Borges y el tango, en cuatro charlas inéditas

A través de un ciclo de conferencias brindado en 1965, el escritor se zambulle en el fascinante mundo tanguero de la época "dorada" de Buenos Aires.

Jorge Luis Borges siempre tuvo un afecto especial por el tango. Durante su niñez y buena parte de su juventud, mantuvo una fluida dinámica con este género musical tan característico de Buenos Aires, haciendo que su pasión sea canalizada a través de sus obras e investigaciones, que tenían como objetivo entender un poco más de ese mundo poblado de personajes muy particulares y que representa una radiografía de la vida popular porteña de principios del siglo XX.

Muchos años después, más precisamente en octubre de 1965, Borges dictó una serie de conferencias sobre el tango, basándose en una breve investigación sobre el poeta Evaristo Carriego, que publicó en 1929. Perdido durante más de 30 años, ese ciclo de charlas fue redescubierto por el escritor español Bernardo Atxarga en 2002, al recibir unos casetes de las manos de su amigo José Manuel Goikoetxea, quien a su vez los había recibido de un viejo amigo, Manuel Román Rivas (fallecido en 2008). Tras comprobar a través de un artículo periodístico de la La Nación que Borges sí había dado unas conferencias sobre el tango, Atxarga se contactó con César Antonio Molina, de la Casa del Lector de Madrid, que envió los audios a María Kodama, la cual confirmó la autenticidad de los mismos.

El tango jorge luis borges

Finalmente este año se publicó El tango. Cuatro conferencias (Sudamericana), en la cual se reproducen fielmente las cuatro charlas inéditas que Borges brindó a una nutrida concurrencia durante cuatro lunes del mes de octubre de 1965 en un departamento ubicado en calle General Hornos al 82, del barrio porteño de Palermo. En estas disertaciones, el escritor esgrime sus conocimientos sobre el tango, desde sus orígenes hasta sus personajes, repasando letras de canciones y poesías dedicadas al género musical argentino por excelencia.

Así, el autor de El Aleph también se permite, fiel a su estilo, esgrimir sus teorías y polemizar con las concepciones preestablecidas sobre el tango. Por ejemplo, cuestiona el origen "africano" y "popular" del tango, situándolo en las "casas malas" del sur de Buenos Aires, es decir, los burdeles, durante la década de 1880, e incluso traza algunas analogías con las costumbres gauchescas del siglo XIX. Luego, manifestó, los "niños bien" que frecuentaban esos lugares fueron quienes llevaron el tango a Europa alrededor de 1910, donde la aceptación en la aristocracia y burguesía de ese continente, sobre todo parisina, alentó la proliferación del género en la Argentina.

Borges le dedicó unas palabras a Carlos Gardel, y quizás no del todo halagadoras, ya que lo responsabiliza por la transformación del tango hacia el dramatismo: "Gardel tomó la letra del tango y la convirtió en una breve escena dramática, una escena en la cual un hombre abandonado por una mujer, por ejemplo, se queja". Por eso rescata el tango "primitivo", más cercano a la milonga, más jactancioso y valeroso, que si bien transmutaba hacia la tristeza fue Gardel que le propinó el vuelco final.

De todos modos, el escritor no se limita a las controversias. Haciendo gala de sus conocimientos y una amplia bibliografía literaria, Borges comentaba sobre los personajes que abundan en las letras del tango, como el compadre, la mujer de "mala vida" y los "niños bien". También nos describe una Buenos Aires "popular" de principios del siglo pasado, con sus casas bajas, sus lugares de entretenimiento de dudosa moralidad y sus peleas callejeras, y además revive el lunfardo como fuente léxica del tango.

Gracias al minucioso trabajo de Martín Hadis, encargado de la transcripción de las conferencias y el armado del texto definitivo, podemos conocer a un Borges más comunicativo, que usaba un lenguaje sencillo pero eficaz para transmitir sus ideas al público de modo verbal. Incluso se dio la oportunidad de recitar poemas y cantar tangos. También es destacable las citas bibliográficas en los textos, muy útiles para quienes carecen de conocimientos sobre la literatura y la música tanguera de la época.

Con El tango. Cuatro conferencias, se rescata al Borges más cercano y más real, tal como el célebre escritor intentó materializar con estas charlas: redescubrir lo maravilloso que encierra el mundo del tango.

Nicolás Munilla

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7 de Diciembre de 2016|15:20
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