Los tres lados del medio argentino son retráctiles

El Tata Martino analizó cómo se mueven los tres mediocampistas de la Selección según las circunstancias del juego.

El triángulo que propone Gerardo Martino en la mitad de la cancha constituye la única linea retráctil del seleccionado argentino que está compitiendo en esta Copa América Centenario de los Estados Unidos, ya que se adapta a las circunstancias, siendo más o menos ofensivo en función del rival de turno.

"Puede ser un 4-2-1-3, pero cuando digo como se para el equipo siempre refiero un 4-3-3, porque el triángulo del medio siempre será un triángulo, algunas veces con la punta hacia bajo y otras hacia arriba", confió Martino a la hora de analizar el parado de su equipo.

Y este ejemplo tuvo su correlato con lo observado en cada uno de los dos partidos jugados hasta ahora por Argentina en el grupo D, el primero contra Chile y el siguiente ante Panamá.

Claro que en este caso hubo más facilidades para colocar el triángulo con la punta hacia bajo porque no estuvo, paradójicamente, Lucas Biglia, que por naturaleza futbolistica tiene más tendencia al equilibrio que a desdoblarse en función ofensiva.

En su lugar actuó Augusto Fernández, más acostumbrado a mandarse por el carril derecho rumbo al área rival, como lo hacía en Vélez Sarsfield, anteriormente en River Plate y posteriormente en el Celta de Vigo, con un 'compadre' del 'Tata' como Eduardo Berizzo.

Claro que en los últimos tiempos Fernández viene jugando más "de Biglia" en Atlético Madrid, siendo "un cinco bajo" como el mismo se autodefinió, una función que Diego Simeone le inculcó tanto que ya le corre por las venas, al punto que necesitó la "transfusión" del primer tiempo contra Panamá para volver a ser aquel volante que pisaba con asiduidad el área rival, algo que recuperó recién en la segunda etapa de ese juego.

De esa manera Javier Mascherano se constituyó en la punta hacia abajo mientras que Fernández jugó más abierto por derecha y Ever Banega por izquierda,dejando al hombre de Barcelona como el único cinco del equipo.

En cambio ante los chilenos la punta del triángulo fue Ever Banega, mientras que Fernández y Javier Mascherano constituyeron la base, en un planteo que propuso mayor sostén defensivo en función de lograr una recuperación más rápida en zona de medios, donde la posterior contra argentina lastima con la velocidad de los delanteros. Así llegaron los dos goles de Ángel Di María y el propio Banega.

La "idea no cambia", según refiere Martino, pero es elástica a las circunstancias, sencillamente por un hecho que el propio técnico reconoció en las últimas horas: "La presión alta de nuestro equipo no es buena". Y esto dicho sin someter a examen en ningún caso a los tres de arriba, porque Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Angel Di María tienen una función específica que es atacar. Y después, cuando pueden, dan una mano en la primera defensa. Porque en definitiva nada es tan estructurado en el fútbol. Solamente sus ideologías.


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1 de Octubre de 2016|05:36
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1 de Octubre de 2016|05:36
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