Día del Padre: de San Martín a William Dood, una fecha controversial

A pesar de contar con una ley provincial de hace 30 años, los mendocinos seguimos saludando o recordando a nuestros padres todos los tercer domingos de junio.

Todos los años surge la misma campaña: promover que el 24 de agosto (que será pasado mañana) sea festejado el Día del Padre, en homenaje a uno de los máximos próceres latinoamericanos, José de San Martín, a causa del nacimiento de su única hija, Mercedes Tomasa, o Merceditas. Pocos saben que esta fecha ya había sido celebrada hace más de cincuenta años, pero por una especie de "imposición extranjera" se modificó hasta el actual tercer domingo de junio. Esta nueva "tradición" perdura incluso quebrantando una ley provincial sancionada hace 30 años, que apenas se cumple.

La necesidad de contar con un Día del Padre en Mendoza ya venía desde hace bastante tiempo. Luego de algunos intentos fallidos, en 1953 la profesora  Lucía Zuloaga de García Sada se presentó ante la Dirección General de Escuelas y solicitó que el 24 de agosto sea declarado como Día del Padre, argumentando que "cábele al padre, jefe indiscutido del hogar, generador de la vida en íntima unión con su esposa, marcar orientaciones, sostener, educar y ser guía y mentor del grupo familiar".

Gracias a un intenso activismo, que contó con un amplio respaldo de organizaciones civiles a nivel nacional, en 1956 se consiguió que el Consejo de Educación de la Nación, por Resolución 840/56 firmada el 22 de octubre de 1956, incluyera la celebración en el calendario escolar nacional del 24 de agosto como Día del Padre "por razones patrióticas", a partir del año siguiente. Debido a retrasos técnicos, la celebración tomó vigencia en 1958, ya en la presidencia del radical Arturo Frondizi.

Pero el entusiasmo duró pocos años. Mientras se afianzaba la celebración, en 1966 el presidente estadounidense Lyndon Johnson sancionó una proclamación en la cual declaraba al tercer domingo de junio como Día del Padre en su país, aunque ya se festejaba desde 1910 y con una oficialidad adquirida en 1924, a raíz de una propuesta de Sonora Smart Dodd, quien en 1909 había propuesto dedicar una jornada para los padres en la misma fecha que murió su padre, el veterano de guerra William Dodd.

La proclama fue sucesivamente adoptada por más de cincuenta países, entre ellos la Argentina, y gracias a una fuerte campaña promocionada por las empresas comerciales nacionales e internacionales, el tercer domingo de junio se afianzó como el único Día del Padre, relegando al olvido a la celebración en agosto. Incluso la efeméride del nacimiento de Merceditas quedó opacada por la proximidad de la fecha de muerte de San Martín, el 17 de agosto.

A pesar de ello, en una tierra tan vinculada a San Martín como Mendoza, el recuerdo no quedó tan en el olvido. Poco antes de recuperar la democracia, el interventor civil por la dictadura militar, el demócrata Bonifacio Cejuela, firmó el decreto 2119/82 que recuperó el 24 de agosto como Día del Padre para toda la provincia. Luego, ya con la vuelta de un gobierno democrático, en 1985 se sancionó la Ley 5131 que afianzó esta celebración.

Sin embargo, la fecha nunca pudo trascender del ámbito gubernamental o escolar, y los sucesivos intentos para que sea adoptada y la ley sea respetada por la sociedad mendocina no tuvieron efecto o alcanzaron un éxito limitado. A nivel nacional tampoco hubo suerte, y los proyectos presentados ante el Congreso nacional se acumularon en los archivos.

¿Basta con una simple campaña y un acto oficial? Evidentemente no. ¿Más información en las escuelas? Digamos que siempre se recuerda la fecha, pero no es muy tomada en cuenta por los chicos. Quizás un mayor compromiso de todos los sectores de la sociedad provincial (políticos, comerciales, educativos) para impulsar el 24 de agosto y la realización en simultáneo de numerosas actividades (igual que ocurre con el Día del Niño, o de la Madre) podrían surtir mejor efecto entre los mendocinos. Es una cuestión de voluntad.

Opiniones (1)
7 de Diciembre de 2016|15:24
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7 de Diciembre de 2016|15:24
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  1. El problema radica en que el Día del Niño se superpone al Día del Padre, pero se puede solucionar fácilmente trasladando el primero al 20 de noviembre que es cuando la Naciones Unidas proclama la Declaración de los Derechos del Niño. El 24 de agosto y el 20 de noviembre son fechas que están relacionadas entre sí, ya que, si se toma la segunda y se le suman 9 meses da como resultado la primera (aproximadamente), que es el tiempo de gestación de Mercedes. En la primavera de 1815 se produce una situación que relaciona ambas fechas en un intercambio de cartas dignos de ser analizadas para entender que el cambio es posible. El 21 de noviembre de 1815 el Cabildo de Mendoza le envía una carta a San Martín, y dice: "Cuando este Cabildo observa al pueblo conmovido por la forzosa y repentina separación de la señora esposa (Remedios) de VS (Vuestra Señoría, San Martín) no ha podido menos que tomar toda la parte que merece la moción. Ambos sexos piensan sobre el mérito de esta deliberación. Unos aseguran que a precaución de las invasiones del enemigo. Otros que temen la separación de VS del Gobierno y, los más, que esta medida nace de la escases del sueldo, que no alcanza a VS para alimentar a la familia. El Cabildo opina como los últimos, y cree un deber en razón del honor de este pueblo, y por el debido reconocimiento a los desvelos de VS que con su eficacia y talentos, a dado otro ser, otra opinión, y rango a esta provincia, arbitran medios que aseguren la decorosa subsistencia que justamente merece VS y su amable familia. El pueblo y este Ayuntamiento saben que VS habiendo donado medio sueldo al Estado, no puede subsistir, y que por este motivo procedió a la venta de un mueble en que se debía mirar (espejo) para poder conducir a su señora esposa sin abandonarla a la incómoda y dilatada ruta del tráfico de carretas. Este pueblo habría desmentido al aprecio que hace de VS y caído en la nota de incidir de ingrato a la faz de todos los pueblos, si VS no le dispensase la satisfacción de detener a su familia. Este pueblo debe a VS su rápido engrandecimiento, y sólo en manos de VS cuenta segura su existencia futura. Todo género de sacrificios se deben a VS y el despachar a su señora esposa involuntariamente, ya es temerario y sólo un pueblo oscuro y grosero podrá desentenderlo. Por último el pueblo pierde su tranquilidad, se persuade deshonrado; y en gran descubierto, sino se revoca la partida de la familia de VS en esta virtud, el Ayuntamiento interpone su respeto y su palabra, para que VS se digne suspender esa resolución bajo el concepto que se reserva los recursos para entregar el sueldo íntegro que por su graduación y empleo disfruta VS. Firman: José Clemente Benegas, Juan de Dios Correas, Manuel Lemo, Juan Francisco Delgado, Juan Jurado, José Cabero, Narciso Segura". El 22 de noviembre de 1815, San Martín le contesta al Cabildo de Mendoza, y dice: "Desde el momento de la pérdida de Chile me resolví a separarme de mi pequeña familia; así lo tenía resuelto el año pasado, pero la consideración de que este apreciable pueblo no se pusiese en expectativa, y se atribuyese a temor de venida de enemigos, suspendí mi resolución hasta el caso de que una fuerza respetable -como la del día- pudiese poner a cubierto aquellas sospechas. Estas según VS me dice han vuelto a renacer con la marcha de la misma, y esta consideración y la irresistible súplica de VS me la hace suspender por segunda vez. Mis necesidades están más que suficientemente atendidas con la mitad del sueldo que gozo, y así como mi pronta deferencia a la solicitud de VS es un comprobante del aprecio que me merece esa respetable corporación, así esta diferirá a la mía, de que se suspenda todo procedimiento en materia de aumento de mi sueldo, en la inteligencia que no será admitido por cuanto existe en la tierra. VS en su oficio de ayer compromete mi gratitud de un modo, que el sacrificio de mi misma vida sería escaso a su demostración; sírvase VS creer que mi reconocimiento en favor de esa representación, y su representado será tan eterno, como mi existencia". Este intercambio de cartas, en mi humilde opinión es lo más impactante que leí de los 74 años de vida de San Martín. Para entender ambos documentos, es necesario contextualizarlo en el suceso que lo produjo. A fines de 1815 y principios de 1816, por la falta de apoyo de las otras provincias, San Martín había diagramado un plan inverso al que todos conocemos de invadir Chile, en ese momento, San Martín había hecho correr la voz con sus espías en el vecino país (Astete, Alfajor, Quinto, El Español, El Americano, etc) que Mendoza estaba desguarnecida y era oportuno invadirla, en consecuencia debía enviar a Remedios a Buenos Aires por temor a represalias (recordemos que el Ejército Español en caso de invadir Mendoza, no venía a cazar pokemones, sino a asesinar mendocinos); el plan Sanmartiniano tenía su razón de ser debido a que el Ejército de Mendoza estaba preparado para repeler y salir victorioso de una invasión a nuestra Provincia, pero no estaba preparado para invadir Chile; según desliza San Martín en una carta a Tomás Godoy Cruz del 24 de febrero de 1816: "Nada particular de Chile, excepto la variación de plan del enemigo, el que se había propuesto atacarnos persuadido la salida de las tropas de ésta (Mendoza) para el Perú, como se había hecho entender, pero un maldito chileno se me pasó al enemigo y me trastornó el plan". Pero el hecho más importante de los dos primeros documentos no pasa por "la invasión a Mendoza o la invasión a Chile", es secundario; lo más importante es que si San Martín se hubiese separado de Remedios en ese noviembre de 1815, muy posiblemente no hubiese nacido Mercedes en Mendoza, es más, dependiendo del momento exacto de la gestación, existe la posiblilidad que Mercedes no hubiese nacido. Espero algún día que el Día del Padre festejemos a nuestros San Martín y no a Mr Dodd. Y como dice el dicho: "en la concepción nace la vida, en el nacimiento empiezas a vivir la vida". Saludos.-
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