Temporada baja, tiempo de descuento

En estos meses las tarifas son más económicas en pasajes y alojamientos, muchos destinos casi no tienen gente. Van todas las ventajas de viajar en esta época.

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En nuestro país, la temporada baja se extiende desde abril hasta junio y luego en septiembre y octubre, contraponiéndose a las vacaciones de invierno y los meses de verano cuando hay receso escolar y feria judicial. Quienes viajan solos, con amigos o en pareja sin hijos pueden inclinarse por las épocas que ofrecen precios más accesibles y tranquilidad, entre otros beneficios.

Te damos las ventajas de organizar un viaje en la temporada baja.

1) Precios más bajos. Por supuesto, las tarifas de los vuelos y alojamientos se encuentran en el primer lugar del listado de ventajas. Porque basta con buscar un aéreo o intentar reservar un hotel para fines o mediados de año para advertir que los precios son hasta un 30% más elevados. Si la agenda lo permite, viajar en temporada baja resulta bastante más económico. Y si es posible elegir ciertos días específicos de la semana, mejor aún. Por ejemplo, los pasajes aéreos para volar los viernes y sábados suelen ser más caros (tanto de ida como de vuelta), mientras que los domingos son los preferidos por la mayoría para volver de las vacaciones y retomar el lunes su trabajo o estudios.

Es por eso que se suele recomendar viajar los martes y miércoles, cuando el tráfico aéreo es menos intenso y los aeropuertos están más vacíos.

2) Más tiempo y menos gente. Durante la temporada baja, la mayoría de la gente está trabajando y los más chicos se encuentran en la escuela o la universidad. Por ese motivo, al llegar al destino elegido no será necesario perder tantas horas haciendo largas colas para comer o entrar a los museos, las iglesias y los principales monumentos.

3) Tours más tranquilos. Les habrá pasado más de una vez: contratan un tour con otras personas y algunos guías no explican en profundidad los sitios que estamos recorriendo. Esto se acentúa bastante en la temporada alta, cuando hay grandes contingentes en los distintos destinos: ante la necesidad de cumplir con el cronograma previsto y evitar retrasos en los recorridos, los guías nos hacen correr. Los que viajan en temporada baja van a notar que, al no encontrar tantos grupos de turistas y familias con niños, podrán caminar con más calma y tiempo para disfrutar en cada pueblo o ciudad. A su vez, la atención será más personalizada, tanto en los hoteles como en las excursiones.

4) Descuentos y atracciones gratis. Si ya tienen un plan armado de visitas, una vez que lleguen a destino, les conviene averiguar qué otros atractivos pueden conocer en los alrededores. Muchos de esos lugares son gratuitos y cuentan con actividades variadas para disfrutar. Para tener en cuenta: en las temporadas bajas, algunos museos ofrecen promociones especiales o accesos gratuitos en ciertos horarios y/o días de la semana.

Algunos lugares cierran los lunes para realizar tareas de mantenimiento, por lo que siempre se recomienda a los viajeros que se informen antes de comprar los aéreos y planificar qué se visitará cada día. En ese sentido, la desventaja de la temporada baja es que los horarios en los museos pueden ser más cortos y algunos atractivos pueden estar cerrados por obras.

Por último, si el destino elegido tiene épocas de lluvias o inviernos muy crudos, hay que prestar atención para no viajar en esas fechas.