Copa América: Brasil lucha contra la indiferencia

La presentación del pentacampeón del mundo no despierta el interés de otros momentos. Además, debutó sin triunfo y sin su máxima figura.

Brasil, "jogo bonito", alegría, entusiasmo entre la hinchada global. La correlación, vigente durante décadas, parece ser ya cosa de un pasado al que le cuesta encontrar eco en el presente de una "Canarinha" que está lejos de despertar las pasiones que acostumbraba.

En su debut el pasado sábado en la Copa América Centenario de Estados Unidos, la otrora admirada Brasil abandonó el estadio Rose Bowl de Pasadena pitada por una afición descontenta con algo más que el empate 0-0 que los dirigidos por Carlos Dunga firmaron ante Ecuador.

Sin su estrella Neymar y privada de otros grandes referentes, la selección brasileña parece haber perdido también las señas de identidad futbolística que conquistaron a los seguidores de medio mundo, con independencia de su origen.

Siempre exigentes con Brasil, los amantes del fútbol ya no se entusiasman con ese juego en el que la seguridad defensiva ganó peso sobre un ataque antes famoso por la creatividad de sus futbolistas, magos del balón que encandilaban con sus movimientos y sus goles de fantasía.

El Brasil del último lustro ya no levanta pasiones, ni siquiera en Orlando, adonde llegó el domingo para medirse el próximo miércoles a Haití, en el segundo encuentro por el Grupo B de la primera fase de la Centenario.

La amplia comunidad brasileña asentada en esta zona de Florida vive, hasta ahora, con llamativa indiferencia la presencia de la pentacampeona mundial por estas tierras.

"Brasil ya no juega a nada, ni tiene estrellas, ni siquiera buenos jugadores capaces de formar un buen equipo", dijo a dpa Mario, un veterano taxista oriundo de Sao Paulo y afincado en Florida desde hace algo más de una década.

"El Brasil de antes, el de los 70, 80 y 90, sabía a lo que jugaba, tenía una base de futbolistas que jugaban en el país, que luego completaba con otros que estaban en equipos de fuera. Hoy día, todos vienen de fuera y a la mayoría ni los conocemos", prosiguió en su explicación, tremendamente crítico y desafectado con la "Canarinha".

El desamor con la selección brasileña comenzó a sentirse fuerte tras el tremendo fiasco experimentado por los pentacampeones en el Mundial que el gigante sudamericano organizó en 2014 y siguió alimentándose en la pasada Copa América de Chile 2015, donde la "Canarinha" cayó en cuartos de final ante Paraguay.

"Hoy en día, el fútbol está muy igualado y en la Copa América todos tienen posibilidad de ganar", afirmó hoy el defensa brasileño Marquinhos.

"Acá todo puede suceder. Y el que esté mejor preparado y falle menos será el campeón. Brasil, Chile, Argentina, México, Uruguay y otras selecciones que pueden salir campeones", prosiguió el central brasileño del PSG.

Su relato remitió a un Brasil que no sobresale por encima de las demás selecciones del continente, que se confunde incluso entre la medianía y que, para los más pesimistas, puede ser batido hasta por la precaria Haití. 

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Brasil debutó con empate ante Ecuador. 


"Nosotros siempre tenemos que ganar, es una obligación. Pero tenemos que tener los pies en la tierra, respetar al adversario y ganarnos en la cancha la confianza", abundó Marquinhos, para confirmar cómo cambió la realidad de una de las potencias mundiales del fútbol.

La exigida victoria y la recuperación de la autoestima tremendamente herida tras el 7-1 sufrido ante Alemania en el Mundial de 2014 parecen estar ahora por delante de la grandeza que acompañó a la pentacampeona durante décadas e, incluso, de su fútbol, que dejó de ser una referencia para otras selecciones y para la hinchada global.

"Lo que sucede es que esta selección no tiene a sus estrellas, no conocemos a la mitad de los jugadores y Dunga tampoco nos gusta", señaló a dpa Eduardo, otro paulista desplazado a Orlando por motivos de trabajo, después de que el seleccionador brasileño insinuara que su objetivo ya no es jugar para agradar al público.

Así las cosas, y más preocupada por realizar una buena actuación en los próximos Juegos de Río, donde sí contará con el azulgrana Neymar, Brasil parece conformarse en esta Copa América con recuperar algunos rasgos de su vieja identidad futbolística y con no agrandar la creciente desafección de su crítica hinchada.  

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25 de Septiembre de 2016|22:51
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