Diseñadores de moda: un encuentro con mucha tela para cortar

Inauguramos un nuevo espacio dentro de Sociales: After Office. MDZ reunió, por primera vez, a cuatro destacados diseñadores locales. Las Negras fue el punto de encuentro de una charla que tuvo de todo: buenos vinos, ríquisimas tapas y muchas anécdotas, opiniones, sugerencias y chistes de los protagonistas.

La cita fue en Las Negras, el resto ubicado en Pasteur y Almirante Brown, de Godoy Cruz. La más puntual fue María Spina, que llegó con un look  formal de pantalón y saco negros, combinados con una camisa blanca. Luego fueron llegando uno a uno, Dalila
Tahan, Ariel Quintana y Tati Manriquez. Primera coincidencia de los cuatro, aparte de su profesión: todos eligieron algo negro para vestir. Dalila, informal y fiel a su estilo, usó jeans, sweater y campera negros y botas con flores bordadas. Ariel lució un sweater y zapatillas negros y jeans, y Tati - la más joven de los invitados - pantalón y abrigo negros y un sweater verde. El único ausente sin aviso fue Alejandro Ferraro.

Leandro Martínez, gerente de Las Negras recibió a los invitados con el trago del día a base de gancia, blue curaçao y un toque de frutilla.

A lo largo de la noche, los diseñadores compartieron una variedad de vinos y tapas, especialmente elaboradas para la ocasión.  Fondue de camembert y vegetales, empanadas de molleja, aros de cebolla y triángulos de mozzarella fritos, fue el  menú que disfrutaron. Y para terminar el cóctel, una variedad de postres y helados. La selección de vinos y espumantes que acompañó a los platos, fue un acierto de Martínez, quien también es sommelier. Los invitados degustaron un Aguijón de Abeja Torrontés, y dentro de los varietales tintos, un Cabernet Sauvignon de la bodega Mayol y un Malbec de la bodega Pulenta. Para el brindis, espumantes de Escorihuela Gascón.


El juego de las diferencias (y similitudes)

Además de elegir el color negro para los atuendos, hubo otras coincidencias entre los invitados.
Los cuatro fuman, y a medida que pasaba el tiempo y la charla se extendía entre copas de vino, los cigarrillos pasaron a ser “comunes” a todos. 

Todos confesaron su pasión por lo que hacen y al momento de preguntarles por la cantidad de horas que le dedican a su trabajo, se desató una "competencia" para ver cuál de todos pasaba más tiempo en sus ateliers. Y como las mujeres reparten su tiempo entre el trabajo y la familia, Ariel se coronó en el podio de los más trabajadores. Aseguró que cuando está produciendo sus desfiles, trabaja más de 13 horas por día - y como el recordado Neustadt, duerme 4 - . Sin embargo, todos admitieron que el suyo es “un oficio sacrificado y desgastante”.

Por otro lado, los cuatro diseñadores estuvieron de acuerdo en que sus estilos y sus modelos “no tienen nada que ver entre sí”.

Blancas y radiantes

Mientras Dalila (foto) acompaña a la iglesia a cada novia que viste para que luzca radiante, Ariel aseguró no acordarse si alguna vez lo hizo, y sentenció, “eso no va conmigo”.

“Las novias se apoyan en una”, dijo María y agregó, "el papel nuestro en ese momento tan importante para ellas, es fundamental". Tati diseña vestidos, sobre todo para novias, y ella asegura sentirse feliz porque es lo que más le gusta hacer.

Dalila, con una trayectoria de más de 20 años en la porfesión, ha vestido a más de 1.300 novias, y dijo acordarse de más de la mitad, lo cual no es poco.

Ariel ha llegado a tener 15 novias un mismo fin de semana y aclaró, "para vestir, no para mí". Y María llegó al máximo de 4, “y juré nunca más volver a repetirlo. Yo no la paso bien si me excedo”, dijo en referencia a la atención de muchas clientas a la vez.

La limpieza y cuidado de los vestidos para los casamientos, merece un párrafo aparte. Dalila muchas veces, después de las fiestas, les pide a las novias sus vestidos para exponerlos o pasarlos en algún desfile. “Hay novias que parece que en vez de a una fiesta, fueron a un campo de batalla”, dijo. Y afirmó que es dificilísimo sacarles las manchas.  María, más distendida, pensó, “¿Lo usaste? ¿Lo disfrutaste? Ese es el objetivo de un vestido de novia. Se usa una sola vez en la vida”.

Cuestión de peso

Aunque la regla general dicta que la mayoría de las mujeres adelgaza antes de su boda - cosa sabida si las hay por los diseñadores - a veces, se da el caso contrario…

Tati (foto) contó que una de las novias que vistió le confesó haber comido “como un animal”, engordó, y el vestido le cerró de casualidad. “Si se te descose, no es culpa mía”, le dijo. Y allá fue a casarse con un rollo que no estaba en los planes.

"Todos tenemos historias muy simpáticas al respecto", dijo Ariel y contó un caso parecido, pero con la madre de la novia. La mujer se deprimió porque su hija se casaba. La internaron y medicaron, lo que le produjo una inflamación grande. El diseñador fue hasta el hospital para hacerle una prueba , y tuvo que darle más tela.

El sello que los distingue

Cada uno aseguró tener fieles seguidoras de sus diseños y esto prueba que todos tienen un sello particular en sus creaciones que los distingue. Uno a la vez, dijo cuáles eran esas características que los hacen únicos. María Spina - que sólo se dedica a los vestidos de fiesta - dijo, “yo soy muy minimalista y despojada”. Ariel, fiel a la alta costura enfatizó, “yo soy un fanático de las terminaciones y del calce de la ropa”. Por su parte, Dalila dijo, “las telas que tengo yo no las tiene nadie” y Tati Manriquez también definió su estilo, “mis vestidos hasta se pueden poner al revés. Por dentro y por fuera tienen terminaciones perfectas”.

Sus preferidos dentro del mundo de la moda

Mientras María admira profundamente al diseñador italiano Roberto Cavalli, especialmente por sus cortes, y al argentino Gabriel Lage, el resto coincidió en que Valentino es un referente indiscutido de la moda mundial. Y en el ámbito nacional, Gino Bogani, recibió el reconocimiento de Tati y Ariel. "Es un modisto siempre vigente, no pierde actualidad", aseguraron. Dalila se inclinó por los diseños del reconocido Benito Fernández. Armani y Versace también fueron elogiados y los invitados comentaron algunos de sus diseños.

Honestidad brutal

Ariel (foto) confesó que pronto quiere “largar todo” y abrir un instituto de enseñanza para formar a futuros diseñadores.

Dalila - mucho más transgresora - a los gritos dijo que le encantaría en un futuro tener un cabaret, ¡con caño incluido! Pero antes se va a regalar un viaje para recorrer Europa. "Nunca he ido", expresó.

Tati dijo que cuando se levanta de mal humor, suspende todo y corre las citas en su agenda. “Por suerte este es un trabajo independiente. Yo me respeto”, afirmó. "Por ejemplo, disfruto trabajar por las noches cuando todos duermen".

María dijo que, a veces, no puede creer las conversaciones de otras mujeres cuando están en el probador. “No puede ser que yo esté escuchando esto, pienso. A veces me avergüenzo de mi género". 

Y todos concluyeron  en que a veces “hacen milagros”. Después de ver a las mujeres vistiendo  algunos de sus diseños, “no lo pueden creer” y se llenan de orgullo y satisfacción.

¿Cómo son las mendocinas a la hora de vestir?

“Se visten mucho por imitación”, dijo Dalila Tahan, quien resaltó entre sus pares por ser la más extrovertida y la que en todo momento,  tuvo un comentario para acotar. Y continuó, “¡Mendoza es tan particular! Es la provincia con el público más incierto del interior del país. Al respecto, Tati aseguró que la osadía es algo que les falta a las mendocinas, "y un poco más de vino", se rió.

"Las clientas llegan a tu atelier y te muestran la última revista y terminás haciéndole el modelito de hace tres años”, dijo María (foto), haciendo referencia al costado conservador y tradicional que tienen las mendocinas a la hora de pensar vestidos u otros atuendos para el día.

Ante la pregunta sobre quién era la mendocina más elegante, según su criterio, Ariel Quintana fue el único que arriesgó un nombre sin dudarlo: Lili Pulenta, fue la elegida. "Anda siempre de punta en blanco, ella es una de las más elegantes".  

Guía de la elegancia y el buen gusto

A lo largo de la extensa charla que se prolongó durante más de 4 horas, los protagonistas de la velada sugirieron algunos tips que en esta nota, se los dejamos a los lectores.

- El estilo y la personalidad, es lo que importa, aseguraron Dalila y Ariel, que se mostraron muy amigables durante toda la noche. Incluso, Dalila lo invitó a correr con su grupo de maratonistas.

- El diseño es una negociación y hay que tener onda mutua con la clienta, en palabras de Tati.

- La ropa tiene que acompañar tu estado de ánimo. Y para ejemplificar el concepto, María dijo,  "un leopardo en mí sería una cosa espantosa".

- El diseñador es un artista. Uno siempre da lo mejor y se supera a sí mismo. Es como que vos te reflejás en el vestido. Yo siempre me esmero y busco que la clienta se vaya feliz, agregó Tati.

- La alta costura es coser impecable, aunque sea sobre un cuerpo deforme. Hay que vestirse desde adentro hacia afuera, lograr el equilibrio: el vestido es una mitad, la dueña es la otra. No podés ponerte un zapato con un taco muy alto, si no sabés caminar. Podés ser muy fuerte llevando un jean y una remera, dijo Dalila.

- Y un consejo para las más gorditas: el corte imperio resiste cualquier cadera.

El día que los diseñadores se probaron los vestidos de sus colegas
 

Se les pidió a cada uno de los invitados que llevaran a la cita uno de sus modelos. La única que no llevó nada fue Dalila, pero también fue la única que accedió muy dispuesta a lucir los diseños de sus colegas.

"Esto va a dar que hablar", repitió Ariel cuando la diseñadora se probó su vestido: un stapless largo color durazno de satén de seda natural, de corte imperio, con corsetería interna, drapeado en el torso y con cola en la espalda.


Dos caballeros que se encontraban en la mesa contigua, estuvieron encantados con el improvisado desfile unipersonal que se desarrolló en el lugar.

Después llegó el turno de las creaciones de Tati. Un vestido corto azul, de gasa y muselina, con drapeado a la cadera y strass bordado a mano en el escote. Otro que calzó perfecto en el “lomo” de Dalila.

María se animó a posar con el vestido largo que llevó Tati. De fajón corseteado y drapeado en tres tonos de verdes.

Por último, Dalila se probó el vestido corto rojo de María. De terciopelo y gasa cristal, con aplicaciones de terciopelo negro, escote bote y entalle en la cintura, fue el vestido que más llamó la atención de la “modelo”.


A esta altura, los señores de la mesa de al lado -que ya habían terminado de cenar y hasta habían pagado su cuenta-, aplaudieron, se presentaron y deslizaron alguna que otra invitación para las damas.

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