"Piano, piano, se arriva lontano"

A los ocho años descubrió que la danza era su gran pasión. Desde entonces, y junto a su hermana Lucía, le dedicó tiempo y esfuerzo al baile. Hoy, en "Sinceramente", Valentina Fusari nos cuenta un poco más acerca de su vida y de cómo, escalón por escalón, logró ser reconocida no sólo en nuestro país sino también el exterior.

Valentina Fusari se animó a responder sinceramente.

- Mi orgullo íntimo: la constancia, la perseverancia y mi familia.
 
- Mi peor defecto: no saber delegar.
 
- Mi carácter: soy alegre, vital y enérgica.
 
- Mi sueño imposible:
no tengo.
 
- Mi  hombre ideal: debe ser franco, sincero, viril y también alegre.
 
- Mis lecturas preferidas: las novelas, las biografías, material de lectura sobre deporte.
 
- Mi modelo de país:
un país más estable económicamente, justo, bien gobernado y donde no exista la inseguridad tremenda de estos tiempos.
 
- Mi deporte favorito: ¡Muchos! Entre esos, el andinismo, la escalada en roca, la natación y el atletismo.
 
- Mendoza: el mejor lugar para vivir, el lugar para generar y desde acá proyectarse.
 
- La música que me transporta: el fado (Portugal), el folclore, los clásicos, el jazz. Todo depende del momento.
 
- Mi comida favorita y vino favoritos: verduras, pastas con vino  tinto, el asado.
 
- Tres lugares en el mundo: Mendoza, Portugal, la Cordillera de Los Andes. 
 
"Piano, piano, si arriva lontano" es su frase de cabecera.Valentina Fusari comenzó a estudiar danza con Isolde Klietman, junto a su hermana gemela Lucía. "Hicimos casi  todo el secundario libre para dedicarnos a full. También practicamos equitación, fue muy importante en nuestras vidas", recuerda. Más tarde, rindieron un examen en el Taller de Perfeccionamiento del Teatro San Martín de Buenos Aires, donde de 400 postulantes sólo quedaron 20, incluidas las hermanas Fusari.

Además del lazo familiar, siempre las unió la pasión por el baile. Integraron diferentes compañías independientes y recibieron la enseñanza de maestros como Ana Itelman, Ana María Stekelman y Alejandro Cervera. Hoy quienes "dan la clase" son ellas. Y a Valentina, más allá de la técnica, le interesa transmitir "que el esfuerzo, la disciplina y la voluntad son el camino más seguro para lograr superar los desafíos que presenta esta profesión".

En 1994 esta bailarina ganó la beca de la Fundación Antorchas y el American Dance Festival como joven coreógrafa. Desde entonces, su trabajo estuvo ligado a Robert Fripp y Guitar Craft. Su perfeccionamiento siguió en el exterior: Estados Unidos, Alemania, Bruselas y Francia, donde fue becada por el CCN de Grenoble para trabajar junto a la compañía dirigida por Jean Claude Gallotta.

El proyecto inmediato de las hermanas Fusari es participar en Buenos Aires de un importante festival organizado por el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA, donde compartirán escenario con Oscar Araiz, un referente de la danza de nuestro país. Además, tienen pensado ampliar la oferta de horarios en el estudio donde dan clases, ya que la demanda tanto de adultos como de niños, es cada vez mayor.

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