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El fútbol argentino sigue mirando a las divisiones inferiores

Los ejemplos de Lanús, Banfield y hasta el propio Boca, demuestran que mirando hacia adentro es posible subirse al podio y sanear el panorama de sus arcas. En la competencia local sobresalen más los que se arman de abajo que los que compran indiscriminadamente.

Las necesidades económicas de los clubes y las crisis financieras obligan a sus dirigentes a agudizar el ingenio, producir para vender y generar recursos desde las divisiones inferiores, algo que cada día se pone más claramente de manifiesto en el fútbol argentino.

Por eso hoy sobresalen en la competencia local más los que se arman de abajo que los que compran indiscriminadamente y después terminan pagando los platos rotos en sus arcas.

Los que compran y no pueden recoger frutos de la cosecha de inferiores son, curiosamente, algunos clubes que siempre se caracterizaron por lo contrario.

River, Independiente, San Lorenzo, se la pasaron comprando en los últimos tiempos, pero en este Apertura no empezaron con buen pie, y más allá de que los "millonarios" vienen de ganar el Clausura, la eliminación de la Copa Libertadores a manos del "Ciclón" le terminó barnizando el primer semestre del año con la tintura del fracaso.

Lo mismo les cabe a los otros dos grandes mencionados, que amenazan con subirse al podio pero después no se acercan ni para correr la final.

En el mismo camino se enrolan, por ejemplo, los dos grandes de Rosario, Central y Newell's, que en las respectivas épocas de José Aurelio Pascuttini y Jorge Bernardo Griffa sacaban productos de inferiores de primera calidad, que eran utilizados como materia prima de alto nivel en el seleccionado argentino y luego exportados a los mejores clubes europeos.

Y hasta Argentinos Juniors, que tenía una cantera inagotable de talentos, ahora se arregla con la sapiencia de su técnico, Néstor Gorosito, y jugadores con hambre provenientes del ascenso (Juan Mercier, Gabriel Hauche, Gabriel Peñalba, Sebastián Torrico) para hacer dignas performances en el Apertura y la Copa Sudamericana.

Es que los recursos no abundan y los que traen jugadores, especialmente los grandes, lo hacen en condiciones leoninas (Andrés D'alessandro y Diego Placente apenas estuvieron seis meses en San Lorenzo) o le venden a la gente que importan productos de primera calidad desde el exterior cuando en realidad reciben material de descarte.

Así las cosas, el futuro parece apuntar directamente a los que miran hacia las inferiores. Como cantaba Facundo Cabral: "vuela bajo, porque abajo, está la verdad. Eso es algo, que los hombres, no aprenden jamás".

Sin embargo, parece que no todos los hombres hacen oídos sordos a esa prédica. Por lo menos los que dirigen Boca Juniors, Lanús, Banfield y Vélez Sarsfield, miran hacia bajo.

Lo de los boquenses empezó a darse a partir de la gestión de Mauricio Macri, que había anticipado un sueño: "contar con nueve de los once jugadores del equipo con origen en las inferiores del club".

No serán nueve quizás los que estén ahora reemplazando a Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Rodrigo Palacio, pero son varios y funcionan para que Boca haya ganado la Recopa Sudamericana ante Arsenal (primer trofeo en la era Carlos Ischia) y haga punta en el Apertura con un partido menos jugado.

Lanús, por su parte, logró con la base de los pibes el primer campeonato de su historia, vende a Europa estos productos para robustecer su equilibrada economía (Lautaro Acosta, Agustín Pellettieri, Sebastián Leto, Rodrigo Archubi) y sigue dando pelea en el plano local, con el entrenador más joven del fútbol argentino (Luis Zubeldía, de la cantera del club, 27 años).

Por el mismo camino transita desde hace varios años Banfield, con la mano sabia de Silvio Marzolini a cargo de las inferiores en su totalidad.

El "Taladro" vendió mucho y bien (Rodrigo Palacio, Daniel Bilos, Renato Civelli, Darío Cvitanich, Jesús Dátolo, Gabriel Paletta), produjo buenas campañas y ahora respalda las compras "de buen pie" con frutos genuinos del predio de Luis Guillón como el ya experimentado arquero Christian Lucchetti, Luciano Civelli, Jerónimo Barrales, Emanuel Pío y compañía.

Y Vélez es otro referente del culto a los de abajo desde la contratación del entrenador Hugo Tocalli, emblemático revitalizador del fútbol juvenil argentino de la mano de José
Pekerman.

Como cualquier comienzo, los de Liniers parecieron empezar a encontrarle la vuelta recién en esta cuarta jornada frente a Godoy Cruz, en Mendoza, pero el camino es el indicado, con hijos que volvieron al hogar como Fabián Cubero, Leandro Somoza y Juan Manuel Martínez, que se encontraron con otros "recién nacidos" en primera como Jonathan Cristaldo, Darío Ocampo y Gastón Díaz.

Seguramente de estos, de los que aprendan a nutrirse de la industria nacional, será el futuro venturoso. Los otros, los importadores permanentes, no parecen destinados a un porvenir muy prolífico. De hecho, sus presentes ya no lo son.
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10 de Diciembre de 2016|07:56
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