La Gran Muralla China padece serios peligros

Una de las obras arquitectónicas históricas más grandiosas del mundo sufre las inclemencias meteorológicas, el vandalismo y el contrabando de sus ladrillos.

El reciente descubrimiento de una precaria restauración con cemento en un tramo de la Gran Muralla, el gigantesco muro que los chinos construyeron hace más de 2.000 años, puso nuevamente en alerta el peligro que corre el mayor monumento del mundo, siempre amenazado por la erosión, el vandalismo o los deseos de hacer negocios con sus ladrillos.

La polémica restauración con concreto en un tramo de Suizhong (noreste, a unos 300 kilómetros de Pekín), que se conoció dos años después de terminada a partir de las imágenes del trabajo en Internet, generó el repudio generalizado de la población, aseguró el periodista Antonio Broto en una nota realizada para la agencia española EFE.

"La Gran Muralla tiene una gran historia, y claro, ahora es como un viejecito", sostuvo el mayor experto en este monumento, Dong Yaohui, quien a mediados de los 80 fue el primero en recorrerla entera -tardó 500 días- para realizar el primer estudio pormenorizado de ella.

Dong, subdirector de la Sociedad de la Gran Muralla, decidió mostrar el peligro que corre la Gran Muralla llevando a periodistas de varios medios al tramo de Jiankou, uno de los más riesgosos y situado a unos 70 kilómetros de Pekín, en el que cada año mueren o resultan heridos algunos excursionistas.

Allí, árboles y arbustos invadieron el suelo de la muralla, reventándolo a veces, y en la parte más escarpada prácticamente hay que escalar.

El experto apareció en los medios últimamente por su apoyo al primer micromecenazgo por Internet para reunir fondos para la restauración de la muralla, precisamente el tramo de Jiankou, lo que generó cierta polémica en el país, ya que muchos alegan que es el Gobierno quien debe ocuparse de financiar un monumento que es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1987.

Entre esos donantes de esta campaña on line se encuentra el fotógrafo Gao Heping, quien ha pasado un cuarto de siglo inmortalizando el monumento que simboliza al país y decidió aportar algo de sus ahorros a su lugar favorito.

"Crecí bajo ella, mis padres siempre me contaban historias de la muralla, y de ese amor empezaron a salir mis fotos", señaló Gao, quien la próxima semana inaugurará una muestra de su obra en Nueva York.

El artista admite que en China hay gente que "no es consciente de la necesidad de proteger el patrimonio histórico", y recuerda el daño que se hizo al monumento, por ejemplo, en la Revolución Cultural, cuando mucha gente que vivía cerca se llevaba ladrillos de la muralla para usarlos en sus casas.

Aún hoy hay vendedores que roban ladrillos históricos, por ejemplo los que tienen grafiti grabados hace siglos, o gobiernos locales que piensan que lo mejor para arreglar el muro es rellenarlo con cemento.

La muralla china nació al mismo tiempo que el imperio chino, en el siglo III a.C., cuando el soberano que unificó los distintos reinos de la época, Qin Shihuang, unió las murallas de esos anteriores Estados para protegerlos de invasores del norte de Asia.

La edificación fue ampliada y reforzada en posteriores dinastías, y los tramos mejor conservados en la actualidad son los que se edificaron en la dinastía Ming (1368-1644).

Fuente: Télam


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3 de Diciembre de 2016|01:39
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