Mendoza se cae a pedazos… ¿y vos que hacés?

El Ingeniero Conep nos deja una reflexión sobre la lluvia que no para en Mendoza.

 Despierto como cada día, entre resaca de brocas e impotencia acumuladas del día anterior.

Antes de ver que hora es primero corro las cortinas y miro hacia arriba. Llueve. Otra vez. Creo que ya perdí la cuenta de los días sin sol. Sol que calienta. Sol que alimenta. Sol que está pero no lo vemos. No nos llega.

Un café cargado con dos tostadas. Sigo mirando hacia afuera. Entre vidrios empañados observo la llovizna. O lluvia. Que más da. Es agua que cae del cielo.

Intento explicarle a López el porqué de las no salidas como antes. De los no paseos por la ciclovía. Me mira sin entender. Para él es solo un poco de agua. Un par de charcos. Nada más. Solamente lo saco a visitar el árbol de la entrada y lo vuelvo a meter. Le dejo comida, agua, un par de besos y salgo.

Voy hasta el auto con capucha de por medio. Porque no para de llover. Agua por todos lados. Calles mojadas. Baches ocultos esperando que algún tonto caiga en su vil trampa. Barro. Mucho barro. El asfalto no aguanta más. Parece que la constante humedad quebraja la calzada y rompe pavimento. Se tapa con tierra. Se cubre con brea. Se ata con alambre.

En un semáforo veo a gente con paraguas a paso rápido por las veredas cubiertas por una película acuosa que al mínimo descuido… culo patín. Veo mas gente. Gente sin paraguas. Gente con pocos recursos para soportar esto. Plástico sobre casas precarias. Pisos de tierra dentro de casas precarias por plásticos sobre sus techos.

Miro hacia el cielo. Sigo viendo nubes y agua que cae. Agua que deja al descubierto. Al descubierto casas en barrios privados de políticos corruptos. Autos importados de mandatarios que se quedan con el vuelto. Pasajes en avión al exterior para ir de shopping mientras tus compañeros hacen piquetes reclamándole a funcionarios que les paguen lo que les tienen que pagar en lugar de comprarse casas en barrios privados y autos importados.

¿Y vos? ¿Y yo? ¿Que hacemos? Nos mojamos. Vemos como se mojan. Vemos como quienes tienen zapatillas con agujeros viven con pies mojados. Barro. Mucho barro. Frío. No nos olvidemos de él. No nos olvidemos que el invierno todavía no empieza.

No dejemos de reclamar lo que nos corresponde. Nos corresponde una explicación del porqué todo se hace mal. Todo se hace por la zurda. En mi trabajo, cuando hago algo mal recibo sanciones. ¿Acaso quienes debían hacer un buen asfalto y duradero, que soporte lo que tiene que soportar, no tendrían que rendirnos cuenta de porqué todas las calles están como están?¿No tiene garantía? ¿Acaso quienes no tienen con qué secarse no deberían tener una respuesta del porqué se prefiere apostar a emprendimientos que nada tiene que ver con ellos? ¿No deberían estar, por una vez, en los primeros lugares de esa lista de gastos?

Si tenés frío, alguien más tiene mucho frío. Si te mojas un poco, alguien más se está mojando mucho más.

Les propongo destinar un poco de tiempo a buscar quién necesite ayuda, quien nos necesite. Es más facil de lo que pensamos. Visitemos plazas, comedores, escuelas. Llevemos mantas, frazadas, ropa limpia. Lo que sea. Una remera. Un buzo. En serio que es simple lograr que alguien la pase mejor de lo que la está pasando.

Opiniones (2)
23 de octubre de 2017 | 22:22
3
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23 de octubre de 2017 | 22:22
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  1. Por esta vez, tenés razón!
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  2. bien Conep, adhiero totalmente.
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