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Sin juego, sin garra, sin equipo, ¿sin técnico?

Argentina sigue decepcionando en las eliminatorias. El empate ante Perú mostró la peor cara del equipo de Basile, que no logra encontrar el esquema y el equipo ideal. Sus jugadores emblema, Riquelme y Messi, juegan a lo suyo y no marcan la diferencia como lo hacen en sus clubes.

Argentina sigue decepcionando en estas eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica. Si bien por ahora nadie pone en duda la clasificación final, la preocupación por el nivel del conjunto que dirige Alfio Basile crece partido a partido.

Los nombres están, pero lo que no está es el equipo. Messi y Riquelme juegan cada uno a lo suyo, los delanteros quedan aislados y para colmo, desde el banco en lugar de llegar soluciones llegan más problemas. Si a eso sumamos internas en el plantel, celos, discusiones y peleas, el coctel se hace cada vez más explosivo y peligroso para una selección que no convence.

En el empate contra Paraguay, Basile encontró a dos culpables: Carlos Tévez y Gabriel Heinze. Un primer tiempo para el olvido y clara mejoría en la segunda etapa hicieron más leves las críticas.

Pero ayer contra Perú, las excusas del técnico suenan insólitas: "son rachas adversas", "Esto pasa por elegir jugadores en un momento determinado y tenerlos sólo cuatro días antes de los partidos", "Defensivamente anduvimos bien pero ofensivamente no tanto", comentó.

En Lima, Argentina mostró su peor cara y fue superado por un rival debil, que con más garra que fútbol controló a los "players" de Basile. El gol de Cambiasso le daba a la selección un triunfo injustificado. El empate peruano no hizo más que complicar el futuro del "Coco", al que varios ven fuera de la selección en poco tiempo.

Los jugadores emblemas de Basile volvieron a fallar en momentos clave: Messi y Riquelme no juegan en la selección ni la mitad de lo que lo hacen en Barcelona y Boca, respectivamente.

El zurdo parece jugar solo, sin compañeros, y se empecina en tratar de gambetear todo lo que se le cruce en el camino. El 10 juega para los costados, sin profundidad, y ayer hasta su famosa pegada estuvo ausente en Perú.

Perdidos

Recién comenzaba el partido. Jonás Gutiérrez se lesionó y tenía que ser reemplazado. Basile mirá a su costado y en el banco tenía listo a Di María para cubrir la posición del ex Velez, o a Denis para armar un equipo más ofensivo contra rival que sólo proponía correr y pegar. Sin embargo, el "Coco" prefirió resguardarse, poner a Battaglia para ganar marca en el medio y "desordenar" todo el equipo, que terminó jugando con el "Cata" Díaz como lateral por izquierda, y Cambiasso como volante por el mismo sector.

El cambio, como el del segundo tiempo de Denis por Agüero, marcan un inexplicable temor por ganar un partido en eliminatorias, algo que no logra Argentina desde hace cinco encuentros.

Poco quedó de aquel técnico ofensivo y al que le gustaban los "equipos que salían de memoria". Este Basile más cauteloso se empecina con jugadores y esquemas que ya demostraron que no funcionan.

Los números aún no preocupan por el momento. Argentina - junto a otra decepción como Brasil - está segunda, a cuatro puntos del líder Paraguay. Pero el pésimo funcionamiento de la albiceleste ya rompió la unión con los hinchas, que a través de los foros piden la renuncia del técnico.
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