La Selección está sola en Estados Unidos

La delegación argentina en la Copa América no está acompañada por dirigentes de peso de la AFA. Sólo Crespi y Blanco están con el plantel.

La selección argentina que busca la consagración en la Copa América Centenario está sin acompañamiento dirigencial en los Estados Unidos y cuenta con las solitarias presencias de un directivo como el "boquense" Juan Carlos Crespi, carente de responsabilidades, y Víctor Blanco, quien en los papeles se presenta como titular de la Comisión de Selecciones pero viajó después de su renuncia al Comité Ejecutivo de AFA.

En tanto, el presidente de AFA, Luis Segura, y el vice Claudio "Chiqui" Tapia, este último el único referente dirigencial al que toman en cuenta y reconocen tanto el plantel como el cuerpo técnico "porque en Buenos Aires siempre estuvo en el día a día", viajaron de regreso a para resolver las internas que hoy carcomen con intensidad la estructura del fútbol argentino.

A diferencia de otros tiempos en los que Julio Grondona hacía viajar por el mundo a nutridas delegaciones de dirigentes, algunos hasta con sus familias, ante cada compromiso de la selección nacional, ahora el manejo es totalmente distinto, ya que apenas dos acompañan al equipo en su derrotero estadounidense.

Claro que hasta eso es figurativo, porque los que están allí no ejercen verdaderas funciones directivas, y al explicar caso por caso resulta más sencillo entender porqué este grupo de futbolistas y cuerpo técnico se encuentra tan aislado y decidió blindarse ante lo que puede "hacerle mal", que es justamente lo que debería "hacerle bien", vale decir un grupo de dirigentes que se ponga al frente de la delegación para solucionarle cualquier problema que surja en lo extrafutbolístico.

Crespi está junto al seleccionado en carácter de invitado, porque el grupo lo quiere, ya que por su carácter desenfadado se ganó el afecto de los jugadores y del propio Gerardo Martino, pero tiene un problema: hace seis meses fue desplazado de sus funciones como responsable de la Comisión de Selecciones y por lo tanto aquí no cuenta con la autoridad suficiente como para tomar decisiones importantes.

Blanco fue quien reemplazó a Crespi en ese cargo y "al principio empezó a venir por el predio de Ezeiza, pero después desapareció. Y ahora resulta que renunció en la AFA y lo primero que hizo fue viajar para acá. No se entiende", reflexionó un miembro de la delegación para tratar de comprender este gran desatino que en algún momento hasta puso en riesgo la participación argentina en esta Copa América, cuando desde Buenos Aires se sugirió que retornara sin competir para satisfacer la revancha de uno de los grupos en pugna.

Crespi es el que acompaña al seleccionado a todos los entrenamientos. Solo él, vestido con ropa de similar a la de los futbolistas, y saluda sonriente desde las tribunas donde se instala para observar las prácticas a los periodistas.

Blanco, de 70 años, español de nacimiento, está en Estados Unidos acompañado por su esposa, no se hace ver por los entrenamientos y no tiene contacto con el cuerpo técnico ni con los jugadores, que también comulgan con lo manifestado por ese integrante de la delegación respecto de su presencia aquí.

Cómo será la cuestión que hasta el propio Martino no pasaba de un "hola y chau" cuando estaba Segura en Santa Clara, así que no es difícil imaginarse que tipo de diálogo puede mantener ahora con Blanco: ninguno.

Lo de Crespi es distinto, porque hay bromas, buena onda, pero a la hora de decir "aquí estoy yo", está inhibido de hacerlo, por cuestiones formales y protocolares.

Por eso la selección argentina está sola en esta "patriada deportiva" que parece conducirla, por fin, al título tan deseado, sobre todo ahora que aparentemente se le abrió el cuadro tras la eliminación sorpresiva de Uruguay, que se encaminaba a convertirse en el rival de cuartos final.

Y si la meta finalmente se alcanza; si este grupo de futbolistas a los que se les escaparon "por un pelito" el Mundial de Brasil 2014 y la Copa América de Chile 2015, finalmente puede coronar en los Estados Unidos, será doble mérito del plantel y su cuerpo técnico, pero como nunca, solamente de ellos, Y ningún dirigente se podrá subir al carro de la victoria, porque no habrá espacio para ellos.


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3 de Diciembre de 2016|03:23
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3 de Diciembre de 2016|03:23
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