¿Por qué a los hombres no les viene?

La Doctora Lí nos deja un análisis del accionar masculino si a éstos los visitara una vez por mes la tía del campo. ¿Vos qué opinas?

 La Madre Naturaleza es sabia, y sabe por qué hace las cosas. Acá van 5 razones filosóficas (es decir, además de las biológicas) por las cuales los hombres no tienen "el asunto".

1. En una pareja, combinar 2 ciclos sería un caos
Imaginate lo que sería... una semana no puedo yo, una semana no podés vos. Se podría coger nada más 15-20 días en todo un mes, sin contar las otras razones por las cuales no se coge. Ni te cuento si alguno de los dos es irregular y le viene sin aviso... O los tipos que trabajan viajando y ven a su mujer cada 20 días. La falta de sexo no por elección, sino por razones naturales, serían causa de depresiones colectivas y suicidios en masa. Además que la tasa de natalidad disminuiría notablemente. Aunque... puede ser que entonces los tipos decidieran que no es asqueroso garchar con el asunto, y que hasta hubieran prostitutas que cobraran adicional por hacer "el especial con salsa".

2. Habría deserción laboral
Tienen que aceptar que son bastante llorones, y si tuvieran que comerse todos los meses 1 o 2 días con la sensación de haberse tragado una piñata o tener un pedo atravesado del tamaño de un zeppelin, además por supuesto de la presión baja, de las náuseas, o de las puntadas (según la mujer se pueden tener todos, algunos o ninguno de estos síntomas) y de más está hablar de la incomodidad natural de estar perdiendo sangre continuamente, a veces poco, a veces a baldazos... Se tomarían uno o dos días de licencia mensuales, que por supu estarían contemplados en el 14 bis, eso sumado a las derivadas de lesiones musculo-esqueléticas (resultado de querer ser Mascherano una vez a la semana), darían como resultado una importante deserción laboral, sumado a que las mujeres ya no tendríamos que hacernos las que no pasa nada y también nos tomaríamos uno o dos días...

3. Los lugares públicos serían irrespirables
Aunque no es la generalidad, hay tipos que son mugrientos a más no poder. Muchas veces en un banco, en un bondi, en un hospital, te querés matar con ciertos olorcillos, que no pueden llegar a compararse con el que despedirían si a esa semana sin bañarse ni cambiarse de ropa le agregamos los hermosos vahos que emite la sangre coagulada en contacto con el aire, que en un par de horas entra además en descomposición. Yo creo que los lugares públicos dejarían de existir, y los bondis serían sin techo como los de turismo. Y durante la adolescencia los pobres púberes directamente dormirían en el patio.

4. La historia hubiera sido diferente
Ni en pedo Colón se hubiera hecho a la mar con 50 tipos durante meses si hubiera tenido la menstruación cada 28 días. Las campañas de conquista romanas se hubieran convertido en reuniones en la playa con chocolate y masas finas, y baile hasta el amanecer. Todos los soldados de las Guerras por la Independencia Argentina serían Juana Azurduy, peleando a brazo partido aún con menstruación, con embarazos, con hijos pequeños. Enrique VIII nunca se hubiera peleado con la Iglesia Católica, ya que los hijos varones los podría haber tenido él mismo. Jesús no hubiera sabido a quién elegir como apóstol, ya que todos los Galileos tendrían olor a pescado.

5. El glamour no existiría
Los tipos en general son muy relajados con el tema de lo visual y lo estético, y si les importa un choto que se les vea la raya del orto cuando se agachan, que se les escape un eructo o que todos vean cómo se acomodan los huevos, con el tema del ciclo serían igual de impresentables; todos se acomodarían la toallita por encima del pantalón en la parada del micro, andarían manchados por ahí sin que se les mueva un pelo, se revisarían delante de todo el mundo y le avisarían a sus madres, esposas y amigas continuamente sobre el estado de su menstruación. "miamoooor dónde están las maxi-toallas que me chorrea el bife como loco" y otras mil frases más porque si hay algo para lo que son buenos y creativos es para apodar cosas. Todos los muebles del mundo estarían plastificados.

Cada vez que Andrés me visita, que se me pincha el tomate, que se suicida la cigüeña, que estoy con marea roja, que me llora la nena, como quieran decirlo; me deprime un poco el pensamiento vano y recurrente del "por qué a mí, por qué esto nos toca a nosotras". Me rebela la injusticia de que sí, es verdad, nos permite ser madres, dar vida a otro ser, el milagro blablabla, pero ¡PORQUÉ TAN SEGUIDO! ¿No nos podría venir cada 6 meses, por ejemplo? Total, para la cantidad de veces que una es madre... Pero es un pensamiento que felizmente, sólo dura unas horas cada mes. Y repaso mentalmente estas razones, suspiro y abro la heladera.

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21 de agosto de 2017 | 15:07
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