Personajes detestables de esta época invernal

El Ingeniero Conep nos deja la descripción de esas personas que nos cruzamos a diario en esta fría época.

 Si, si, ya lo sé. Todavía no estamos en invierno. Y eso me preocupa mucho. No por los millones de grados bajo cero que deberemos enfrentar más adelante, sino que toda esta gente que me tiene los huevos congelados al plato congelado, voy a tener que seguir fumándomela congeladamente.

Están en todos lados: supermercado, escuela, negocio, cine, etc. Estás tranquilo, urgándote el bulto desde adentro del bolsillo del pantalón y cuando menos lo esperás ahí está un detestable, odioso, insoportable típico personaje que nos topamos en estos gélidos días.

Abrigo nivel Dios

La temperatura no supera los 10°C, lo entendemos. Vos tenés frío, ella tiene frío, yo tengo frío. Ahora, el que seguramente no tiene frío es ese que se pone camiseta doble piel, remera mangas cortas de los Stones para no perder lo grunch que tiene, una camisa, un chaleco, un pólar, una campera estilo Lázaro Baéz de esas infladitas. Y debajo: doble calzoncillo, doble media, doble pantalón. A esta altura, el personaje en cuestión tiene menos movilidad que esos muñecos plásticos del hombre araña que te venden en la calle General Paz por 20$. No molestaría a nadie si se quedara en su casa pero no, el tipo te sale así, llevándose por delante cual materia física exista en su camino, golpeando a quién pasa por su lado, empujándote en el bondi cuando tiene la maravillosa idea de ir hasta el fondo justo en el momento que está hasta el culo. Y él ni enterado debido a que tanta ropa encima le impide sentir cualquier tipo de contacto que realice en su camino.

¿Baño polaco? ¡En la primavera papá!

Quienes me conocen saben que si algo me molesta es tener que interactuar con gente. Imagínense si a eso le agregamos que esa gente (mujer u hombre) es de los que su último baño con ganas y furia fue cuando hicieron 3 días seguidos de sol. ¿Acaso creen que el desodorante tapa la baranda a cebo de la piel? ¿Tan solos están que nadie le dice que su pelo tiene más grasa que playlist en spotify de la princesita? Ellos como si nada, siguen de acá para allá, emanando una especie de nuevo olor que surge de la mezcla del AXE más barato que casi siempre es el de chocolate, perfume de supermercado y colonia Segovia.

Los 3 semanas de gimnasio

En este caso en particular me refiero a hombres (o proyecto “de”) que decidieron empezar el gimnasio hace menos de un mes y ya se sienten fortachones como nadie. Ni hablar si a eso le sumamos Crosfit, bicicleta y trote por la ciclovía. Salís de tu casa más abrigado que Magui Simspons en el especial de Navidad y te los cruzás a estos, de remerita mangas cortas, pantalón corto y zapatillas sin medias, trabándose por la vida (y por el frío). Se puede llegar a percibir en su cuello las venas que se me marcan debido a la fuerza internan que ejercen por la metralleta de pingüinos que reciben por todos los flancos.

Las liposuccionadas en temporada baja

Acá me refiero a las mujeres, esas que te salen un fin de semana al boliche con la misma ropa que lo hicieron en enero: falditas cortas, topcitos escotados y sandalias más caras que boleta de gas. ¿Y todo porqué? Porque engancharon un descuento por temporada baja en la clínica del Doctor Nick Riviera, y cómo no demostrar lo flaca que están a pesar de comer chocolate, consumir alcohol y masticar hipotermia.

Quejosos de la vida

A estos no hay poronga térmica que les venga bien. Hace poco más de un mes los veías quejándose del calor, de las altas temperaturas y del porqué cada vez nos estábamos acercando cada vez más al sol. Ahora cambiaron el chip y son los que te twittean, facebookean e instagramean su odio frente al frío. Bué, frio es un decir. Frío, humedad, viento, otoño, hojas de árboles en otoño empastadas por la humedad, el frío y el viento, y claro, Macri.

Utopía virósica

Si de algo no se salva nadie es de comer alimentos recalentados, atajar con la ropa una tostada con dulce de leche del lado untado y de agarrarse algún bicho en estos días. Estamos viviendo en el paraíso bichero (ojo, no hablo que La Guanaca esté abierto 24/7) en donde al más mínimo descuido una colonia de microbios toman posesión de tus pulmones, garganta, tráquea, nariz y boca haciendo que te sientas peor que jugador haitiano en pleno partido contra Brasil.

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12 de diciembre de 2017 | 07:30
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