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Las promesas argentinas siguen en deuda

El seleccionado nacional sigue sin convencer. Si bien en el empate ante Paraguay pudo revertir su imagen en el segundo tiempo, el hincha argentino sigue esperando un juego colectivo a tono con el potencial futbolístico de las individualidades que posee el conjunto que dirige Alfio Basile.
Un 2-0 frente a Chile, un 3-0 ante la débil Bolivia, el agónico 1-1 frente a Ecuador y el 1-1 ante Paraguay no dejaron del todo satisfechos a los espectadores que sueñan con ver como local a ese equipo de fútbol y toque, que promete pero sigue sin cumplir las expectativas.

El despegue futbolístico como local de la selección argentina sigue en deuda, porque la mejoría que se produjo en el complemento sigue sin calmar el voraz apetito de la gente, que pretende un juego colectivo a tono con el potencial futbolístico de sus individualidades.

La reconciliación con el público tuvo hoy una tregua, porque al mal comienzo del primer tiempo, el equipo lo suplió con garra y actitud en el comlemento, con algunas combinaciones de buen juego, protagonizadas por el tridente "olímpico" conformado por Riquelme, Messi y Agüero.

Sin embargo, es muy poco para conformar a una hinchada que venía a ver el definitivo despegue de un equipo que tiene nombres como para brillar.

Las desinteligencias que surgen cuando debe jugar como local ya son una constante y se suman a las pocas llegadas que genera, las cuáles no son aprovechadas, tal vez porque falta ese delantero potente de área que la selección anda buscando desde que se retiró Gabriel Batistuta.

Argentina se paró mejor en el segundo tiempo y se repuso a varias adversidades como el 0-1 y la expulsión de Carlos Tevez, pero fue más que nada por ese coraje que es intrínseco al jugador argentino.

De a ratos se pudo ver el mejor repertorio como para enamorar al público, aunque fueron nada más que ciertos pasajes del encuentro.

La falta de concentración en el primer tiempo fue tan notoria como en los últimos partidos, aunque en el segundo la revirtió y se pareció a la formación que visitó a Brasil en Río de Janeiro.

Sin embargo, la deuda con la gente, de la que habló Basile en la conferencia de prensa previa a este partido, sigue latente y si quiere saldarla tendrá que prolongar el buen juego por más tiempo a lo largo de los 90 minutos.

Una versión de Messi similar a la del Barcelona, la aparición goleadora de Agüero y la asociación que tuvo de a ratos Román invitan a deducir que se está cerca de ese juego que todos quieren ver. En ese aspecto quedó una imagen rescatable que deberá consolidarse definitivamente en el próximo encuentro.

Sin embargo, el tiempo corre y cada partido es una promesa que se diluye, ya que Argentina no consigue tener buenas actuaciones como local.

Un 2-0 frente a Chile, con dos goles de tiro libre, un 3-0 ante la débil Bolivia, el agónico 1-1 frente a Ecuador y el 1-1 corajudo ante Paraguay no dejaron del todo satisfechos a esos exquisitos espectadores que sueñan con ver como local a ese equipo de fútbol y toque, que promete brillar de antemano y se apaga con el pitazo inicial del árbitro.
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6 de Diciembre de 2016|17:08
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