De Estados Unidos a Mendoza, investigando el Universo

Richard Lacy Branham trabaja desde hace más de 30 años en el CONICET, donde estudia las órbitas de cometas, asteroides y estrellas binarias.

La Astronomía es considerada, desde tiempos inmemoriales, como una de las ciencias más antiguas de la historia, debido principalmente a la fascinación y la intriga sobre el Universo por parte de todas las civilizaciones, incluso en la actualidad. Mendoza no es la excepción, ya que cuenta con varios referentes y cientos de profesionales abocados al estudio del cosmos. Uno de ellos es Richard Lacy Branham, que estudia diversos aspectos del amplio espectro universal y contribuye a enriquecer el conocimiento científico en la provincia.

Oriundo de Estados Unidos, este astrónomo de 73 años está radicado en nuestra provincia desde hace más de tres décadas, cuando aceptó una oferta laboral en el actual Centro Científico Tecnológico del CONICET Mendoza, donde todavía continúa con sus investigaciones. Sus tareas se orientan a tres especializaciones dentro de la Astronomía: el campo de órbitas de cometas, las órbitas de estrellas binarias y la cinemática estelar, que refiere al movimiento de las estrellas en las galaxias. En una entrevista con MDZ, Branham habló tanto de sus conocimientos astronómicos como de su extensa carrera profesional.

PHA y estrellas binarias  

Actualmente se calcula que existen alrededor de 3.000 objetos que podrían chocar contra la Tierra, denominados PHA (Potentially Hazardous Asteroid), como cometas, asteroides o bólidos. Ante ello "hay varios proyectos internacionales tratando de rastrear objetos que potencialmente podrían ser un peligro para nuestro planeta, por lo que si se descubre un objeto que, en el futuro, podría estar cerca de la Tierra, hay que realizar más observaciones y estudiar más detalladamente su órbita", explicó.

Richard Branhan Conicet 3

"Lo importante es detectar y estudiar los objetos grandes, porque si bien un asteroide de 50 metros no causará problemas, siempre que no caiga en una ciudad, los cuerpos más grandes que miden entre 1 y 2 kilómetros podría causar mucho daño", advirtió, aunque a su vez manifestó que "hasta el momento no hay ningún objeto muy grande que represente un peligro para nosotros". De hecho, recordó que la sonda espacial Osiris-Rex fue lanzada hace muy poco hacia el asteroide Bennu para tomar muestras y poder conocer algo más sobre ello.

Uno de los fenómenos astronómicos más 'usuales' dentro de los PHA son los bólidos. "Un bólido es un meteoro grande, que proviene de los cometas. Un cometa es como un helado granizado: es un cuerpo de hielo compuesto de agua y gases como metano y que contiene piedras. Cuando el cometa se acerca al Sol, el calentamiento causa que algunos de esos fragmentos se desprenden de su superficie, convirtiéndose en meteoros y meteoritos; la diferencia es que un meteoro entra a la atmósfera y se enciende totalmente, mientras que el meteorito es lo suficientemente grande como para llegar a la superficie". 

Esta clase de bólidos es lo que se ha visto en los últimos años en diversos lugares del planeta, como sucedió hace tres años en la ciudad rusa de Cheliábinsk, o lo que se vio hace unos días en San Luis, ya que, en este último caso, "no hay pruebas de que el objeto haya llegado a la superficie", agregó.

Otra de las especializaciones en la Astronomía de Branham es el estudio de las estrellas binarias que, según recordó Branham, componen el 50% de los sistemas estelares conocidos, e incluso se conocen hasta estrellas "trinarias", es decir, tres estrellas que orbitan juntas. Branham remarcó que si bien nuestro Sol es una estrella solitaria, tenemos un sistema estelar cerca de 'casa', Alfa Centauri: "Está compuesto por un sistema binario (Alfa Centauri A y Alfa Centauri B con un planeta) y una estrella algo aislada (Próxima Centauri), siendo esta última la más cercana al Sistema Solar, y que contiene otro planeta recientemente descubierto".

Ese planeta rocoso, denominado Próxima Centauri b y descubierto el 24 de agosto de este año, está ubicado en la zona de habitabilidad y podría albergar alguna forma de vida. "Gracias a que ese planeta está alejado del sistema Alfa Centauri A-B, evitará salir eyectado de su órbita", añadió.

Para sus investigaciones, Branham utiliza las bases de datos obtenidas desde diferentes centros astronómicos del mundo, incluyendo los ubicados en la Argentina, y realiza rastreos sistemáticos y análisis de esa información. En nuestro país, el estadounidense destacó la participación de la estación astronómica Carlos Cesco, situada en San Juan, que obtiene imagenes de los cuerpos cercanos a la Tierra.

Su carrera como científico

Branham nació hace 73 años en la ciudad de Baltimore, ubicada en el estado de Maryland, aunque pasó buena parte de su vida en la capital nacional Washington D.C. De hecho, fue en la Universidad de Georgetown de esa ciudad donde recibió su título de grado como Bachelor of Science (Licenciado en Ciencias), y luego pasó por la prestigiosa Universidad de Harvard para conseguir el Máster en Astronomía, y finalmente cursó el Doctorado en Filosofía en el no menos importante Instituto Tecnológico Case de Cleveland (hoy Universidad Case Western Reserve). 

Con un impresionante curriculum académico, Branham ingresó en 1978 como científico al Observatorio Naval en Washington (USNO). El primer gran desafío de su carrera llegó dos años después, cuando fue enviado a San Juan para trabajar en el entonces denominado Observatorio Austral Yale - Columbia (actual Carlos Cesco) que funcionaba desde los '60 por un convenio entre las universidades de Columbia y Yale y la UNCuyo (en 1974 pasó a manos de la Universidad Nacional de San Juan). En ese entonces conoció a su actual esposa argentina y tomó contacto afectuoso con la cultura cuyana.

Richard Branhan Conicet 2

Branham regresó a los Estados Unidos en 1972 y retomó sus tareas en el USNO. Pero su vida daría un cambio radical nueve años más tarde durante un paseo turístico por Mendoza: "En 1981 estaba de visita por acá con mi esposa y desde el Cricyt (antiguo nombre del CCT CONICET Mendoza) me ofrecieron trabajar allí porque se iba a instalar una computadora optimizada para cálculos científicos, y encontrar personas con experiencia en computación científica, o sea el uso de la computadora como herramienta para la investigación, en Mendoza no era común. Me resultó interesante y acepté".     

La imponente computadora VAX se instaló en 1982, durante la Guerra de Malvinas, y Branham permaneció como director del Centro de Cómputos hasta 1997, cuando se desprogramó la máquina por ser considerada como "vieja" y "costosa" para mantener. Luego pasó a liderar el grupo de Ciencias Exactas del Cricyt y, hasta hace muy pocos meses, el equipo de Geomática. "Actualmente estoy más como investigador solitario y abocado en mis trabajos personales", indicó.

El astrónomo manifestó estar contento con su rol en el CONICET, al que consideró como un "lugar agradable", debido al paisaje que lo rodea y la cercanía con su hogar. Llega al CCT todos los días muy temprano y opta por trabajar en horario corrido "porque no me gusta cortar la jornada". Al consultarle sobre su adaptación a la sociedad mendocina, Branham aseguró que no tuvo problemas, incluyendo el idioma español, que domina a la perfección.


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3 de Diciembre de 2016|02:05
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3 de Diciembre de 2016|02:05
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  1. Felicitaciones Richard, muy interesante e importante su labor.
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  2. un ejemplo para todos: para los investigadores, el camino a seguir para los jóvenes, un referente. para mí, un profesor que me marcó para siempre.
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