Litio (El petróleo blanco o crónica de un sueño inútil en minería)

Lo que no existe nunca va a existir, pese al periodismo. Una teoría sobre un sector sin tanta suerte como en Catamarca o en la misma Puna. Habrá que inventar otra cosa.

Del latín científico lithium, y este del gr. λίθειον lítheion 'pétreo', por ser de origen mineral.

1.  Elemento químico metálico, alcalino, de número atómico 3, muy poco denso, escaso en la corteza terrestre, donde se encuentra disperso en ciertas rocas, utilizado en la fabricación de aleaciones especiales y acumuladores eléctricos, y cuyas sales se usan como antidepresivos.

Hace menos de un año hice un reportaje con Carlos Balter, el ex diputado nacional, el ex casi gobernador en 1999, el actual presidente en Mendoza del Partido Demócrata. Allí, por primera vez oí sobre el litio y su posible explotación en Mendoza. Todo lo que usamos y continuaremos usando tiene este componente mineral: celulares, computadores, pantallas.

Hasta entonces, lo único que sabía sobre el litio es que se utilizaba en la psiquiatría, como paliativo (vivarachol, siendo claros) en casos severos de depresión o trastornos bipolares. Pero tampoco estaba seguro que eso fuera cierto, porque me enteré gracias a una bipolar. Y con un mínimo de lógica y más de respeto, una persona bipolar es perennemente inestable. Acomodan las historias, como escritores, y peregrinan en la negación, hasta el absurdo.

Quizá te sirva: a lo mejor lo único que sucede es que te falta litio y nada más. El resto es como revisar el aceite, el agua y la nafta de cualquier coche. Pero el litio, deduzco, hace una buena diferencia. Casi como la poesía, casi como varias películas del portugués Manoel de Oliveira.

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Luego de aquella extensa conversación con Balter, un tipo que profesionalmente es serio y dueño de uno de los estudios contables más renombrados de todo el país, me dije que era toda una picardía no desarrollar la industria del litio aquí. 

Los mendocinos solemos desaprovechar el tiempo, como si fuéramos una especie de reserva moral de la Humanidad (y, amigos, ya sabemos que somos más sanjuaninos que lo que nuestro peor enemigo nos podría desear en sus peores maleficios).


Y cuando digo sanjuaninos, relativo al sanjua, al nacido al norte de Lavalle, no se entienda menosprecio. Hace muchos años, cuando no había violado la constitución de su provincia tantas veces, el que era el mandamás allá, José Luis Gioja, se pasó una mañana, en su casa, explicándome por qué razón San Juan debía modificar su matriz productiva. Me dijo que era la única manera de no expulsar a más sanjuaninos hacia Córdoba o al Gran Buenos Aires. Hasta el día de hoy creo que su propósito era inteligente. Si después, en el camino, hizo negocios particulares, no podría afirmarlo. Y si no previó controles para las actividades mineras, es otro cuento. Lo cierto que en su pensamiento estratégico logró frenar la sangría de sanjuaninos a la deriva, por cualquier rincón del país, incluyendo a Mendoza. Y le devolvió identidad y más que una esperanza, sino un futuro cierto a una generación de "sanjuas".

Mi "obsesión" por el litio se acrecentó en este año y más en los últimos meses: Argentina se consolida como el tercer productor mundial del mineral, detrás de Australia y Chile (rarísimo que en algo no estemos mejor que al otro lado de la cordillera). Pero, además, aquí donde vivimos, creció la explotación del recurso en los últimos años. En 2015 se incrementó un 19% respecto de 2014 (y ya sabemos que Macri tiene la culpa, así como todos los hinchas de Boca en los últimos años, obvio, de la malaria de cuando no era siquiera candidato presidencial).

No ha pasado ni un mes: en una mesa de MDZ Radio de los viernes me referí al litio, sin dar más precisiones. O sea: me hice el periodista contemporáneo (en la redacción se asombran cuando les digo que le pego al teclado como a las máquinas de escribir en las que aprendí este oficio). Prometí investigar. Y a eso me aboqué apenas supe lo del último gran problema en San Juan, esta semana, con la muy cuestionada seguridad de la minera Barrick. De algún modo, y a pesar de estas calamidades, creo que desarrollar la minería nos vendría mejor que no hacerlo. 

Digan lo que quieran: el futuro siempre requiere de audacia, creatividad, pero más requiere de no ser tan conservadores en algunas posturas, enfermas de ideología, vacías de ideología, mejor. Puede hacerse bien. Sucede que desconfiamos del "bien". Pero nos comemos todos los amagues del "mal". Somos gente rara los argentinos (igual que los sanjuaninos, creo)

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Carlos Balter está de viaje y vuelve la semana que viene. La principal fuente se me había corrido. Aunque pese al contratiempo cobraba vigor esto de demostrar lo del litio. Pensé que sería más fácil. ¿Ya adivinan que lo que pienso no se parece a lo que resulta ser? Eso es lo que pasó, amigos.

Los primeros contactos ajenos a la fuente original me dijeron que jamás habían escuchado algo semejante. Y lejos de contrariarme, la primitiva unanimidad me impulsó más: el periodismo es eso, a veces: ir contra la corriente, hasta la próxima corriente. Igual, no sé si estoy tan convencido. En mi barrio, cuando alguien está contra la corriente, le quitan la posibilidad del fiado. Salvo que seas Lanata o Nelson Castro.

Los tipos de litio varían según la ubicación, los mercados globales de uso final se destinan en un 35% a baterías, 32% a cerámicas y vidrios, 9% a grasas lubricantes, 5% a purificación de aire, y 4% a la producción de polímeros. Sin embargo, y aquí sí me doy la mano, el consumo de litio para baterías viene aumentado en forma significativa en los últimos años, por la fabricación de las recargables para los dispositivos electrónicos portátiles (ahí yo me imagino que lo mejor sería abandonar el periodismo y procurar inversores para recoger este mineral, que, además, verán más adelante, algunos mendocinos lo hicieron "saludable" y "sustentable").

Argentina es parte de una de las 3 mayores reservas en el mundo de litio, al que, según esta investigación, lo llaman el "petróleo blanco". Aprendí entonces que en la Puna, al norte del país, las mineras se pelean por extraer y explotarlo. A tal punto que durante el 2018 se pondrá en marcha el proyecto de producción de carbonato de litio en Salar del Cauchari y Olaroz, en Jujuy. Las inversiones rondan los 500 millones de dólares.

La pelea en el sector, por ahora, es silenciosa, casi de escritorio. Y la información muchas veces está cruzada. Lo cierto es que la minera ADY Resourses explota hoy la planta Salar del Rincón, de 3.000 metros cuadrados, "la mayor del mundo", en una zona fronteriza de Salta con Chile. ADY Resourses se obligó a una inversión des 300 millones de dólares, adicionales a los 75 que ya destinaron en la construcción de la planta. Salar del Rincón. Si a alguien le interesa ha generado 110 nuevos empleos, en uno de los sitios más altos y alejados del país. Existe un llamado triángulo que comprende territorios fronterizos con Chile y Bolivia. 

Los geólogos que consulté me dijeron que si este es "petróleo blanco", allí está el 90 % de la reserva del planeta (hasta que no descubramos otro, consideramos a este planeta como el que tenemos más a mano, digamos)

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Litio: "Hoy es el mineral estratégico del momento, que tiene que ver con la política mundial, de ir disminuyendo el uso de energías proveniente del petróleo, que generan problemas en relación a al calentamiento global". Fuera del triángulo hay que considerar la riqueza que guarda la cordillera en Catamarca. Y ya vamos descendiendo hacia el sur, amigos. En cualquier momento nos toca.

Hay en Mendoza gente de lo más ignota realizando tareas valiosas. Esta clase de sucesos se repiten en todo el mundo, tampoco es patrimonio local. La diferencia es que cuando se descubren estos talentos, varios gobiernos deciden ayudar, apostar y encarar el camino pionero (y si el camino no tiene "peajes", mucho mejor para todos).

Me refiero a investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo, que desarrollaron un procedimiento para recuperar litio de rocas minerales. Es tan infrecuente el proceso que la UNCuyo, junto al CONICET, patentaron este sistema, que permite proteger los derechos de uso de esta tecnología. 

Sinceras felicitaciones para el investigador Mario Rodríguez, del Laboratorio de Metalurgia Extractiva y Síntesis de Materiales (MESiMat), de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, a quien acompañaron en los estudios y pruebas sus colegas, los doctores Daniel Rosales y María del Carmen Ruiz.

Esta gente inventó una minería inteligente, acorde al cuidado del medio ambiente y a la protección de los recursos naturales


"Es la primera vez que a partir de estos metales y por un método directo, se obtiene litio, que se utiliza en distintos métodos industriales, sobre todo para fabricar baterías de dispositivos electrónicos móviles, y también de vehículos híbridos y eléctricos".

El máximo responsable, Mario Rodríguez, explicó: "En la Argentina se está explotando litio pero bajo otro tipo de ocurrencia: los salares. En el NOA está el ‘Triángulo del litio', la zona de las mayores reservas mundiales de este metal, en los salares de Bolivia, Chile y Argentina". Y luego detalló su enorme y decisivo paso: "Una alternativa de extracción de litio, en el que se muele la roca y a través de tratamientos químicos se recupera el metal bajo la forma de diferentes sales".

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Para saber todo esto hice más de 25 llamados telefónicos, con especialistas en Mendoza, Buenos Aires y Salta. Leí como mínimo 15 documentos sobre el asunto litio. Recurrí a colegas especializados. Y siempre, antes de cortar, me pasaban teléfonos de alguien que "sabe más que yo en este tema". El periodismo es como los argentinos y los sanjuaninos: rarísimo.

Hablé con ingenieros de empresas que no quisieron decirme mucho más que buenas tardes. Hablé con secretarias, muchas secretarias, que, deduzco, no sabían acerca de qué les preguntaba. Dejé mi correo y mi teléfono como en 10 oficinas, públicas y privadas. Mientras tanto, me alejaba del litio en Mendoza, de la posibilidad, de aquella certeza que se iba escondiendo, como los aviones en el aeropuerto de Mendoza. ¿Esto es el periodismo? Ponele.

Recopilé en mi libreta 17 números de teléfonos. Tenía 12 ventanas abiertas en la computadora. Y seguía abriendo. Empecé a pensar en voz alta en la redacción: puteadas, básicamente. Es lo que mejor me sale cuando hago esta clase de periodismo: la verdad no le interesa a nadie, salvo a los involucrados. De pronto, mis compañeros comenzaron a preocuparse. Me miraban, me oían, ponían caras. Pero me ayudaron. En la oficina de producción de MDZ Radio me dieron 4 celulares de otros tantos geólogos (mi libreta parece la guía profesional del buen minero). 

Encontré a un tipo que tenía el mismo apellido que una compañera y le dije que si eran parientes. Lo averiguó. Parece que no eran parientes. Pero en el medio me contó, como si nada, una historia triste, esas que de tan reales parecen irreales. Otro me dijo que tenía un conocido, un geólogo retirado. Yo pensé: para retirado ya estoy yo, sin paciencia, harto de anotar celulares e intentar romperle la siesta a profesionales calificados de la minería argentina. El resto de mis compañeros seguía trabajando pero, juro, se reían de las puteadas y del modo rústico de interrumpir una conversación telefónica que me demoraba.

¿Hay litio en Mendoza? ¿En dónde? ¿Quiénes están interesados? ¿Nos haremos ricos e indispensables en la aldea global? ¿Por qué el día que la Barrick en San Juan era victimaria yo intentaba hablar en modo positivo de la minería? ¿Es eso ir contra la corriente? ¿O es eso una forma menor e inocente de la ingenuidad? (No recibo sobres de las mineras. Es más: nunca he recibido sobres de ninguna empresa. Quizá algún día pueda contar ese debut, aunque sospecho que no ayuda este párrafo).

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Si alguno quiere gráficos sobre la actividad minera y específicamente del litio, no tienen más que pedirla a mi correo. Es casi una enciclopedia. Entiendo la mitad de estos sinópticos, apenas. Léete esta: el Centro de Estadísticas Geológicas de Estados Unidos afirma que las reservas de litio hasta el momento halladas están en 11 países y ascienden a las 12 millones de toneladas en el mundo. En 2008, Argentina exportó 3.200 toneladas métricas a Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, China, Rusia, Japón y Holanda.

El Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, es uno de los yacimientos más grandes de litio. Está a cargo de la empresa norteamericana FMC Lithium Corp. y a causa del Tratado de Integración Minero Argentino-Chileno cuenta con una salida directa al Pacífico. De algún modo es el fracaso del sueño del Mercosur y más pragmático a un asunto que no puede esperar de los devaneos políticos de los países en cuestión. 

Es negocio, ahora. Mañana, también. Y lo que la corporación minera no dice pero sí hace: "sigan discutiendo la política del siglo XX, muchachos, nosotros estamos ocupados en producir más celulares para luego vendérselos, para que a través de ellos sigan discutiendo la política del siglo XX


Luego de 125 números de teléfonos encuentro al doctor que más sabe de litio en el país. Es salteño. Una verdadera eminencia. Por un golpe de azar consigo el número de su casa. Me atiende su mujer. Me informa que el Señor Litio, a quien ella llama más simplemente su esposo, está en un congreso académico en la ciudad de La Plata. Hablo con ella un rato largo. Le propongo lo siguiente: usted me da el celular de su marido, yo le escribo, no lo molesto, apenas voy a formularle una pregunta, por sí o por no, seré muy discreto, y cuando él regrese no será reprendida por este acto de confianza ciega. Hablamos de clima de Salta, del de Mendoza, de las contribuciones maravillosas de su marido, de lo genial que sería aprovechar el litio en Mendoza. Me da el celular. Siento que gané un set. Salgo de la redacción, un rato. Me voy a caminar. El periodismo es igual en invierno, primavera, verano, otoño. Un opio, pienso, mientras camino, un rato.

En ese rato recurro a una encumbrada directora del CEM (Consejo Empresario Mendocino). Ellos publicaron un informe muy riguroso sobre la situación de la minería aquí. Le escribo. Le pregunto por lo que ya saben. No responde ni clava visto. Pienso que ella ha cambiado el teléfono. Cuando regreso a la redacción suceden dos cosas, o tres: le escribo al Señor Litio un mensaje de texto, del modo más educado del que soy capaz en los últimos 3 años, recibo una respuesta de la directiva del CEM con más datos (y gráficos, que sumarían unos 273, a esta altura) y llega el Jefe de Redacción, Pablo Icardi. Le cuento, dice "aha" (eso es sumamente valorable en las redacciones, creanmé), y persisto en encontrar litio en Mendoza. Icardi, después del "aha", me manda un correo. Ahí descubro que aquí en Mendoza funciona una empresa que se encarga de "detectar" litio en Argentina. 

Le muestro a Icardi uno de los 273 gráficos, cruzado por la palabra "confidencial". Y veo que se excita. Hace un "aha" más prologado. Ese es un periodista, amigos. Cualquiera se daría cuenta. A mí, la verdad, el documento con la palabra "confidencial", me da más ganas de ir a tomarme una cerveza al sol y esperar, quizá, el apocalipsis.


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La preeminencia de los metales por sobre las rocas de aplicación implica modificaciones estructurales en la minería argentina: cambios en el patrón de localización de la actividad, el ingreso de nuevos agentes, la aplicación de tecnologías diferentes, requerimientos de capital diferenciados, productos de valor unitario variado y mercados de destino diversos, elementos que justifican el abordaje de la actividad minera en cadenas distintas.

El marco regulatorio ha sido fundamental en el desarrollo de la minería en los últimos años, con eje en dos normas: el Código de Minería, en materia de ordenamiento de las condiciones de acceso al recurso; y la Ley Nº 24.196 de Inversiones Mineras, que instaura un régimen impositivo especial para la actividad (incluida la estabilidad fiscal por 30 años).

En otro informe, nada confidencial, firmado por Pratt Gay, se asegura que "en 2015, la minería en su conjunto aportó el 6% de las exportaciones totales del país, donde el oro, el cobre y la plata tienen una participación casi excluyente, con el 91% del total de las exportaciones mineras". El ministro por entonces no sabía que terminaría siendo un ministro doble comando.

Luego de varias horas y algunos días siento un rechazo casi entendible por el litio. Pienso que es una fatalidad, en lo personal. No sólo no he conseguido inversor alguno, sino que además no sé todavía si existe tal mineral en Mendoza. Yo creo que sí, pero nadie sabe o nadie quiere decirlo (he contemplado la idea de ofrecerles un joint-venture, pero ni así he conseguido nada).

Se supone que soy periodista: tengo una teoría, tengo varias horas pérdidas en la teoría, he realizado sociales insospechados, he conocido a personas inimaginables, pero estoy abatido. Embolado, diría. El cálculo que hago me permite acrecentar el embole: en este tiempo empleado podría haber escrito, al menos, unas cuatro notas. Lo peor: sobre asuntos que sí que existen.

Así deambulo en la redacción, como un periodista embolado, cansado, derrotado en la evidencia de un mundo hostil y confuso. 

Llega el jefe de Pablo Icardi, Santiago Montiveros. Me mira las zapatillas. Creo que no le gusta el color. O sí le gusta, no se las pondría. Hacemos chistes, como siempre. Me dice que me deje de joder con el litio, que no existe en Mendoza. Y me muestra una nota suya, de hace varios años, en la que dice que Mendoza debería buscar.... ¡titanio! 


No es una joda, amigos: es la invencible realidad. Me manda la nota. La leo. Me dan ganas de gritarle: "Santi, queremos litio, no nos calienta el titanio". Me oye, mentalmente. Se ríe. Lanza un grito: "Runno, no hay litio en Mendoza. Y si hay, pago un asado". Yo le agrego, en mi precariedad sentimental: "Y si encuentro, lo pagas vos".

Guardo todo lo que había en mi escritorio. Me rajo de la redacción. Creo que hay materiales que deben ser madurados, filtrados por el tiempo, que buscan su oportunidad por ellos mismos. Hago un adiós personalizado con mis compañeros. Me despiden como si yo fuera a escribir el epitafio de la minera Barrick. Y hacen bromas sobre el litio, que si encuentro les avise, que ya están los inversores. 

Salgo de la redacción como un emprendedor venezolano chavista. Pienso que debería irme a Bolivia

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A la media hora estoy en la Feria del Libro. Presenta un libro allí un amigo muy querido, sanjuanino. Llego a la especie de auditorio. Silencio el celular, en tanto comienzo a oír sus explicaciones de cómo ha nacido este libro. Antes de dejarlo mudo entran dos mensajes al aparato maldito: la directiva del CEM me dice que está en una conferencia sobre "Diálogo Minero" (parece ya otra joda), y que ha consultado a todos allí, a los mejores, y que todos afirman lo mismo. "No hay litio en Mendoza"

El segundo mensaje es de un número desconocido, con una combinación de números que podría ser de Corea. No tardó en darme cuenta que el remitente es el Señor Litio: "Hola Mauricio. Estoy en un congreso ahora. En Mendoza no hay litio en salmueras, como en la Puna. Puede llegar a haber litio en rocas. O sea, en pegmatitas. Tiene allí un experto, que es el doctor Galliski. Abrazos".

Perdí el asado, amigos. Salvo que el doctor Galliski lea esta crónica y se apiade, absurdamente, de este buceador de litio como si fuera oro en el Lejano Oeste.

Técnicamente he perdido un asado, alguna clase de esperanza y varias horas de mi vida laboral.

Nunca fui bueno para los negocios.


Opiniones (6)
26 de septiembre de 2017 | 16:24
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26 de septiembre de 2017 | 16:24
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  1. Fallaste Mauricio, los geologos son los que saben de esto. Somos varios en Mendoza, tenemos muchas respuestas positivas... y aunque la sociedad no lo crea, nosotros observamos en paz las barbaridades cientificas que se hablan con total ignorancia sobre una actividad que le permite al mundo seguir adelante dia a dia: la mineria. Aparte, nosotros no buscamos minerales por el asado, lo hacemos por que es nuestra profesion. Saludos.
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  2. 1ro- El litio es el mejor remedio para la bipolaridad...sino preguntenle a...(llenen al politico que se imaginen) 2do- 3000m2 el complejo mas grande del mundo?...me parece que fallamos feo en eso 3ro- El litio no se usa para fabricar automotores sino las baterias que los mueven.. 4to- Muy buena la nota...lastima el resultado
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  3. Conta, el Lito es amigo mío y no entiende nada de baterías , y no es recomendable para el trastorno bipolar por que el Lito es Kirchnerista y nunca ayudo a la Kris y ademas no es ambientalista por que le gusta el minerio, especialmente si son gatos! Conclusion en Mendoza si hay Litos yo conozco a muchos!!!
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  4. El lito sirve para las baterías, es el futuro de los autos eléctricos junto con el cobre, es decir el cuidado del ambiente, También el lito es recomendable para el trastorno bipolar, sobre todo para los ambientalistas que disfrutan de los productos de la minería y la rechazan al mismo tiempo. Interesante la mente humana no?
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  5. Mauricio, es buena la nota como anécdota de cómo se lleva adelante una investigación periodística, pero si hubieras consultado a un geólogo economista de entrada, te hubieras ahorrado mucho tiempo y llamadas. Como decimos los geólogos de exploración, los elefantes se buscan en el país de los elefantes, no intentes en otro lugar. Igual, la información que has recopilado seguramente es de gran utilidad y de alguna forma abrió tu cabeza a este mundo minero. Saludos.
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  6. El valor periodístico es que no hay litio en Mendoza? o menos mal que Balter no fue gobernador entonces?
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