"Guerra de Plumas": el periodismo en la Independencia argentina

Tanto las imprentas como los periódicos de la época ejercieron un rol fundamental en las etapas revolucionarias del entonces joven país.

La imprenta y los periódicos cumplieron un rol fundamental en la revolución de la Independencia Argentina respecto de la formación del ciudadano, y un concepto que puede describir ese panorama es el de "Guerra de Plumas, ya que ambos términos iban de la mano en esa época", según señaló la historiadora Alejandra Pasino, docente de la Universidad de Buenos Aires.

"El mismo Manuel Belgrano pedía todo el tiempo que le enviaran proclamas para construir al ciudadano, porque lo importante no solo ocurría en el campo de batalla", explicó Pasino.

Así, a 200 años de una época donde no existía Internet ni información de todo el mundo al instante, y en la que las personas no contaban con dispositivos al alcance de la mano para informarse, algunas cuestiones pueden guardar cierta familiaridad con la actualidad.

Por ejemplo, en la prensa de esa época también existía una suerte de "plagio", mencionó la especialista. Ese plagio no se correspondía con el aspecto legal que hoy conocemos como "derecho de autor, sino más bien de apropiaciones de ciertos contenidos", aclaró.

Es decir que los discursos podían adaptarse porque el lenguaje de la revolución era similar en los diferentes lugares donde se llevaba a cabo.

Sin embargo, la multiplicidad de opciones que hoy existen para publicar desde un texto hasta una imagen, tanto en papel como en forma virtual, dista mucho del escenario independentista. Pero la cantidad no le resta importancia a la calidad, y en este sentido, tampoco a la única imprenta que existió en la ciudad de Buenos Aires desde 1810 a 1815, la Real Imprenta de Niños Expósitos, de donde salieron nada más ni nada menos que las proclamas, los bandos y, fundamentalmente, la Gaceta de Buenos Aires, de Mariano Moreno.

"Las primeras imprentas que hay en una parte del Virreinato del Río de la Plata son unas muy particulares que hacían los mismos jesuitas con maderas, que a diferencia de otras no llegan desde Europa", comentó la historiadora.

El virrey Vértiz fue quien compró la imprenta de Niños Expósitos, que instaló luego en un orfanato de la Ciudad de Buenos Aires. "Su principal función va a ser generar recursos para la institución", la cual se iba a poder beneficiar de sus ganancias, agregó Pasino.

De la imprenta de Niños Expósitos no solo salieron La Gaceta de Buenos Aires, sino también otros periódicos importantes como El Censor, de Vicente Pazos Silva, y el Correo de Comercio, de Manuel Belgrano.

"Lo que queda de esa máquina alrededor de la década del 20 fue enviado a Salta por el gobierno de Buenos Aires. En tanto que algunas partes de la maquinaria se fundieron para hacer balas", comentó la historiadora.

A partir de 1815 se multiplica el escenario de las letras con la aparición de imprentas nuevas. Cuando se establece el Estatuto Provisional, el mismo plantea la necesidad de que, por un lado, el Cabildo de Buenos Aires tenga su propia imprenta y su propio periódico, y la existencia también de una imprenta del Estado.

"Luego, el Estatuto va a permitir las imprentas particulares y ahí va a aparecer la imprenta de Gandarillas", refirió la historiadora. Además, en 1816 llegó la imprenta Del Sol a Buenos Aires, comprada directamente en Londres.

Respecto de la Banda Oriental, en 1806, en Montevideo (Uruguay), los ingleses van a establecer la primera imprenta volante. Desde allí sacaron el periódico La Estrella del Sur (The Southern Star) que se editaba en versión bilingüe. "La Estrella del Sur es un periódico que van a silenciar bastante en Buenos Aires, de hecho hasta se prohíbe leerlo", contó Pasino.

Pero luego, cuando los ingleses se retiraron del territorio, la imprenta de La Estrella del Sur fue desmontada y trasladada a Buenos Aires para integrar las máquinas de la Casa de los Niños Expósitos.

La historiadora remarcó que la imprenta era fundamental para la edición de periódicos, pero también señaló que eso iba unido a las distintas legislaciones sobre libertad de imprenta. "Hay que tener en cuenta que en todo este tipo de legislación de época aparece la cuestión de la responsabilidad, donde el impresor tiene parte", relató.

La mayoría de los periódicos en el momento de la Independencia eran políticos, mientras que los culturales surgieron en la época del '20. Uno de los nombres más comunes que llevaban las publicaciones de aquellos tiempos "era 'Gaceta' pero también aparecen con fuerza 'El Censor', que eran periódicos cuya función pasaba por cuestionar a la prensa oficial", explicó Pasino.

Otro tópico interesante respecto de los nombres en aquella época es el de las denominaciones "publicista" en lugar de "periodista": "El rol de los publicistas de la Revolución era central en las publicaciones ya que decidían qué publicar o qué iba a tapa", contó la historiadora. Así distinguió que en esa época "publicista" se refería a "periodista", ya que este último no era un término conocido. Aunque sí era frecuente el término "gacetero".

"Los periódicos fueron actores políticos importantes, y en cada una de sus páginas se formaba la opinión pública", concluyó la historiadora.

Por Melisa Avolio - Télam


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3 de Diciembre de 2016|02:04
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3 de Diciembre de 2016|02:04
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  1. La belleza del pensamiento escrito no está dado por la cantidad de palabras que contiene, sino por el sentimiento que genera al leerlo. Si el mensaje te saca una sonrisa, te hace brotar una lágrima, recordar una vivencia del pasado o soñar con un evento de cara al futuro, ese conjunto de frases y palabras ha cumplido su objetivo y ya no es parte del olvido. Nada vive por siempre, salvo lo que escribes... eso nunca muere. Volviendo el tiempo atrás.. la primera imprenta que llega a Mendoza es solicitada por el gobenador cuyano José Francisco de San Martín en la primavera de 1816, atendiendo a su pedido el Gobierno Nacional le contesta: "Con la pólvora que saldrá dentro de 8 días irá también la imprenta que ahora me indica le sería necesaria, limitandola solo al servicio del Ejército para sus proclamas, partes, boletínes y no para uno de los Doctores (que no la toquen los políticos). Carta de Juan Martín de Pueyrredón a San Martín, Buenos Aires 16/11/1816" (1). Luego en otro oficio las autoridades nacionales informan que: "Se hallan listos y expedida la orden conveniente para que en el primer convoy que se dirija a ese destino se remitan a entregar en él a la orden de VE (Vuestra Excelencia), una prensa chica con todos sus útiles: 800 libras de letra en 4 cajones, 50 resmas de papel, 2 cajas de composición y un barrilito de tinta. Oficio de Juan Florencio Terrada (Ministro de Guerra) a San Martín, Buenos Aires 26/11/1816" (1). Una vez llegado el convoy a Buenos Aires, conformado por los mendocinos Juan de Dios Miguez, Toribio Barrionuevo, Bentura Videla, le son enviados a San Martín, municiones, pólvora y pertrechos de guerra, como así también, se le notifica que: "En carreta de Juan de Dios Miguez, remito a VE, de orden del Supremo Gobierno, una imprenta compuesta de los útiles que contiene la nota adjunta, remitida por la Comisión General de Guerra de Buenos Aires: 1 prensa y 2 cajas de composición en 1 cajón, 800 libras de letras en 4 cajones, 50 resmas de papel en 3 cajones y Tinta en un barril; el inventario enviado es firmado por Victorino Fuentes el 9/12/1816 y se pasó esta relación al Comandante General de Artillería en Mendoza el 21/12/1816" (1). Al año siguiente, el 20 de enero, el gobernador interino Toribio de Luzuriga emitía un oficio al capitán general San Martín en el que informaba que: "Los cinco sujetos de que me trata VE en papel de hoy, destinados al manejo de la imprenta, caminarán en pos del Ejército (de los Andes) y al tiempo que VE se sirva prevenir" (1). Aquella primera imprenta sería testigo de una de las hazañas por la libertad más grandes en la historia de la humanidad, ya que cruzaría la cordillera de los Andes por el boquete de los Patos y es posible que haya ido en alguno de los siguientes grupos: 1) 20 de enero con Rudecindo Alvarado o 2) 21 de enero con Pedro Conde o 3) 22 de enero con Ambrosio Cramer o 4) 22 de enero con Mariano Necochea o 5) 22 de enero con Bernardo Ohiggins o 6) 23 de enero con Matías Zapiola o 7) 24 de enero con José de San Martín o 8) 25 de enero con Juan Eugenio Martínez. Aunque sin poder probarlo en forma documental, me inclinaría a afirmar que San Martín, muy celoso y obsesivo del cuidado de la tecnología, sería quien la llevara junto a sus libros de Thomas Payne e instrumentos de medición: Nivel, Pantógrafo y Sextante. La imprenta del Ejército de los Andes, sería testigo privilegiada, aquel 12 de febrero de 1817, de la batalla en los Llanos de la Estancia de Chacabuco, en la que las tropas patriotas vencieron a las tropas realistas, y sería la encargada de transcribir y describir aquella gesta en la que Chile recuperaría su libertad, perdida en octubre de 1814 en el Desastre de Rancagua; obligando al pueblo chileno a huir en forma masiva a la provincia de Mendoza, en donde fueron alimentados, alojados y protegidos por el solidario pueblo mendocinos, a riesgo de sus propias vidas y a riesgo de una contra invasión realista desde Chile. Y como decía San Martín: Seamos libres... que lo demás no importa nada o como decía Belgrano: la vida es nada... si la libertad se pierde. El día que los argentinos entendamos estas frases, somos potencia. (1) Fuentes consultadas: Documentos para la Historia del Libertador General San Martín. Saludos.-
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