emita.

4. Conversar con los otros pasajeros y escuchar música o radio. En relación con lo anterior, para poder mantenerse más despierto, es bueno interactuar con los acompañantes y poner música que ayude a estar atento.

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