Bibliotecarios, contención más allá de los libros

Las bibliotecas populares cumplen funciones esenciales en lugares vulnerables o alejados de las grandes ciudades.

Este martes se conmemora el Día del Bibliotecario Nacional, en recuerdo de la primera biblioteca pública creada por la decisión que tomó la Primera Junta de Gobierno el 13 de septiembre de 1810. Desde entonces, las tareas de hombres y mujeres que interactúan periódicamente con cientos de libros a disposición de la sociedad fueron cambiando con el correr de las décadas, hasta llegar a convertirse en actores destacados de la comunidad que los rodea.

Si bien aún existe el perfil tradicional del bibliotecario, aquel que en nuestra niñez veíamos como el "guardián de los libros", hoy muchos de ellos ejercen funciones que exceden por mucho esta creencia infantil. A estos bibliotecarios podemos encontrarlos en las bibliotecas populares, creadas en comunidades de bajos recursos o pequeñas localidades con déficit de espacios comunitarios y que, al día de hoy, representan un lugar de actividades culturales, asistencia y contención, con el objetivo de ayudar a los vecinos para una mejor calidad de vida.

Fabiana Alcántara es una de esas activas bibliotecarias que luchan en pos de la comunidad. Desde hace más de 20 años colabora en la Biblioteca Popular Juventud en Acción, ubicada en el barrio San Martín y que funciona desde 1989, la cual brinda, además de un acercamiento de los vecinos con la literatura, la posibilidad de contar con un espacio de ayuda y contención, donde las personas encontrarán manos que los asistirán en todo lo posible, desde el cariño y la tenacidad.

Biblioteca popular lectura

Siendo actualmente la presidenta de la institución, Alcántara contó a MDZ que esta biblioteca popular "está constituida y formada por las necesidades que surgen en esa comunidad, y que este espacio responde, sea para cualquiera que lo necesite. Las bibliotecas, especialmente las populares, ya exceden la clásica función de custodiar textos, y hoy abarca todo tipo de actividades, desde el préstamo de un libro hasta tareas de extensión cultural, como teatro, cine, títeres, pintura, deportes. Es el centro cultural de la comunidad".

En ese sentido, manifestó lo que representa ser un bibliotecario en esas instituciones populares: "Se trata de estar ahí cuando ellos lo necesitan. Por un libro o un consejo, la comunidad sabe que nos encuentran en la biblioteca y que podemos ayudarlos, desde buscar la información para un trabajo práctico hasta orientarlos a cómo tienen que hacer algún trámite".

"El rol de bibliotecario dejó de ser solo el préstamo del libro y pasó a ser el que transmite toda la información, por eso su importancia en una biblioteca popular", enfatizó.

Alcántara recordó sus comienzos en este espacio del barrio capitalino: "En 1994, cuando cursaba la secundaria, empecé a colaborar en la biblioteca, porque mi mamá era la vicepresidenta de la institución y siempre estuvo vinculada en el ámbito de las bibliotecas populares. Dos años después la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares dispuso de unas becas para estudiar y capacitarse en bibliotecología. Como estaba en la biblioteca ad honorem (como todos), la comisión directiva me propuso, y gracias a ello me mantuve becada durante tres años". Su carrera como Bibliotecaria Nacional la cursó en la Escuela Superior de Bibliotecología Manuel Belgrano, de San Juan, una de las más prestigiosas del país.

Desde siempre, su participación activa en la B.P. Juventud en Acción le depara "una satisfacción personal muy grata", dado que "este tipo de actividades uno la lleva adentro", y comentó que uno de sus orgullos es que, por ejemplo, "empecé a ayudar a los chicos con sus tareas y hoy veo a sus hijos que visitan la biblioteca".

Biblioteca popular juventud en accion

Como suele suceder en otros espacios de asistencia social, Alcántara indicó que en las épocas de crisis "es cuando los vecinos más necesitan de la biblioteca" porque "saben que ahí tienen las herramientas y nosotros tratamos de conseguirlos con los recursos que tenemos. Por ejemplo, si no contamos con el libro que nos pide un chico, buscamos en alguna biblioteca popular amiga para que nos presten o examinamos la manera de adquirirlo" .

Incluso "en otras épocas hemos tenido un servicio de merienda para que los chicos puedan comer algo, o sino ofrecemos un refrigerio a quienes nos visitan. Es una red de contención", añadió.

Fabiana es consciente de lo que sucede en el San Martín y sus alrededores en materia de inseguridad, pero aclaró que "no toda la gente del barrio es conflictiva, y si bien hemos tenido chicos que después, lamentablemente, han delinquido, mientras estuvieron con nosotros se portaron excelentemente". Así, reflexionó que esa diferencia puede ocurrir porque "ha faltado la contención familiar". 

"Tratamos de ayudarlos a todos en la medida que podamos y, si es posible, cambiar el camino torcido de esos chicos con problemas", concluyó.


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