Los cinco mitos que no te dejan emprender un negocio propio

Te mostramos algunas barreras en forma de mitos que suelen ocupar los pensamientos de aquellas personas que les gustaría comenzar con un emprendimiento propio.

Vamos! Animate!

No te aconsejamos a que te tires a la pileta sin saber si hay o no agua. Pero tampoco queremos que te quedes pensando en esos eternos dilemas y dudas de si te va a ir bien o mal, ya que creemos que te frenan y no te dejan ni actuar ni pensar con claridad.

Va nuestro listado de mitos que suelen frenarte a la hora de pensar en emprender un negocio propio. Si se te ocurre alguno más, podés agregarlo en los comentarios.

1. Necesito tener una gran idea para comenzar un negocio. Error!!! Si contás con una gran idea, aprovechala. Si no, no te apenes; la mayoría de las empresas exitosas conocieron de entrada algunos fracasos y, es por esta aproximación al fracaso, que aprendieron y pudieron "modificar" su idea inicial y convertirla en grande! NO hay nada mejor que la experiencia para mejorar y pulir tu idea.

2. Sin dinero no puedo comenzar un emprendimiento. Podemos cansarnos de nombrar emprendimientos exitosos que comenzaron con préstamos de familiares o amigos. Hay quienes afirman incluso que la abundancia de dinero puede ser un problema más que una ayuda, ya que no se valoran las decisiones y se cometen grandes desperdicios económicos.

3. Soy incapaz de dirigir mi propia empresa. Las habilidades para llevar adelante tu propio negocio se pueden aprender y desarrollar, tal como se aprende un idioma por ejemplo. Los empresarios no nacen, se hacen.

4. Se necesita tener mucha suerte para ser exitoso en un negocio propio. Falso. No se trata de una cuestión de suerte. El éxito es la combinación entre oportunidad y competencia. Puedo detectar buenas oportunidades y desaprovecharlas por no ser competente. A la inversa, puedo ser muy competente y no saber detectar oportunidades. El éxito en los negocios viene cuando puedo detectar oportunidades en donde otros no lo hacen y, además, sé qué hacer con ellas.

5. Con mi primer negocio voy a enriquecerme. Ojalá sea así. La experiencia dice que en la mayoría de los casos, el enriquecimiento viene después de algunos intentos fallidos. Asimismo, si estás por emprender un negocio propio, la recomendación es que pienses más en cuán feliz te hace ese trabajo y menos en la compensación económica que vas a tener. Si hacés un trabajo con pasión, dedicación y esfuerzo, el éxito (en todos los sentidos, incluido el económico, viene solo). 

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15 de diciembre de 2017 | 07:32
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