Una cima desconocida

Denle una pistola a quien no sepa hacer un uso adecuado de la misma, y tendrán a un burdo ignorante.

Sólo hay un Dios, y es el conocimiento, y una maldad, que es la ignorancia. Platón.

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- Denle una pistola a quien no sepa hacer un uso adecuado de la misma, y tendrán a un burdo ignorante; en cambio, denle un libro a quien busque saciar su sed de conocimiento, y tendrán a alguien que piense por sí mismo. El ansia de saber, es el único fruto permitido por los dioses, porque de acuerdo a sus creencias, todos los demás, sólo conducen al vicio. -dijo con aire pensativo uno de los convidados.

- Los pensadores más sobresalientesde la historia, han sostenido durante mucho tiempo, con una gran determinación y sentido de suficiencia, la idea troncal de que el conocimiento es poder.Por lo demás, han sabido apreciar que la falta de discernimiento y reflexión acerca de todo lo que afecta al mundo, es igual a estar desnudo. No implicarse en la búsqueda del saber, equivale a subyugarse al dominio del otro, y una vez llegado a ese punto, no hay nada que pueda hacerse para librarse de lascadenas que le impiden a uno caminar con plena libertad de consciencia. -atinó a decir otro de los allí presentes.

- Las más de las veces, el hombre se impregna de todo cuanto acaece a su alrededor, sin siquiera asimilar, qué es lo que introduce a su boca, metafóricamente hablando. Se propugna engullir más y más hasta el hastío, sin medir las consecuencias de su desenfrenada gula. No es consciente de que todo ello sólo lo conduce a querer más de la cuenta, cuando en realidad debería aprender a dominar sus impulsos, y delimitar cuál es el contenido más provechoso para su voraz apetito. -sentenció Nicanor.

- Ciertamente, algunos hombres se asemejan a aquellos animales carnívoros que no responden por sus actos. Creo que su consabido comportamiento, es producto de múltiples y complejas variables, tanto psicológicas como culturales. Si procurásemos observar e ir más allá de lo externamente visible, nos daríamos cuenta de que no somos esa raza superior de la cual nos jactamos constantemente y sin reservas; e incluso, el sentimiento de orgullo que todo ello despierta en nosotros, no es más que una apacible y edulcorante mentira pergeñada por nosotros mismos.

- Existe una lucha de fuerzas entre lo que procuramos alcanzar y lo que conseguimos; y el hecho de no poder obtener aquello que tanto se desea conquistar, nos lleva a seguir intentándolo una y otra vez. Quizás de allí devenga la obstinación del hombre por querer abarcarlo todo. No se contenta con el sólo hecho de saberse más erudito que los demás, sino que al contrario, pretende conocerlo todo, y en profundidad. Y cuando se lo critica, a causa de su exacerbado interés por querer demostrar una supuesta superioridad ante el resto, no se inmutan en lo más mínimo, y contraataca con preceptos erróneos por defecto. A fin de cuentas, se comporta como un desvergonzado sin miramientos, que no debe explicaciones de ningún tipo a nadie.

- Todo ello se debe a sus inagotables esfuerzos por intentar alcanzar el cenit de sus posibilidades, sin tener en consideración sus limitaciones, inherentes a todo hombre. No se da cuenta de que no basta con conocer la cima para llegar a lo más alto; también es necesario ser la cima. Esto es, adoptar las características que la definen como tal, con el fin de poder subsanar cualquier transformación que pudiese llegar a sufrir, así como también, sacar el mayor provecho de sus virtudes.

- No hace falta ser demasiado listo, para darse cuenta de que todo lo que el hombre conoce y puede llegar a conocer, no es más que una ínfima parte del vasto universo en el que se halla inmerso. Se esfuerza por refrenar los límites a los que se halla sujeto, y al querer transgredirlos, se cerciora de que no hay nada que pueda hacer para rebasarlos. No creo estar equivocado, si digo que en todo este asunto del conocimiento, existe un fondo ignoto que jamás podremos llegar a auscultar en su totalidad, y ello se da así, porque no es posible determinar cuánto hay de conocido y cuánto falta por conocer. Sólo podemos tener una idea nimia respecto a esto, y nos aferramos a ella con tesón. Consentir en que existe una franja que no se puede franquear, y mucho menos delimitar, podría resultar en harto grado doloroso para el común de las susceptibilidades, incluso para el espíritu más estoico; y ello, es suficiente para no querer abandonar la idea de un conocimiento que aún no ha sido explorado.

- Somos hacedores de conocimiento, y como tales, recae en nosotros toda la responsabilidad respecto al uso que le damos. Nos valemos de éste, y muchas veces, no osamos admitir que hemos fracasado en la forma de abordarlo, e intentamos solapar el grueso de nuestros errores, con otros más benignos.

Pasado un tiempo, y luego de que la conversación hubo alcanzado su punto cúlmine, los congregados se dispusieron a retirarse.

Manuel Arias

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10 de Diciembre de 2016|09:31
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10 de Diciembre de 2016|09:31
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  1. impecable.-
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