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Están los apellidos de la gente, pero no funcionan en equipo

Tras su pobre empate ante Paraguay, la selección de Alfio Basile dejó más incertidumbre que certezas de cara al futuro de las eliminatorias. Tiene jugadores, pero no equipo.

Hubo actitud y audacia en el final del partido ante Paraguay, pero la senación final es que al equipo lo desplazaron las "estrellas" de Europa.

Y esto es así, una producción de individualidades que toma más protagonismo que el equipo es para inquietarse. Si esto pasa, es una luz amarilla que el entrenador debe decodificar.

Ayer se vio eso en el Monumental.
Estas son las calificaciones individuales del conjunto albiceleste:

Roberto Abbondanzieri: Jugó apenas doce minutos antes de retirarse por lesión, pero fue copartícipe del gol paraguayo junto a Gabriel Heinze. En la jugada del gol, el arquero del Getafe de España dudó entre quedarse salir y quedarse bajo el arco, y cuando salió lo hizo mal.

Javier Zanetti: El mismo Zanetti de siempre; corre, lleva la pelota de manera atropellada y generalmente termina chocando contra el defensor rival que sale a cortarle el camino. Improductivo.

Martín Demichelis: Lo más regular del equipo argentino a lo largo del partido. Anuló completamente a Cardozo ganándole tanto por arriba como por abajó y generalmente le entregó la pelota a un compañero.

Fabricio Coloccini: Realizó un trabajo correcto. Se le complicó un poco en el segundo tiempo, cuando Basile lo colocó como central izquierdo en lugar de Heinze. Tuvo la chance de marcar el segundo gol argentino, pero inexplicablemente cabeceó desviado.

Gabriel Heinze: Decididamente tuvo un partido para el olvido. Lo complicaron cada vez que lo atacaron por su sector y coronó su mala jornada anotando en contra el gol de Paraguay, aunque en esta jugada compartió culpas con Abbondanzieri.

Javier Mascherano: Otro de los puntos altos del seleccionado. Corrió, metió, trató de jugar siempre la pelota y en los peores momentos de Argentina fue uno de los pocos que no perdió la templanza. Lo único negativo para él fue que cosechó su segunda tarjeta amarilla, la cual le impedirá estar presente en el próximo choque frente a Perú.

Esteban Cambiasso: Intrascendente. Por momento uno se pregunta cuál es su función dentro de la cancha, porque no aporta en la marca cuando el equipo rival aprieta al seleccionado argentino y no desequilibra a la hora de atacar.

Angel Di María: Hasta el gol paraguayo, parecía que iba a tener su debut soñado en el seleccionado mayor. Durante ese lapso, con sus corridas por la izquierda se convirtió en una de las vías de llegada del seleccionado argentino, pero después del gol despareció y fue sustituido por Agüero al comienzo de la segunda parte.

Juan Román Riquelme: Otro que jugó un partido flojo. No fue el conductor que necesitó la Argentina en un encuentro complicado. Jugó relativamente bien los primeros 10 minutos y no volvió a aparecer hasta después del empate argentino. Sus mayores contribuciones fueron devolverle la pared a Messi en el gol de la igualdad y levantar un centro para Coloccini que el defensor desperdició cabeceando afuera.

Lionel Messi: No tuvo la mejor tarde, aunque puso su sello en el gol de Aguero. Intentó en todo momento desequilibrar con su velocidad, pero hasta la jugada del gol no había tenido resultados. Después del empate hubo 10 minutos en los cuales amagó con ser el Messi de siempre, pero finalmente se diluyó.

Carlos Tevez: Pintaba para figura del partido, ya que sus primeros 10 minutos fueron muy buenos. Al tirarse desde el centro hacia la derecha les creó muchos problemas a los defensores paraguayos, que no podían controlarlo. Sin embargo, después del gol de los visitantes, se dejó ganar por los nervios y fue correctamente expulsado por pisarle la rodilla al marcador de punta paraguayo Darío Verón.

Juan Pablo Carrizo: Aprobado. No lo exigieron mucho, pero a los 36 minutos del segundo capítulo frustró la victoria paraguaya al sacarle un cabezazo de gol a Nelson Haedo.

Daniel Díaz: Una correcta tarea. Defendió sin fisuras e intentó jugar la pelota, aunque a veces se equivocó y terminó dándosela a un adversario.

Sergio Agüero: Desequilibrante. No sólo por haber conseguido el gol del empate, sino también porque con su movilidad complicó a la última línea rival, que hasta el momento de su ingreso tenía una tarde más o menos tranquila. Pudo haber convertido el gol del triunfo, pero le pegó mal a la pelota y la envió por arriba del travesaño.


Fuente: Infobae.com
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