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Tres años sin Nicolino Locche

Nicolino Locche, uno de los símbolos máximos del boxeo en la Argentina, murió un miércoles 7 de septiembre de 2005 en Mendoza. Tenía 66 años. Fue un ídolo a partir de un estilo fantástico que le hizo ganar el seudónimo de Intocable. Mirá los videos.

No habrá ninguno igual, no habrá ninguno. Ninguno con su genio, con su don. Nicolino Locche tenía 66 años —había nacido el 2 de septiembre de 1939— y aquella noche, en su casa de Las Heras, Mendoza, su vida se apagó luego de una serie de dificultades que ya habían alterado fuertemente su salud en los últimos años. Fue una figura popular, un boxeador incomparable, alguien que se ganó el afecto masivo a partir de su talento y de la condición de campeón mundial que obtuvo con todo brillo en Japón, en 1968.

De esa manera Ángel Rosales, corresponsal de Diario Clarín en Mendoza, describía la partida de un grande del deporte mundial, que prosigue de la siguiente manera.

Murió uno de los más grandes boxeadores argentinos, un loco lindo, capaz de ganar una pelea sin pegar. Ese hijo de una familia humilde de inmigrantes italianos que habían llegado a la Argentina escapando de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Capaz de hacer delirar a todo un país al ritmo de su cintura. Construyó su historia desde muy chico, cuando después de pelearse en la calle con un pibe que lo molestaba —Pedro Postizi— se fue derecho al Mocoroa Boxing Club donde, aún sin saberlo, lo estaba esperando el maestro Francisco Paco Bermúdez.

Ya a los 9 años debutó como amateur. Pesaba apenas 37 kilos. Y empezó a beberse la vida de golpe. Cuenta la historia que cierta vez el equipo del Mocoroa fue a brindar una exhibición al interior de la provincia, a un pueblo donde no había luz eléctrica. El ring estaba iluminado con cuatro faroles a kerosene y el rival de Nicolino era un pibe bastante más grande. "Lo único que pensé fue: que éste no me pegue, pero cada vez que me encuentre en una esquina le voy a hacer apagar un farol", relató Locche. Y entre risas afirmó: "Me parece que aquella vez se acabaron los fósforos". Así en la vida como en el ring, rápido con sus fintas, pero aún más con la cabeza.

Sumó como aficionado 122 peleas, con apenas 5 derrotas. Y el 11 de diciembre de 1958 le ganó por nocaut en el segundo round a Luis García en su debut profesional. Fue campeón mendocino, argentino y sudamericano liviano. En el 66 saltó a welter junior y también conquistó las coronas nacional y continental.



Resistido al principio, terminó por conquistar al público del Luna Park, que agotaba las entradas en cada una de sus presentaciones. El fue el único capaz de llevar mujeres a una pelea, atraídas por un boxeador que impuso lo suyo sin instinto animal. Y llegó el día de su consagración definitiva, el 12 de diciembre de 1968. Tokio fue el escenario donde Paul Fuji nunca supo qué pasó. El Intocable lo enloqueció y le arrebató el título mundial.

Hizo cinco defensas exitosas y resignó la corona en Panamá, ante Alfonzo Frazier, el 10 de marzo de 1972. Intentó recuperarla un año después frente a Kid Pambelé, pero sin el trabajo en el gimnasio los trucos de su magia se volvieron previsibles. Hubo un par de intentos de regreso, pero la historia ya la había escrito.

En los últimos años su salud se resquebrajó. Recibió el cariño de la gente, que nunca olvidó su condición de símbolo. Murió Nicolino Locche. Su nombre está grabado para siempre en la historia del deporte argentino.

 

 

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